Entrevista

Ximena Torres por la dulce vuelta

Este lunes, Ximena Torres vuelve a la televisión después de tres años de ausencia con La vuelta al plato, un programa de TV Ciudad que coconducirá con el cantante de Once Tiros, Pablo Silvera.Y vuelve con una sonrisa que también es personal: con Fabián Acosta, o sea Max Capote, están esperando su primer hijo.

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Ximena Torres

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—Pasaron tres años desde que te alejaste de la televisión. ¿Imaginaste que ibas a demorar tanto en volver?

—La realidad es que hubo propuestas en el medio, que fueron tentadoras pero ninguna me convencía para volver. Quería que la vuelta fuera algo con convencimiento, así como cuando me fui estaba muy segura del camino que quería agarrar. Así que estoy muy contenta de que sea en este momento.

—¿Cómo se dio tu llegada a TV Ciudad?

—El año pasado hubo una tentativa de hacer este mismo programa, y no se dio. Y este año, con una propuesta bastante parecida, hubo algo que cambió en mí. Además el Mercado Agrícola de Montevideo ahora está gerenciado por Marco Calache, un gran amigo mío, y está en un momento muy lindo que fue muy tentador. Y Andrés Rodríguez y Federico Dalmau tomaron la dirección de TV Ciudad, hace mucho que teníamos ganas de hacer algo juntos, ¿y viste cuando sentís que es el momento? Toda mi carrera la hice muy instintivamente; si bien estudié comunicación y marketing, aún con toda la técnica sigo sintiendo que las decisiones pasan por el corazón.

—¿La propuesta para hacer La vuelta al plato siempre incluía a Pablo Silvera de Once Tiros?

—Siempre, si bien ninguno de los dos sabíamos. Nos conocíamos de la parrillada donde él trabajaba, del ambiente de la música por Fabián (Acosta, su pareja), pero es una persona con la que tengo química. Parece que nos conociéramos de siempre.

—¿Cuál es la consigna de La vuelta al plato?

—Hacemos las compras y cocinamos en el MAM, en la cocina de "Cocina Uruguay" que es un programa de la Intendencia, y después nos vamos para un lado de la gastronomía casero, al que se le suma la parte de historia. Entonces los platos plantean ir un poco a la génesis. Por ejemplo, la salsa caruso: ¿vino el tenor a Uruguay? ¿La llegó a probar?

—Debutan este lunes, y en horario central.

—Sí, va de lunes a viernes a las 20.00. Es un horario en el que hay aromas en la casa; seguramente la gente que esté viendo esté cocinando, y yo les voy a ir pasando los ingredientes antes para que ese mismo día, al mismo tiempo que estamos haciendo el programa, puedan preparar esa receta.

—¿Cómo fueron estos tres años lejos de los medios?

—Mi partida del canal fue porque estaba con ganas de dedicarle tiempo a mis proyectos. Hoy abrimos la segunda dulcería, que ya está superposicionada, pero en su momento tenía que estar y atender a la gente, y la tele diaria y en vivo me dejaba libre a las 13.00, que para un cocinero es tarde. Me dedicaba más a apagar incendios que a generar recetas.

—Y has buscado generar instancias interactivas desde La Dulcería, has editado libros...

—Sí, la gente siente que nunca me fui. Yo estoy en el súper y me siguen diciendo: "te veo todos los días". Lo que elegí es comunicar desde otro canal, uno mucho más cercano a la gente que un canal de televisión: estar en un shopping cocinando, o en un salón de te en Durazno dando una clase... Para mí irme de la tele fue un puntapié para emanciparme en otros medios, pero de la casa de la gente nunca me fui.

—Cuando hacías La receta perfecta en Canal 12, la gastronomía no estaba tan presente en la tele uruguaya como hoy, y menos a través de una mujer joven.

—Sí, fue rupturista sacar a la chica nueva de Día perfecto y meterla a hacer un programa de cocina. Hubo una confianza en mí tremenda, que valoro mucho. Y fue un personaje que resultó tan familiar y cercano, que lo adoptaron como si toda la vida hubiese estado ahí. Pero no, no había mujeres en la cocina en la tele; en el mundo entero hace cinco años tenías en horario central a MasterChef, y recién ahora acá hay prime time con gastronomía. Es que la cocina pega; hoy está out decir: "Yo no cocino ni un huevo frito". ¡Te tiene que dar vergüenza decir eso!

—¿Por qué pasa esto?

—La cocina siempre fue algo natural del ser humano. Pero con las industrias en un momento todo vino más fácil, procesado y con agregado de conservantes, y nos empezamos a enfermar más. Entonces nos empezamos a dar cuenta que no era por ahí el camino, y hubo que cambiar. Hoy es más importante comprarte un alimento bueno que unos zapatos, porque tu cuerpo es tu vehículo. Se están cambiando los valores.

—¿Haberte dado a conocer como cocinera desde la tele, te jugó en contra entre tus pares?

—Pasa que yo cocino desde que tengo nueve años, entonces me considero una vieja en el mercado, si bien la tele me posicionó como algo novedoso. La realidad es que cuando hice tele, muchos colegas me estereotiparon como "la chica de la tele" y después la cocinera. Pero es loco, porque eso fue hace seis años, y hoy todos quieren estar en la tele. El tema es que mucha gente ve lo mediático como malo, y para mí ser mediática significa que mi trabajo cada vez suma más gente, entonces nunca fue una connotación negativa. Y las claves de los éxitos son ser laburante, creativo, formarte todo el tiempo; no es que estás en la tele y tu negocio anda bárbaro.

—¿Te convocaron para ser jurado de MasterChef?

—Sí. Hicimos las pruebas y se dio que al mismo tiempo tuve la propuesta de TV Ciudad, y este es el lugar donde tengo que estar. Me gusta cocinar, creo que todavía estoy en un lugar en que lo mío es cocinar en cámara y para la gente.

—¿No mirar cocinar a los otros y juzgar su desempeño?

—Creo que ahora no me sentiría cómoda, tengo el corazón muy blando para poder hacerte una crítica, siempre desde lo constructivo igual.

—¿Ves el programa?

—Sí, soy seguidora y creo que le aporta un montón a la gastronomía uruguaya. Que la gente esté en un café hablando del chico del raviol en vez de hablar del IRPF, me parece genial. Porque la realidad del mundo no la podés cambiar; si podés ser selectivo sobre lo que pensar.

—¿Te sorprendió el impacto que está teniendo?

—No, era de esperar. Los tres jueces tienen una pegada increíble.

—Tu vuelta a la televisión te encuentra, además, esperando a tu primer hijo.

—¡Sí! Nos enteramos hace un tiempo ya y estamos supercontentos, felices. Es un varón, y lo esperamos para diciembre.

—¿Es el momento ideal para transitar esta experiencia?

—Sí. Estoy haciendo el laburo que quiero, tengo las dos dulcerías andando, corrí en marzo mi penúltima media maratón, mi cuerpo está en un momento muy deportivo.

—¿Estaban buscando un hijo hace tiempo?

—No, de hecho fue como enseguida. Yo soy muy de creer en las energías y el universo y cuando estaba por correr esa carrera dijimos: "Se lo dejamos al universo y que lo mande cuando quiera mandarlo". ¡Y lo mandó bastante prontito! Se ve que ya era hora. Hace seis años que estamos en pareja, tres que nos casamos; disfrutamos mucho de estar solo los dos, así sea mirando una serie en Netflix, y nos encuentra en un momento en el que ya hemos hecho mucha cosa que queríamos.

—¿Comparten cocina y música con Fabián?

—Yo soy más musiquera que él cocinero. En casa sólo se escuchan vinilos y los dos hacemos de DJs. Suenan los Beatles, Los Plateros, Elvis Presley, mucho de los años 60. La primera conexión que tuvimos fue por la comida y el gusto musical.

—¿Qué te sigue sorprendiendo de tu relación con él?

—Fabián, es una persona muy compleja, muy sensible en su conexión con la vida. Ahora estamos atravesando la paternidad, y su forma de ver el mundo es una de las cosas que más me emociona. Siempre su opinión tiene color, nunca es gris. Y creo que llegó a mi vida porque es la persona indicada para que yo cumpla mi sueño de ser mamá.

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