ELLA ES TAN CARGOSA

Son hits, son goles

El primer corte difusión de Ella es tan cargosa fue un hit. Ni siquiera entre tus brazos sonó en todas las radios ese 2007 y repitieron el boom con Llueve, también perteneciente al álbum debut, Ella es tan cargosa.

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Foto: Alejandro Picco

“Los tipos tenían dos temas, dos cortes masivos... Te confunde porque pensás que todo lo que tires a la parrilla va a ser oro y no fue así”, se sincera Rodrigo Manigot, cantante y compositor de esta banda oriunda de Castelar que se pegó “mil tropezones” pero estuvieron convencidos de que “pasaba algo” desde que tocaron por primera vez para 150 personas en el pub Oveja Negra. “La gente lo disfrutaba, aplaudían, tenían caras de felicidad”.

En Redondel no para de sonar en las emisoras del Río de la Plata desde hace meses. Sin embargo cuando Rodrigo presentó esa canción a su productor recibió una pálida: ‘estás muy enamorado, no va a funcionar, ponete a escribir otras cosas’, le dijo. "No hay que ser revanchistas, podría haber pasado lo contrario, que nos dijeran, ‘esto va a ser un hit’ y no los fuera, como nos pasó con otras tantas canciones". Ellos supieron de entrada que funcionaría, apenas el ‘Tano’ Baccega (guitarra líder) trajo la melodía, intuyeron que "tenía algo, no sé qué". Rodrigo le puso la letra y después se enteró de que tendría que haberla nombrado ‘En Redondo’ en vez de En Redondel pero "son milagros del idioma, se entiende igual la idea circular. Me dio la sensación de haber leído alguna cosa suelta, un poema que decía, ‘vamos en redondel’ pero ya quedó. Al principio me quería matar porque siempre fui el literato, el que corrige a todos y había cometido un lindo error pero sabía que funcionaba, del mismo modo que ‘la mar estaba serena’, salvando las distancias".

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La banda de los hermanos Manigot (Mariano y Rodrigo) nunca salió de su Argentina natal. Lo harán por primera vez el 29 de mayo para tocar en La Trastienda de Montevideo. "Estamos muy expectantes, tenemos referencias de tantos argentinos que fueron, Iván Noble nos habló maravillas. Ya es lindo cambiar de marca de cerveza, comer un chivito (risas) pero además la posibilidad de llevar nuestras canciones a otro lugar que es parecido pero no es para nada el mismo".

El músico y guionista dialogó vía Skype con Sábado Show sobre los orígenes de La Cargosa, los obstáculos que hubo que sortear, el presente exitoso y la cuestión de los hits. Y en varios tópicos encontró una metáfora futbolera que calzaba perfecto y se acomodaba también al rock.

Cuenta gotas.

Hace unos años tenían una reunión con Alberto Moles de la discográfica Tocka Discos y en la entrada se toparon con Pity Álvarez. Ese cruce motivó un diálogo que funcionó de consejo. Moles les dijo, "o te armás un personaje y sos una figura mediática o hacés la teoría del goteo: vas laburando y creciendo de a poco. Él veía en nosotros esa segunda opción, ir evolucionando en base a las canciones y a una obra". Rodrigo reconoce que existen bandas que han tenido más suerte, han sido más vivas o se han organizado mejor (La Cargosa nació en el 2000 y hasta el 2006 no tuvo un representante estable, pasabas vos y eras manager). La historia de este conjunto de Castelar es comparable a la de otros tantos donde "el remo es constante. Hay una frase del baterista de Almendra que me encanta, hoy llenás Obras (el templo del rock) y mañana cargás equipos. Es un sube y baja pero a la vez es la profesión que elegimos".

Moles los guió pero hubo otros tantos intentos frustrados con sellos discográficos: "llegábamos con grabaciones que no eran las ideales, no nos vendíamos bien. En un país como este donde levantás una baldosa y hay una banda de rock, vivir de tus canciones es mucho más complicado de lo que parece".

Siempre fue aficionado a la lectura, primero compuso letras para sus canciones "después empecé a no poder vivir de mis canciones y tuve que buscar trabajos, tuve varios que no estaban buenos hasta que por fin entré a la televisión y fui guionista, que es mucho más atractivo que lo que había hecho". Trabajó dos años con Víctor Hugo Morales en el programa Bajada de línea. "Le tengo un cariño muy grande, mayor del que él siente por mí porque Víctor Hugo tiene algo de Mr. Burns, que no se acuerda de Homero Simpson, hay dos mil personas a cargo de su programa. Para mí era muy lindo ir a la casa a comer, escuchar sus anécdotas, charlar, pero siempre tuve claro que más allá de la fascinación que te producen ciertos personajes soy músico, tenía una carrera artística y si bien capitalicé una habilidad que era narrar, yo escribo letras antes de hacer guiones así que en un momento dije, me voy a hacer el cuarto disco de la banda y me dedico de lleno. Para sobrevivir a veces hay que tener dos laburos y eso te divide las fuerzas pero siempre supe que me la iba a jugar para este lado y no para el otro. Puse todo en mis canciones y no me arrepiento".

El mientras tanto.

El Tano propuso prestar su pizzería para ensayar los primeros tiempos y Rodrigo recorrió todo Ituzaingó buscándola, "no estaba por ningún lado porque básicamente era un garaje. Los 90 habían sido muy crueles económica y culturalmente. Las casas de barrio solo conservaban la fachada y se habían convertido en negocios para sobrevivir, había geriátricos, gomerías, pizzerías". Los primeros toques los hicieron en pubs de Castelar e Ituzaingó para 100 personas y aunque Rodrigo reconoce que esas instancias "son el semillero de cualquier músico" prefiere ser "honestamente brutal" y confesar que no quisiera dar marcha atrás a esos años: "cuando estás en la facultad sentís nostalgia por el secundario pero no querés volver, son materias que ya aprobaste. Esos shows se hacían con pésimo sonido, sin iluminación". Se sacan el gusto cuando van a las provincias y tocan "para una cantidad de gente similar a la de aquellos pubs pero con mejores condiciones y sonido".

—Eran una banda con poco presupuesto, los primeros discos los grabaron de forma casera, uno en la casa de tu abuela…

—Eso que grabamos no eran discos. Intuíamos que la gente venía a los shows pero se iban sin saber las canciones. En el 2000 los anchos de banda eran mínimos, lo que hicimos fue hacer grabaciones para tener algo para mostrar pero nunca los consideramos discos oficiales, eran mientras tanto, porque aspirábamos a tener un nivel de grabación y producción profesional. De 2001 a 2004 Argentina era un caos verdadero, era muy difícil pensar en sellos que pusieran guita para bandas nuevas, cobrar entradas. Hemos sepultado la época del 2001 al 2004, no queremos recordarla. Hoy bandas clase media con un año laboral juntan una guita y graban un muy buen disco, nosotros estábamos muy empobrecidos.

—Pero incluso en ese contexto y sin manager de por medio llegaron a tocar con León Gieco...

—Son esos pequeños grandes pasos. Vos podés ser bueno, malo, más o menos pero lo que es muy difícil es llegar a la gente. Tenés esos pequeños momentos donde mostrás tus canciones que no suenan en ningún lado (eso pasaba en ese momento), son bien recibidas, eso te da la pauta de que estás para cosas mayores. Ese día no podíamos creer que la gente nos aplaudía a rabiar, Gieco nos felicitó por micrófono, había 2 mil personas y terminaron bailando temas que no conocían.

No tan cargosos.

En ese primer toque en el pub Oveja Negra abrieron con Ya ni yiro, tema que integra Polos, el último álbum de La Cargosa. El propósito de la banda era incluir todas canciones nuevas, "pero en los minutos finales el productor se acordó de esa canción y la trajo al ruedo. Sonaba medio extraño, yo la sentía muy vieja, desactualizada, pero funcionó perfecto. A veces son complejos que uno tiene. Una vez coincidí con Emiliano Brancciari de NTVG en un bar de La Plata y le dije, qué hermosa canción Tan lejos (El camino más largo, 2008) y él me contestó, esa la hice en el 2000. Me impresionó, le fui a marcar una canción y era vieja, pero es el prurito de los artistas: a la gente no le importa cuándo la compusiste sino que la canción sea bonita".

Se resistiría a componer y cantar canciones que no le gusten; es consciente de que los hits se perciben pero tienen ese elemento "mágico que ni las discográficas, ni los artistas, ni nadie sabe bien qué es y es lo lindo de este oficio". Los hits se intuyen pero el músico nunca sabe a ciencia cierta cuál será el desenlace. Puede tener todos los elementos para convertirse en el éxito que sonará en todas las radios y al final no sucede: "la letra, cómo le gusta a la gente de entrada, cómo la sigue cantando, la estructura, la melodía", enumera. Y se refiere a Refugio, "tenía la certeza que iba a ser un hit y no pasó. Por ahí es uno de los grandes himnos de la banda en vivo". Y reconoce que los hits pueden llegar a cansar a quienes escuchan, "esa repetición de la música comercial, esa cosa reiterativa puede llevar a que mucha gente termine odiándonos y en parte los comprendo".

El último gran lujo que se dieron fue tocar en el Planetario y compartir las tablas junto a Ringo Starr. Había varios escenarios pero cuando se empezó a correr el rumor de que La Cargosa tocaría en el mismo que uno de los genios de Liverpool la emoción fue aún mayor, "somos unos locos de los Beatles", incluso le deben el nombre de la banda a la canción I want you (Shes so heavy) que en español se tradujo como Yo te quiero, ella es tan cargosa. Rodrigo asegura que fue uno de los momentos más gratos y bonitos de su vida. "Lo vimos tocar desde el escenario, a tres metros, lo vimos pasar y en la carpa ya estábamos pipones", pero igual se quedaron con las ganas de charlar con él y sacarse la foto ya que "había que atravesar dos vallas de seguridad. Encima una amiga tiene un amigo que trabaja en la compañía telefónica que lo trajo, se coló en la carpa y se sacó la foto con Ringo y nosotros no, nos dormimos un poco. Pero tenemos esa cosa medio perfil bajo que a veces te juega en contra pero que es la resultante de una decisión de vida. No queríamos ir justamente a cargosear porque somos tipos ubicados. Quería una foto con Ringo pero eso no iba a hacer que hiciera papelones".

Entre acordes y pelotas.

A lo largo de la entrevista, Rodrigo Manigot utiliza una cantidad de analogías entre el rock y el fútbol. Recurre a esas comparaciones elocuentes y espontáneas para hablar de la intimidad de los primeros shows, la ventaja de cantar junto a su hermano y el significado de los hits.

No tiene ganas de retroceder a los primeros toques en Ituzaingó pero salir a cantar en las provincias se asemeja mucho a esos momentos iniciales y le sacan jugo porque "los pubs son como el semillero de cualquier músico, es como volver a jugar al potrero".

—Dijiste que tener una banda con tu hermano era como jugar al fútbol con él porque el cuerpo logra anticiparse: es una ventaja.

—Musical y afectivamente es muy grande. Hay una desventaja que he entendido tarde: los agarres son más fuertes, pero no me imagino cantar sin mi hermano al lado, sin el Tano que ha resultado un hermano de la vida, sin el Negro en la batería. Cantar con un hermano es una garantía de que va a haber dos voces armonizadas todo el tiempo: si sos el 9, es tirar una pared con el 10 de toda la vida o viceversa.

No cantan canciones que no les gustan, no se traicionan, pero reconocen que los temas "más bonitos de un disco no siempre son hits. El hit es el número 9, no sé si es el mejor jugador, por ahí el que más me gusta ver a mí es el 5 o un carrilero zurdo, pero el que hace goles todos los partidos es el 9.

—Y lo que importa son los goles…

—Importan porque sin goles echan al DT pero también importa la belleza, el juego, la astucia, cómo se llega al gol: no es lo mismo tirar un zapatazo que meter 15 pases seguidos. Un hit es una llave muy grande que mucha gente busca pero yo cuando compongo una canción trato de sea la más linda que hice en mi vida, sino no tiene sentido.

Así forma La Cargosa:

Rodrigo Manigot (voz y letrista), Mariano Manigot (voz y guitarra), Tano Baccega (guitarra líder), Miguel Bassi (bajo), Pablo Rojas (batería y coros). Germán Wiedemer (teclado y productor de los cuatro discos).

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