IRIS DE PLATINO

Uruguay la celebra: Natalia Oreiro de Platino

Llegó al Radisson de incógnito sobre las 21:15 horas. Natalia Oreiro ingresó en un remise junto a Mabel, su mamá, que la acompañó durante toda la gala.Sabía que venía a recibir el primer Iris de Platino que se entrega en la historia de los premios al espectáculo nacional. Pero su visita era una sorpresa para los invitados y televidentes.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Foto: Marcelo Bonjour.

Esperó ansiosa el comienzo de la ceremonia en una habitación del hotel. Se comunicó con su esposo, Ricardo Mollo, para decirle que cenara tranquilo porque ella y su madre no tenían hora de regreso y degustarían el menú de la fiesta. La actriz, cantante y diseñadora uruguaya debía recibir su distinción y presentar el Iris a la Trayectoria que fue a parar a manos de Rubén Rada. En el tercer bloque terminaba su periplo, pero estaba tan divertida que se quedó hasta el final.

Natalia Oreiro ingresó al Ballroom sobre las 22:15 horas y se sentó en la mesa tres. No le gusta hacer mención al ser ‘profeta en su tierra’ pero durante toda la espera se mostró emocionada por el homenaje.

Si bien cruzó el charco con apenas 16 años decidida a comerse el mundo, contó que jamás sintió la distancia en relación al cariño de sus fans.

Natalia Oreiro inauguró este Iris de Platino que se entregará cada cinco años. Se conmovió con el tape que recorría su carrera. Habló su primer maestro, Julio Giordano, que la incentivó a convertirse en artista, pacientes de la Peluffo Giguens, fundación de la que es madrina, y seguidores de Uruguay y Rusia, donde llena estadios cada vez que da un show. "La fanaticada en Uruguay te ama", le decían.

Las primeras palabras que pronunció luego de que Diego Beltran le hiciera entrega de la estatuilla fueron, "no quiero hacer papelones". Temía que la emoción le ganara. Luego agradeció al diario El País y a Uruguay entero.

La lista de quienes permitieron que cumpliera su sueño es interminable, pero dijo sentirse halagada por todos aquellos que confiaron en ella.

Compartió el premio con su mamá, Mabel, que la miraba orgullosa desde la mesa. Y pidió un aplauso para ella, "se lo merece de corazón". También nombró a su padre, Carlos, por darle alas para ser libre y animarse a cruzar el charco. "Siempre hice lo que quise y mis padres nunca me cortaron esa posibilidad".

Lo compartió con Ricardo Mollo, su pareja, una de las personas que más cree en ella. Y con su hijo Merlín Atahualpa, "que se banca todas y viaja conmigo a todos lados".

Agradeció a Uruguay por sentirse contentos con todos sus logros: "Eso es mucho. Gracias de corazón".

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