Así se hizo Eléctrica

La otra TV argentina

Entrevista con Esteban Menis, actor y cineasta argentino responsable de Eléctrica, una serie web que acumula seguidores por su particular humor y las sorpresas interpretativas de sus invitados famosos.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Esteban Menis, Iair Said y Lali Espósito

"La primera condición para hacer comedia es destruirte a vos mismo antes que a nadie”, dice Esteban Menis, actor y cineasta argentino que con 37 años y miles de seguidores, sostiene que en su país no tiene la fama de una figura conocida que promociona celulares y duda de que su vocación le de alguna vez estabilidad económica.

El espectador uruguayo acaba de verlo en Guapas como Javier, un tipo frigano que se niega a comprar aquello que puede ser rescatado de la basura; algunos menos lo conocen como Jonathan Mayer, personaje principal de la genialidad de Eléctrica, una serie web que guionó, produjo, dirigió y protagonizó acompañado del historietista Ricardo Liniers, los actores Iair Said, Paula Grinszpan y una decena de invitados famosos.

El personaje de Jonathan Mayer es director de Eléctrica, la misma productora audiovisual desde la que Esteban Menis mantiene esta charla por Skype y dice estar con la barba crecida desde hace tres semanas, desempleado "y esperando que me llamen para un casting de chizitos": destruirse a sí mismo antes que a nadie. Del otro lado de la pantalla se responde con una carcajada, abierta y un poco culpable, condescendiente, incómoda y todos los adjetivos que los medios argentinos intentaron emplear para describir el humor que Menis y su equipo actoral y técnico lograron crear en la serie.


Mayer, un porteño "cool" recién llegado de Miami y que añora el menemismo, simboliza lo peor del ambiente publicitario que le tocó vivir a los 20 a su creador, cuando pasó horas haciendo castings callejeros, cuidando perros en una camioneta con más de 30° durante un rodaje, o sirviéndole a los directores extranjeros huevos que devolvían porque no tenían el tiempo exacto de cocción. "Lidié con un universo muy hostil, con el tiempo me di cuenta de que también uno es sensible a algunas cuestiones porque tengo a muchos amigos que siguen en la publicidad y en armonía, pero también conozco a 60 millones de Mayers", explica pisándose los talones con su personaje, un tipo que de tan déspota es ridículo y completamente exagerado. "Son personajes nefastos que te venden papitas y se creen que hacen del mundo un lugar mejor, pero son unos imbéciles sin cultura, sin vuelo, que no leen. Lo único que les importa son los clicks y la reunión con el cliente, y se creen que son artistas. Todo ese vómito, llanto, todo ese resentimiento y sufrimiento que acumulé, me pareció sano depositarlo en una comedia y reírme, también de uno, porque yo no soy un santo".

Casi todas las historias que cuenta Eléctrica son verdad, asegura, y otra vez se hace confuso si responder con una risa cómplice o cerrar el comentario con un corto "ah".

Do it.

Lo de Menis es de familia. Su madre María Victoria es directora de cine, su hermana guionista y otro hermano fue el responsable de incentivar creativa y financieramente el inicio de su carrera. Primero estudió actuación "hasta que me di cuenta de que el actor tiene que estar esperando mucho a que lo llamen y yo no puedo esperar, soy muy ansioso. Ahí empecé a estudiar cine y se aplacó lo que podría ser una carrera de actor." Volvió a actuar en los primeros cortos que realizó, Adolescencia (2006)e Infancia (2007, disponibles en Youtube) y que hoy, mirando en perspectiva, marcan un antecedente en su forma de hacer las cosas: él como protagonista, equipo de realización chico, presupuesto acotado, personajes/actores que juegan con su expresividad física y gestual para sorprender al espectador y transformar situaciones en escenas hilarantes. "Esos cortos eran muy personales, iba a filmar una película al año siguiente que se llamó Incómodos (2008, disponible en Vimeo) y lo tomé como una práctica."

Estuvo tres semanas en cartelera, nada extraño para el cine regional que no viene patrocinado por actores conocidos, productores conocidos o dinero que los pueda hacer conocer. "El cine es mi carrera pero me aburrió el Instituto de Cine, los subsidios, los créditos....Pienso que si uno tiene una idea y la escupe en un momento de su vida necesita hacerla en ese momento".

Inmediatamente después creó el sitio web de contenidos humorísticos Lloro de felicidad, "mi hermano me dio 12 mil pesos y me dijo hacé un sitio tipo Funny or die. No tenía Twitter, no tenía Facebook, era empezar de cero con un canal propio de TV. Llegamos a tener unas siete secciones que incluían programas en vivo." Fueron casi tres años (2010-2013) de trabajo intenso y de aprendizaje, "era la satisfacción de filmar un vídeo el domingo, editarlo el lunes y subirlo el martes online. Ese feedback con la gente me fue construyendo la manera de concebir los proyectos, por ejemplo le tomé el gusto al formato breve. Trabajaba 14 horas por día y hacía absolutamente todo: escribir, filmar, actuar, editar, comprimir, subir, twittear. No estaba casado y todavía no tenía un hijo"

—¿Todavía tenés la misma energía?

—Ni en pedo, ya está.


La peor cara.

Menis y Liniers se conocieron cuando el historietista hizo el póster de Incómodos. "Somos amigos, lo llamo para probar cosas que se me ocurren. Me divierte su lado oscurito, ese que es bien distinto al polite que muestra". Lo transformó en el entrevistador incorrecto de Momento con Liniers, ciclo de entrevistas de Lloro de felicidad, una especie de Zach Galifianakis en Between two ferns. Por su parte Menis protagonizó Dilemas existenciales, una serie de duración intermitente que comienza centrándose en el relacionamiento con el portero y vecinos de su edificio.

Liniers fue el primer socio de Eléctrica, pero dos actores eran poco así que citó a Paula Grinszpan, una comediante espectacular que también se luce en la serie web de factura similar Tiempo Libre  -dirigida y protagonizada por Martín Piroyansky- y a Iair Said, rostro nuevo de la comedia más incorrecta popularizado como Roly en Guapas.

"Los vi en una película y los senté en la mesa de reuniones de Eléctrica, llamé a un camarógrafo e improvisamos durante dos horas y media". Así se formaron los personajes de Analía, una secretaria hipersensible maltratada por Mayer y rodeada de desgracias familiares que no le importan a nadie, y Ronnie, un meritorio eterno que admira a su jefe y varias veces subvenciona gastos de la productora donde suelen desaparecer cámaras, las mochilas de sus empleados y plata de la caja chica. Los tres serán realizadores del programa cultural "Los grandes temas" conducido por una estrella, Liniers, que detrás del personaje de un ególatra caprichoso se ríe de su fama y del imaginario que lo rodea.

"Lo que extraño del teatro es la fricción de la noche ensayando, buscando la escena, pensando en procesos. Todo eso me encanta y antes de ponerme a escribir el guión necesito saber quién lo va a hacer y qué va a hacer, porque la persona que yo elijo trae un universo mucho más rico de lo que puedo prever". Describe un ejemplo de los guiones que escribió junto a Sebastián Rotstein (Casados con hijos) para demostrar que son "boyas" que indican algunas pocas acciones, "lo coral que sucede en el medio es todo inventado"; un 70% de Eléctrica surgió de la improvisación de su elenco "salvo algunos de los monólogos de Mayer sobre las mujeres, el poder o el arte"; va un ejemplo: "Todo lo que te conmueve es arte, los actores no. No me hagan el "yo afectado": arte es el sobre de dormir en el que duerme el actor".

Cámara testigo.

Entre las referencias que cita como inspiración aparecen Curb your enthusiasm, Louis C.K., Come fly with me, Extras, The office y Arrested Development. Eléctrica está más cerca de las dos últimas porque, primero, utiliza el formato falso documental -"siempre me divirtió no saber dónde está el límite entre ficción y realidad y pegarle piñas al formato a ver qué escupe. Este es un formato tan usado que se está agotando y reinventando"-, con testimoniales, miradas a la cámara como si se tratara del único testigo coherente de los acontecimientos y, segundo, imitó con éxito esa virtud de la sitcom de Mitchel Hurwitz de manejar "cinco gags ocurriendo frente al lente de forma simultánea".

Un gran aliado para utilizar esta herramienta narrativa fue la montajista Flor Efrón, "un bálsamo fundamental. Ella edita sola el material y luego nos juntamos. El 80% de lo que hace no se toca". Las buenas decisiones en los cortes abruptos, la estructura segmentada en pequeños capítulos, la proporción de participación de cada personaje, es gran responsable de que se explote la gracia de los gestos corporales, las palabras a medio decir y los excesos de los cuatro protagonistas.


Esos invitados.

La primera temporada de Eléctrica se puede ver en Youtube, Vimeo y en la web de la Universidad Nacional de Tres de Febrero, centro de estudios que aprovechó las modificaciones en la Ley de Medios para invertir en un canal en el que se pueden encontrar varios contenidos de Lloro de felicidad, Eléctrica y Tiempo Libre, sus dos inversiones más famosas. La segunda temporada se pudo concretar a medias. Se apostó al crowdfunding y de 9 capítulos guionados el monto recaudado solidariamente (14.720 dólares) alcanzó para filmar tres. La calidad sigue siendo excelente e incluso sugiere un regreso potente, con un Mayer que, a lo Berlusconi, quiere iniciar una carrera política.

Un fuerte de la serie es el juego que propuso a los invitados, músicos, actores y celebridades que no temieron ridiculizar su imagen. Están Jorge Drexler - "lo hicimos vía Skype, le pedí a Liniers que hablara sobre intercambiar seguidores de Twitter por los de Facebook y fue tan bueno el timing que logró que nos rindió para dos capítulos"-, Daniel Hendler - "el mejor episodio que dirigí de la serie"-, Lali Espósito - "una comediante increíble, es mi amiga. No soy prejuicioso, acá puede venir Violetta a actuar"-, Muriel Santa Ana, Esteban Lamothe, el dramaturgo Claudio Tolcachir -"lo mejor de la segunda temporada"-, o Federico Bal - "vino gratis, esperó 8 horas un sábado y me llamó para ver si necesitaba algo"-. "Eso de 'sos un boludo porque estuviste acá o allá' a mí no me va, es de vuelo muy corto. El tipo que es así de prejuicioso no tiene percepción, es la gente de Twitter, que prejuzga, odia, no sabe nada". Y pide que en la nota se incluya su usuario, @estebanmenis.


No hay caretas.

El hippismo económico y estético tiene un límite, "no quiero filmar más apurado", lanza para responder si haría una tercera temporada. Dice que él tuvo que poner "25 lucas" para filmar la segunda parte y que a no ser que alguien financie una tercera prefiere pensar en una nueva idea.

—¿Por qué actuaste en Guapas?

—Porque tengo que alimentar a mi hijo, yo hago de todo. Fue muy lindo eh, la gente me paraba por la calle, me decía vos vas a terminar en la radio o en la tv, fue una de esas patadas al ego que te baja los dientes.

—¿Eléctrica fue un éxito?

—Hubo una especie de amor digital y me pasa que me gritan por la calle "Mayer", el otro día una chica casi me da un infarto. Creo que la gente que la vio la defiende a capa y espada, y mirá que acá hay muchos contenidos. Sé que la vio gente como productores, dueños de canales, la vio Marcelo Tinelli.

Antes de despedirse elogia a Uruguay, donde filmó un bonus track financiado por la marca de chocolates Shot en el Punta del Este que visitó varias veces de niño, como su personaje. Entonces, cuando se le pregunta cómo es dirigiendo dispara que tiene momentos de maldad, que a veces rompe sillas y que Eléctrica le sirvió para hacer un poco de autocrítica porque "la condición número uno para hacer comedia es destruirte a vos primero, y te cuento de mi experiencia en la publicidad pero no te digo que soy una Caperucita Roja. Yo también por momentos debo ser flor de tirano y un hijo de puta". Risas cortas, y para rematar, "bueno, ojalá que haya más Mayer".

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