"Mi prioridad es mi hija"

| Una de sus hijas estuvo al borde de la muerte, pasó 98 días internada y hoy afronta una larga recuperación. A mitad de año, se frustró su regreso al club del que es un símbolo absoluto.

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"Me ilusioné, pero no era el momento para volver a Peñarol. Antes el club tiene que tomar medidas que solo le corresponden a la institución", dice Fernando Morena.

LEONEL GARCÍA

Hace siete días, Peñarol penaba por conseguir un empate contra Cerro en el Estadio Centenario. En ese mismo momento, Fernando Morena tenía cosas más importantes que hacer que ver los afanes de los aurinegros, colores de los que es hincha y sinónimo -tal vez el mayor- de épocas gloriosas. La tarde estaba hermosa y el ex astro del fútbol había ido a dar un paseo en auto con su familia y, fundamentalmente, con su hija Carolina, que aún se está recuperando de un terrible accidente que sufrió el pasado 29 de diciembre. "Queríamos que viera un poco la playa y la rambla". Comienzan a transcurrir los últimos meses de un año que Morena no duda en considerar como el más difícil de su vida.

El tiempo pasado desde aquella fecha lo justifica. Carolina fue embestida esa noche por un vehículo en la rambla de Punta Gorda, donde había ido a hacer ejercicio, mientras cruzaba la calle. Según una carta de agradecimiento que publicó la familia en la sección Ecos de este diario el 2 de mayo, varios elementos evitaron un desenlace fatal: un médico anestesista -Víctor Petrella- manejaba por el lugar en ese momento y brindó los primeros auxilios, un móvil de Suat llegó rápidamente y facilitó su traslado al Hospital de Clínicas (Carolina no tenía documentos encima). Luego fue llevada al sanatorio Casa de Galicia. Ella sufrió una lesión axonal difusa, un daño a nivel cerebral causado por un traumatismo de cráneo, y estuvo en un estado de coma severo.

"Ella estuvo 98 días internada; del 30 de diciembre al 11 de marzo en el CTI de Casa de Galicia; luego la pasaron a piso y desde el 6 de abril está en casa", recuerda Morena, con la precisión en las fechas que sólo los padres que han sabido de vigilias desesperantes en hospitales pueden tener. "Lo más terrible fueron los primeros momentos. Ahí se llega a pensar lo peor. Pero a medida que van pasando los días, se fueron disipando varias dudas". Hay alegría, agradecimiento y alivio en la familia por saber que su hija, hoy de 30 años, ya no corre riesgo vital. La recuperación, larga y difícil, es la preocupación actual.

"Aún no puede caminar por sus propios medios. Puede hablar, pero la comunicación no es la mejor", afirma el ex jugador. A la casa en Punta Gorda, concurren periódicamente neurólogos, psicólogos, psicomotricistas y fisioterapeutas. Es el mismo domicilio en el cual vive la familia Morena desde 1977, cuando únicamente eran Fernando, su esposa María Luisa y su hija mayor Mariana. El accidente también está en la órbita judicial. El magistrado Julio Olivera Negrín, que entiende en la causa, dice que el expediente aún está en la fiscalía.

El presente de Fernando Morena y su familia gira hoy en torno a la recuperación de Carolina. La concreción de esta entrevista dependió de los espacios de tiempo entre los distintos especialistas que van a su casa a trabajar en su evolución. El hoy director técnico desocupado de 57 años tenía algún proyecto particular en la cabeza, que dejará para mejor ocasión. En enero y febrero equipos de Ecuador y Colombia se interesaron en él como entrenador. La internación de su hija provocó que no tomara en cuenta las propuestas. Tampoco pudo ir a los eventos por los 50 años de la Copa Libertadores, torneo del que fue campeón en 1982 y finalista en 1983. Cuando lo peor había pasado -cuando Carolina volvió a casa- él y Peñarol volvieron a estar muy cerca.

-¿Cómo se enteró del accidente de su hija?

-Carolina había salido a caminar. Estaba previsto que enseguida se iba a ir para afuera, para Punta del Diablo. En casa nos habíamos acostado. Nos despertamos con una llamada en que decían que no había llegado... en la comisaría, adonde fuimos, nos enteramos que había sido atropellada por un auto, que la habían llevado al Hospital de Clínicas. Cuando nos enteramos ya estaba internada.

-¿Está evolucionando bien? ¿Puede quedar con alguna secuela o recobrarse totalmente?

-Podría... Sobre las secuelas, ya sean físicas como neurológicas, es muy difícil pronosticarlas, incluso por los médicos. Ella está teniendo la evolución que los médicos han manejado como posible a lo largo de un año. En el accidente también sufrió una fractura en la clavícula y otra en la cadera, pero ninguna de ellas fue importante. Lo grave fue en la cabeza, donde está todo. No hubo pérdida de masa encefálica ni daño externo, todo fue interno. La lesión axonal difusa no puede tratarse con cirugía. Por lo que tiene que seguir evolucionando. Todos los especialistas están viniendo para casa, psicomotricistas, neurólogos, fisiterapeutas...

-Debe ser el año más difícil de su vida.

-Sin dudas... Estas son cosas que uno supone, y supone mal, que nunca le pueden pasar. Y pasan. Estos ocho meses los hemos vivido, con mi esposa y mis otros tres hijos, para Carolina; ella es la prioridad. Ha sido un año muy difícil, pero está aclarando.

-Usted recibió varios mensajes de solidaridad, incluso se abrió más de un grupo en Facebook por la salud de su hija, ¿le sorprendió alguien en particular?

-Yo creo que en estos casos no hay grandes sorpresas, pero llamó gente de todos lados, algunos prácticamente todos los días, muchas personas, incluso algunas de las que estoy distanciado, sobre todo en los primeros momentos.

-¿Quiénes?

-Lo voy a mantener en privado. Me alcanza con saber que me llamaron. Como también hay muchos que no me llamaron, u otros que se enteraron tarde. Hay algunos que recién se dieron cuenta cuando Peñarol salió con una pancarta de apoyo antes de jugar contra Independente de Medellín (en febrero). Además, como ocurrió en verano, no hubo tanta repercusión.

peñarol. Este año, Morena y Peñarol también fueron noticia. Luego de una temporada muy pobre, surgió en junio la posibilidad de que él y otro emblema del club, Pablo Bengoechea, asumieran como gerentes deportivos. Morena se declaró ilusionado. La iniciativa no prosperó. "No es el momento para que asuman", dijo en julio el presidente del club, Juan Pedro Damiani. Se habló de manoseo y de choques de intereses con otras funciones del club (caso concreto, la dirección técnica del equipo, hoy a cargo de Julio Ribas). Sobre la postura de la institución, el astro dice comprenderla; y también deja entender alguna cosa más.

-¿Le duele el presente de Peñarol?

- Más que dolerme, me preocupa. Sobre todo por el pueblo de Peñarol, por la hinchada que sufre, y que sufre silenciosamente. Y creo que todos somos responsables, en mayor o menor medida.

-¿Y cuál sería su responsabilidad?

-La de hacer algo por el club si te lo piden. Yo lo siento así.

-Pero hubo una posibilidad. Usted y Bengoechea fueron mencionados como posibles gerentes deportivos para Peñarol. Usted incluso se manifestó ilusionado al principio.

-Pero no se avanzó mucho en las charlas. Los dos encuentros que tuve yo (con Damiani) fueron de aproximación. No se profundizó.

-Damiani dijo que "las condiciones no estaban dadas" para que usted y Bengoechea asumieran. ¿Qué quiso decir con eso?

-Que no era el momento para que nosotros llegáramos.

-Esa es la versión de Damiani. Pero cuando usted llegó como jugador a Peñarol (1973), el club también pasaba por un mal momento. Cuando llegó Bengoechea (1993), lo mismo. Se decía que hacían falta referentes. ¿Qué tipo de condiciones eran las que no estaban dadas?

-No es una cuestión de referentes. El tema pasa por ... (hace un notorio esfuerzo por escoger las palabras), al club le correspondía tomar medidas o hacer cosas que solo le correspondían al club, o a la institución.

-¿No había un choque de intereses con otros cargos, como con el técnico de Peñarol?

-No. Nosotros nos íbamos a encargar de todo el fútbol, amateur y profesional.

-La compra y venta de jugadores le hubiera correspondido a ustedes.

-Totalmente.

-Ahí ya hay un posible conflicto con el técnico.

-No, porque de ese punto no se llegó a hablar.

-Esa es una de las ideas que llegó a la calle.

-Ahhh, lo que pasa es que el día que salió la noticia (de la posibilidad de asumir como gerente deportivo), ya se daba como un hecho, ¡y yo no me había reunido todavía!

-Sinceramente, ¿no se sintió manoseado?

-No. ¿Sabés por qué fue bueno, o mejor, por qué no fue malo? Porque no se avanzó. Porque si avanzás y avanzás, y terminás dando tu opinión sobre tal o cual cosa, y luego no pasa nada, ahí sí hubiera sido doloroso. Además, no me sentí manoseado porque yo sabía qué era lo que estaba pasando.

-Entonces, ¿qué era lo que estaba pasando?

-Eso, que no estaban dadas las condiciones para asumir.

-Ese es el discurso oficial.

-Es muy sencillo, el club tiene que tomar medidas (Morena gesticula: hace ademanes con los brazos, como acomodando o cambiando piezas de lugar) que capaz que no las podía tomar en ese momento, y entonces...

-Es muy críptico.

-Ah, sí. Sí, sí (sonríe).

Dibujo. "Carolina es la del medio", explica Morena al señalar un dibujo a lápiz que ocupa un lugar visible del living. Es un cuadro donde aparecen las caras de sus tres hijos mayores, Mariana, Carolina y Rodrigo; el menor, Diego, no había nacido todavía. "Me las hizo un dibujante en Valencia, en 1983, durante un viaje con Peñarol. El que las hizo (en la firma aparece "Pedraza") se basó en una fotito muy chiquita". Con sus manos, el ídolo aurinegro forma un rectángulo muy pequeño. Morena dedica algunos instantes para observar el cuadro, detenidamente. La Carolina "modelo" tenía entonces tres años. "Ella está muy apoyada. Todo esto que pasó te hace ver lo vulnerables que somos. Es un año difícil, sí, pero va aclarando", repite.

Morena sabe como quiere terminar este año. "Que se confirme la mejoría de Carolina", en primer e incuestionable lugar, y "que Diego (también futbolista, que recientemente rescindió contrato con Peñarol y entrena por su cuenta) encuentre un equipo". ¿Para él? "Trabajo". Y siempre habrá un momento para pensar en los colores queridos.

-¿Qué salida le ve a la crisis de Peñarol?

-Va a salir. Cuándo y cómo, no lo sé. Tiene demasiado respaldo popular. Eso sí, la ilusión que tiene la gente debería ser plasmada institucionalmente.

-E institucionalmente...

-Hay que hacer mucha cosa.

-¿Y no estará ahí la "falta de condiciones" para que usted asumiera como gerente deportivo?

-Vaya uno a saber (sonríe nuevamente), vaya uno a saber.

Logros, tristezas, amistades y decepciones

"De mí, decían que me veían a caballo en el campo que yo tenía, arreglando las porteras y qué se yo, y que de ahí me venía a entrenar. ¡Y yo jamás tuve estancia! Había un tiempo que todos los negocios que había en Uruguay parecía que tenían mi firma", recuerda hoy Fernando Morena.

Fue el jugador emblemático de los años 70. Venerado por unos, sufrido por otros, y no hace falta decir quienes son unos y otros. Como muestra sobre el magnetismo que ejercía su figura alcanza un botón: su casamiento fue televisado en directo en 1975. "Previamente, se transmitió en diferido la ceremonia por el Registro Civil", apunta el goleador histórico del fútbol uruguayo, con 668 tantos en la mochila. Con Peñarol ganó siete veces el campeonato uruguayo, además de una Libertadores y una Intercontinental. Es el jugador de la institución que le convirtió más goles a Nacional: 27.

De todos sus títulos, el que más disfrutó fue el primero con la camiseta de Peñarol, el campeonato uruguayo de 1973. No sólo porque con ese logro se cortaba un período hegemónico de Nacional, sino porque la consagración llegó con el primer gol suyo en un clásico: un tanto a Manga que significó empate y vuelta olímpica.

La derrota que más le dolió lo encontró con la camiseta de la selección (sus mayores críticos le enrostraban que el éxito que tenía con Peñarol no lo repetía con Uruguay). Fue el fracaso en las eliminatorias para el Mundial de Argentina, en 1977. Como luego lo fueron Enzo Francescoli y Álvaro Recoba, Morena fue en su momento el chivo expiatorio de los fracasos de "la celeste". "Pero lo que le decían a ellos eran besos comparado con lo que la prensa me marcaba a mí. Y además, ¡yo vivía en Uruguay, no jugaba en el exterior!"

Morena no duda si se le consulta por su mejor amigo en el fútbol: Ariel Sandoval, ex compañero en Peñarol y ayudante de campo en su cuerpo técnico. Pero si se le pregunta quién del ambiente lo decepcionó más, la respuesta es mucho más amplia: "Solo de estos últimos diez o doce años tengo una lista..., gente que a mí ni se me pasaba por la cabeza. No doy nombres porque eso no se hace, me alcanza con tenerlos presente".

"A mí me han ofrecido participar en política"

Fernando Morena reconoce que como director técnico ha estado lejos de obtener el éxito que tuvo como jugador. "Puede haber sido el momento de los equipos, malas elecciones... ¿Si preciso trabajar para vivir? Capaz que sí, capaz que no. Nunca está de más. No busco trabajar sólo porque soy un profesional, sino porque me apasiona lo que hago".

No tiene ofertas para dirigir en el país y no se cuestiona si está "vetado" para trabajar como tal aquí, dadas sus conocidas posturas críticas sobre el fútbol uruguayo y su inexistente relación con Francisco Casal. Su último pasaje como entrenador de Peñarol no fue bueno: terminó séptimo en el Apertura 2005. Sin embargo, es la misma posición con la que el equipo terminó el Campeonato Uruguayo (con un mejor plantel que entonces) y sin que ameritara un cambio de técnico. "Eso no es algo que me dé bronca. Me hubiera gustado seguir, pero no fue así. Eso es parte del fútbol".

Fernando Morena, que en las últimas elecciones votó al Frente Amplio y cuyo apoyo al Voto Verde para anular la Ley de Caducidad en 1989 fue conocido, también tuvo otros ofrecimientos.

"Me han ofrecido participar en política. Nunca hablaron de cargos, ojo, sino sobre alguna participación... Me llegaron algunos comentarios... desde el Frente. A mí me interesa mucho la política, pero no estoy pensando en meterme".

-¿Qué le parece la fórmula colorada (Pedro Bordaberry-Hugo de León)?

-... (se ríe) No me interesa... no voy a hablar de eso.

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