GUILLERMO LOCKHART

Sustos ambiciosos

Diez años después del debut de Voces Anónimas en Teledoce, Guillermo Lockhart se enfrenta a su desafío más ambicioso: la creación de cortos de ficción para sumar al ya clásico formato de leyendas urbanas, con conocidos actores que interpretarán distintas historias de terror. “Queremos acercarnos a lo que es el cine”, asevera.

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Guillermo Lockhart. Foto: Leo Mainé.

Minutos después de grabar un testimonio para el programa en el emblemático Castillo Pittamiglio, Lockhart se convierte en la voz que no le tiene miedo a ponerle nombre y apellido a sus sensaciones con respecto a la televisión local. “Hay mucha hipocresía”, se queja. Entrevista al referente de los mitos y leyendas en Uruguay antes de su vuelta a la pantalla.

—Preparás cortos de ficción para la nueva temporada de Voces Anónimas. ¿De qué se trata este nuevo paso?

—Es nuestro paso más grande. El desafío en esta temporada ya es acercarnos a lo que es el cine. Estamos haciendo cortos filmados en 4K, con directores invitados y técnicos y actores de primer nivel. Intentamos contar una historia del programa como si fuera una película pero en pocos minutos. A nivel cualitativo se va a notar un salto importante. Si me pongo en el lugar del espectador, me daban ganas de ver un thriller nacional bien hecho. Está buenísimo que en Uruguay se haga ficción y que la gente la vea.

—¿Con cuáles dificultades te enfrentaste en este nuevo rol?

—Con dificultades económicas. No es fácil producir ficción. Estamos en Uruguay, que es un mercado chico en el que hay que hacer cosas buenas con poco presupuesto. Ese es el desafío, porque si uno se guía solamente por el presupuesto, de repente no tiene la chance de hacer algo que pueda competir en el mercado internacional. Entonces, el secreto está en contar con el apoyo de la gente, pedirle apoyo al canal, a sus figuras, a actores que participen. De a poco fuimos armando un mecanismo base, y venía gente muy talentosa como invitada que fue enriqueciendo el proyecto. El resultado es muy bueno.

—¿Quiénes son los actores que participan de los cortos?

—Hay actrices de primer nivel y mucha experiencia, pero que la gente las tiene como comunicadoras. Eso va a llamar la atención. Por ejemplo, están Patricia Wolf, Varina De Césare o Andrea Vila.

—¿Vos armaste la lista de actores invitados?

—Muchos nombres los manejé directamente yo, y otros fueron propuestos por el canal. Ese fue el caso de Tomás Narbondo (exbaterista de Rombai). El canal lo propuso y a mí me encantó. Anduvo muy bien actuando. Es un chico como los de las ficciones de Cris Morena. Es muy natural, muy creíble y no sobreactúa. Me gustó mucho.

—¿Te gustaría producir otro producto alejado de la temática de Voces Anónimas?

—Me gusta estar ligado al mundo de leyendas urbanas. Podría hacer otro programa pero que también toque estos temas. Sé que todo tiene un ciclo y estoy aprovechando al máximo lo que pueda durar Voces Anónimas porque es una temática que me encanta. Creo que mi personaje funciona porque realmente me apasiona esto. Se han dado chances de hacer otras cosas y el canal también me ha dicho que no las haga para no alejarme de mi perfil.

—¿Por ejemplo?

—Se había manejado un piloto que tenía que ver con publicidad. Pero me dijeron: "no, vos quedate acá que estás bien". También me han invitado a conducir eventos de belleza como Miss Uruguay. El canal cuida mi perfil porque estoy identificado con Voces Anónimas, y asumir otros compromisos puede jugar en contra de ese rol.

—¿Por qué tus libros funcionan tanto entre el público infantil?

—Creo que funcionan porque tienen bastante de magia. Ellos activan su fantasía y los mete en un mundo en el que todo es posible. Cuando visito escuelas veo que los chicos se apasionan con las historias. Siempre les digo que ojalá cuando visito a los programas de televisión estuvieran tan informados sobre Voces Anónimas como lo están ellos. Cuando voy a los programas siempre me hacen las cinco mismas preguntas, y cuando voy a las escuelas me hacen preguntas que me ponen contra las cuerdas porque ellos profundizan mucho en las historias. El tema de los niños es uno de los principales motores que hacen que yo siga en esto. Ellos son muy genuinos, dicen lo que piensan y no te elogian porque sí. La gente se queja y dice que los niños no leen, pero por mi experiencia puedo decir que leen varias cosas. Hay muchos que son fanáticos de los libros de Cecilia Curbelo, por ejemplo, que es la mejor escritora para niños de Uruguay. Capaz que lo que pasa con las nuevas generaciones es que son más exigentes porque tienen otras opciones, como computadoras, etc. Entonces piensan: "si me vas a dar un libro, que sea bueno". Hay que hacer un seguimiento de lo que les gusta leer y tratar de darles lo que les gusta.

—¿Por qué no fuiste a los Premios Iris?

—Porque poco antes había salido una nota con Checho Bianchi (en Montevideo Portal) en la que dije que no estaba de acuerdo con cómo estaba conformado el jurado. Sentía que si iba, estaba yendo en contra de lo que había dicho. Me hubiera gustado ir y estar con mis compañeros aunque perdiéramos, pero me quise hacer cargo de mis palabras.

—En aquella entrevista con Bianchi dijiste que Rastros, un programa de temática similar al tuyo que ya no está al aire, era "malo" y que "no valía la pena mirarlo más de una vez". ¿Se te fue la mano teniendo en cuenta que era un ciclo que recién empezaba?

—Se me fue la mano en ser sincero. Si yo hubiera sabido que los iba a lastimar, no hubiera dicho nada. Ellos se enojaron y desfilaron por todos los programas hablando de esto. No sé si lo que se generó fue tan fuerte que les terminó jugando en contra. Todo lo que dije es cierto, es lo que yo pensaba como cualquier persona que mira televisión y puede opinar. Capaz que no tendría que haberlo dicho en un medio.

—¿Está mal visto en Uruguay opinar sobre otro programa?

—La gente acá es muy sensible, nos tomamos todo muy a pecho. Y hay mucha gente hipócrita. Eso se nota porque uno habla con mucha gente que dice una cosa pero después se prende la cámara y dice otra. Eso hace que cuando alguien dice que algo no le gusta, parece que lo hubiera querido matar. Y no es así. Si alguien dice que no le gusta lo que hago yo, no me lo tomaría a mal.

—¿Hay mucha hipocresía en la televisión local?

—Sí, creo que sí. Hipócritas van a ser los que lean esta nota y digan que no somos hipócritas. Somos un medio chico y uno sabe que si opina sobre otro, al otro día se lo va a cruzar en un evento o en un laburo.

—¿Te quedó algún vicio sobre el cuidado de tu imagen de tus épocas de modelo?

—No es un vicio, pero algo que me quedó de esa época es fijarme en el pelo. Es como un sello. La gente bromea y cuando hacen parodias del programa siempre se paran el pelo.

—¿Cómo mantenés ese peinado particular?

—Mi peluquero Mauro me peina con cera y a veces me para los pelos con la planchita para llegar a ese look que se ve en Voces Anónimas y que quiero conservar.

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