Liliana Enciso

Tres por uno

Se desdobla en tres personajes en un lapso de 6 horas. A las cuatro se pone en la piel de la tía Libi, a las 20:00 encara el monólogo Loca como tu madre y sale corriendo desde Teatro del Centro al Pittamiglio para hacer Vos no sos normal. “Entro en un trance mágico. Nunca me costó desdoblarme porque hice muchos años pantomima y generé el oficio de mutar de un personaje a otro sin sentirlo”, asegura Liliana Enciso.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Foto: Marcelo Bonjour

A fines de los noventa se fue de gira por Europa con el espectáculo El lenguaje es un virus, anduvo por festivales en Eslovenia, Austria, Inglaterra, España, Portugal, Canadá. Y se quedó un año estudiando en Madrid. "El teatro me ha dado la suerte de recorrer y ver mucho, me nutrió de una cantidad de ideas".

Cuando volvió a Uruguay quiso cumplir con una asignatura pendiente, el teatro infantil, "un género que en este país la gente subestima y sin embargo estás formando al futuro espectador. Donde al niño no le guste, se para, se va, corre porque todavía no ha sido domesticado".

Liliana Enciso se cruzó con Leo Maslíah cuando aún no había escrito ningún texto para niños. El músico y compositor la vio en el escenario y se entusiasmó, entonces ella le dijo, si te gusta tanto, escribime algo para niños y así nació Los sueños de Anita y Kurosawa con el que ganamos Florencio a Mejor Espectáculo, después vino Caja de colores con la Comedia Nacional, Peter Pan que estuvo 15 años en cartel" y desde 2006 lleva adelante a la Tía Libi. "Pegó muchísimo, estamos cumpliendo el quinquenio recorriendo escuelas llevando el mensaje".

Para crear a la Tía Libi se inspiró en Nenusa, una tía alocada, "de esas que de repente te daba un poco de vergüenza en las fiestas y también alegría porque ella canta, es muy extrovertida. Cuando me invitaron a hacer El reino del revés (María Elena Walsh), escribí el personaje pensando en esa tía. Nunca lo pensé para interpretarlo yo, sino para otra persona, pero en ese momento dije, ¿por qué no lo hago yo? Venía dirigiendo teatro pero hacía tiempo que no actuaba porque estaba cursando la carrera en el IPA. La encaré yo y fue creciendo. La Tía Libi es un poco retro, tiene un léxico como tenían las tías de antes y el hecho de ser tía hace que sea muy permisiva.

—Para crear a la Tía Libi te inspiraste en una tía alocada que querés mucho, ¿cómo creaste a la vecina de barrio de Más loca que tu madre y a la mujer divorciada de Vos no sos normal?

—La vecina de barrio es un personaje súper querible, es una mujer de ruleros, de batón, como había en mi época. Mi adolescencia fue en los 80 y el whatsapp de la época era sentarse en la vereda con la reposera y la radio ochentosa, deseando que el locutor no hablara cuando estabas grabando el mejor tema. Esta mujer tiene todo eso, habla todo entreverado, es muy divertida y entre toda su locura dice mucha cosa.

La de Vos no sos normal es una mujer totalmente diferente, más producida, que se divorció y cuenta que existe una vida después de la separación y que se puede ser feliz. Necesitamos tener el hombre al lado, por más de que no valga dos pesos, pero nos da la idea de que somos felices, estamos completas, le tenemos mucho miedo a separarnos. Hoy hay mucha mujer separada que se encuentra consigo misma, que encuentra un montón de cosas que puede hacer, se siente liberada y somos fuertes.

No necesitó atravesar una ruptura puntual para sentarse a escribir este monólogo que lleva adelante los sábados en el Castillo Pittamiglio porque "tengo una seguidilla de separaciones, sé lo que se siente en el momento que va a ocurrir, cómo vas a encarar sola; hasta pesa lo social, qué va a pensar mi familia, qué le digo a mi madre. Esta mujer también tiene muchísimo humor, se ríe de y con los hombres.

—La búsqueda del equilibrio es una constante en tus obras teatrales, ¿cómo lo conseguiste en Vos no sos normal?

—Yo siempre doy palo a los hombres con muchísimo humor, entonces ellos se ríen de sí mismos. La idea es que te puedas identificar y reírte de vos o con tu pareja. De repente se miran cuando comento algo y la gente interviene mucho, dice cosas. Al principio tenía miedo porque hay que sostener una obra sola en el escenario, hacer reír y cuando escribo me pasa que pienso, esto me hace gracia a mí, pero después hay que ver si funciona.

—Ambos monólogos tratan temas actuales, ¿te sirve el humor para canalizar problemas personales?

—Mecho cosas que me pasan en la semana. Me nutro mucho de las reuniones de amigas: somos bizarras, contamos historias insólitas. Las mujeres damos mucho material, somos muy divertidas cuando salimos de la tragedia y del drama, tenemos tanto para decir, nos pasan tantas cosas en un día. Yo tengo amigas a las que les han pasado cosas insólitas y ridículas: ir al psicólogo, ponerse a hablar, hablar porque era la primera vez que iban y el que estaba al lado era un paciente que también iba a entrar, no el psicólogo.

—La identificación del público con el espectáculo y lo que dicen tus personajes hace que se miren en una suerte de un espejo, ¿te ayuda para generar la complicidad que pretendés lograr?

—A mí me gusta mucho trabajar con el público, yo creo que el público uruguayo hoy quiere y necesita ser protagonista de algo. No es obligatorio intervenir ni formar parte en mis espectáculo, pero sucede. Creo que, además, el público uruguayo está necesitando mucho reírse.

Tres en cartel.

El teatro del Centro recibe a la Tía Libi los sábados y domingos a las 16:00. El escenario se transforma a las 20:00 y da paso a Más loca que tu madre. Liliana Enciso se traslada al Pittamiglio porque a las 22:00 encara Vos no sos normal.

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