VISIONARIO

Yuri Jakimczuk, el amuleto de Locos por el Fútbol

Nació en La Teja y ama su barrio. Es enfermo por Progreso. Sonríe día y noche y repite ‘ay mamá’ a cada rato. Le pone los pelos de punta que lo ninguneen. Yuri Jakimczuk tiene un apellido impronunciable y un nombre que parece un apodo pero no le disgusta.Se metió en Carnaval porque quería actuar. Salió último con parodistas Lovers, le fue horrible con Los Jocker’s y Los Carlitos. Su logro fue pasar a la Liguilla con Revista Feelings. Yuri acercó a Germán Silveira a Los Carlitos y su amigo le devolvió la gentileza invitándolo a sumarse a Locos por el fútbol. Conocía el programa porque había aprendido a manejar en la academia de Adrián Mozzone, fundador del ciclo. Pasó de ser fanático a integrar el staff. Les prometió que ganarían el Iris y se mudarían a una FM. Le tildaban de demente pero fue un visionario: tienen la estatuilla y están en Del Sol.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Yuri con el Iris a Mejor Humorístico en Radio. Foto: Ariel Colmegna.

—¿Por qué te pusieron Yuri?

—Mi abuelo era polaco y Yuri Gagarin fue el primero en ir a la luna, aunque no en pisar. Por ese hombre me llamo Yuri. Lo eligió mi padre (Héctor) y mi madre (Charo) aceptó.

—¿Te gusta o hubieras preferido llamarte de otra forma?

—No me incomoda. Me da lo mismo Martín, Kevin o Yuri.

—¿Qué te cuentan tus padres de cuando eras niño?, ¿cómo eras?

—Hiperactivo, ansioso e inquieto.

—¿Eras la pesadilla de las maestras en la escuela?

—En sexto salí abanderado de la de los Treinta y Tres Orientales y me apoderé de ese privilegio: empecé a armar tremendo relajo. Ahí desbarranqué.

—¿Qué travesuras hacías?

—Iba a la escuela Divina Providencia de mañana y de tarde podías ir a jugar al fútbol pero durante el recreo te tenías que quedar sentado, no podías usar la cancha. Yo llevé una bombita de olor y la tiré. Una compañera me denunció y me observaron.

—Naciste y vivís en La Teja, ¿qué significa el barrio para vos?

—Todo. Amo el barrio. Amo salir, saludar al vecino, ir a ver a Progreso. Tengo a todos mis amigos ahí. No me voy más de La Teja.

¿Por qué sos hincha de Progreso?

—Por el barrio, por mi padre y mi abuelo.

—¿Qué lugar ocupa en tu vida?

—Todo, el 100%. Tengo una enfermedad importante.

—El presidente Tabaré Vázquez es de La Teja e hincha de Progreso, ¿lo conocés del barrio?

—Me reuní con él dos veces el año pasado por temas de la directiva. Es un crack. Ayuda como un socio más.

—¿Has hecho locuras por el club de tus amores?

—Cuando Progreso subió a la A yo tendría 18 años y me fui de rodillas desde mi casa hasta la iglesia de la escuela. Son como ocho cuadras. Llegué con las rodillas sangrando y mi madre me perseguía llorando.

—¿Qué querías ser cuando eras chico?, ¿con qué soñabas?

—Jugaba al fútbol como todo niño uruguayo. Un amigo era coreógrafo de parodistas Lovers, fui a probarme, quedé y me atrapó. Salimos últimos en Carnaval de las Promesas. Me metí más por la veta actoral. Hice un año en el Circular y tres años en la Escuela AGADU con Hugo Blandamuro. Estudié marketing dos años en la UDE pero me aburrió.

—¿Desde cuándo está presente el humor en tu vida?

—Desde toda la vida. Siempre fui alegre. No puedo tolerar ver gente triste o enojada. Yo te saludo tres veces hasta que me saludás. Me gusta el respeto.

—¿Cuál es tu referente en materia de humor?

—Toda la gente de La mesa de los galanes y Locos por el fútbol. Me gusta todo de todos, pero si me apurás Rafa Cotelo, el Piñe y Pablito Fabregat.

—En tu foto de perfil (Twitter) estás tocando un piano, ¿sos músico también?

—No, mi madre tocaba el piano y yo agarré de atrevido. Toco de oído y rasco la guitarra. Hice tres años de solfeo medio obligado pero te olvidás.

—En Locos por el fútbol le dedicás canciones a los futbolistas, ¿salió de vos esa idea?

—Eso lo hacía Germán (Silveira), pero como él tiene tanta cosa me dejó la posta. Yo le puse Frank Mc Gregory al personaje, le metí los instrumentos y las letras son todas mías. Le escribí a Richard Pellejero, Ignacio Pallas, Maureen Franco y el "Pacha" Espino.

—¿Qué otros trabajos tuviste?

—Arranqué como reponedor externo en Unilever y pasé a la parte de trade marketing. Tuve barra en el boliche Macarena. Trabajé 11 años en la empresa de transporte de mi primo, pero cerró y ahora me estoy haciendo el artista y comiéndome el despido.

—¿Esta es tu oportunidad para meterte de lleno en los medios?

—A mí me encantaría, ¿quién no quiere vivir de esto? Sería precioso.

—¿Cómo arranca tu carrera en los medios?

—Le hice un daño terrible a Germán: lo llevé a Los Carlitos. Y como él tiene un buen corazón, en vez de hacer el ojo por ojo, tiró la idea de traerme a Locos TV. Daniel (Richard) estuvo de acuerdo. Metí un par de personajes y caí simpático. Hice a un plancha, a Jaime Roos y a Lautaro Lastriani, que era un pintor gay que retrataba en vivo a los entrevistados. Si ves los dibujos te morís, una falta de respeto. Espantosos.

—¿Sos consciente de que llegaste a Locos por el fútbol en el mejor momento?

—Yo siempre decía que tenía mala suerte con la entrada a los medios porque pasaba con la mejor nota en la escuela de teatro y nunca me llegaba la oportunidad. Estaba desanimado y a punto de tirar la toalla. Esto vino justo. Me quejaba de que tenía mala liga y acá tuve demasiada suerte porque ellos la vienen remando hace 10 años y yo agarré en 2016 y metimos Pop TV, pase a Del Sol y ganamos el Iris.

—Sos la debilidad de los comunicadores de Del Sol y lo han dicho, ¿lo sentís así?

—Sí. En la radio me siento como un bebé. Estos locos son todos crack y me dicen, te amo. Yo me muero. Me da cosa. Quedo contento. No sé por qué es. Quizá porque me vivo riendo, soy muy positivo. Estoy encantado. Me gusta más estar acá que en mi casa.

—¿Te están dando más espacio del que imaginabas?

—Sí. El programa venía estructurado hacía más de 10 años y que me den carta libre para crear personajes en La mesa de los galanes está notable. Estoy eternamente agradecido.

—¿Qué sentiste cuando Kesman anunció que Locos ganaba Mejor Programa Humorístico?

—Me quería morir. Se me cerró la garganta. Gritaba. Se me nubló todo. Al otro día lloré cuando me levanté. Me puso contento ver la felicidad de mis compañeros. Ellos anhelaban el Iris mucho más que yo por el tiempo que hace que la están remando.

—En la radio hacés a Petinatti, ¿desde cuándo lo imitás?

—Tiraba los piques jodiendo hasta que un día me dijeron, hacelo. Lo hice y explotó. No soy imitador, me gusta crear personajes nomás.

—¿Sabés si lo escuchó?

—Me llegaron mensajes de que se enteró de algo. No tengo la oportunidad de conocerlo, pero el loco es un salado.

Dos fanáticos.

Yuri es enfermo de Progreso y fue segundo vice presidente del club hasta hace tres meses, ya que se trata de un cargo son rotativo. Continúa en la directiva y el año pasado se reunió dos veces con Tabaré Vázquez por cuestiones vinculadas al club. "Es un crack, ayuda como un socio más", contó Yuri, que llegó una hora antes al encuentro, no porque fuera con el presidente, sino porque tiene la manía de ser excesivamente puntual. Y no tiene problema de esperar, es más, le gusta.

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