EN URUGUAY

Soffritti y las polémicas del Bailando: "Le digo a Agustina que no se enganche"

Invitado por Enjoy Punta del Este, Gastón Soffritti disfrutó junto a su novia Agustina Agazzani de la calma invernal del principal balneario uruguayo. El relax solo se interrumpió para un diálogo con Sábado Show sobre su agitada carrera en la televisión argentina.Es que pese a sus cortos 25 años, el actor ya fue un ídolo teen, protagonista de tiras de Sebastián Ortega y ahora participante del megashow de Tinelli. "Si tengo que dar una respuesta picante lo voy a hacer", advirtió.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Gastón Soffritti y su novia Agustina Agazzani en las playas de Punta del Este.

Soffritti suele pasar por Punta del Este en verano. Esta vez llegó en temporada baja junto a su novia Agustina para participar del evento de Enjoy Punta del Este en el que se presentó la agenda de shows para los próximos meses. Dentro del hotel, cenaron en el restaurante gourmet Saint Tropéz, se divirtieron en el boliche Ovo Nightclub y practicaron las coreografías de Bailando por un sueño en el gym. El actor brindó una extensa entrevista para Sábado Show en la que repasó cómo vivió los hitos de su carrera con tan corta edad. "Hubo una etapa en la que perdí el norte", confesó. 

—¿Cómo estás viviendo el desafío de estar Bailando por un Sueño junto a tu novia Agustina Agazzani?

—Muy bien. Estoy contento de estar en un show que está buenísimo y con tanta exposición. Me lo habían ofrecido varias veces pero siempre decía que no porque no estaba preparado o estaba metido en otro proyecto. Este año me lo volvieron a plantear y dije que aceptaba si era con mi novia, que era bailarina de Showmatch.

—Muchos le tienen miedo a esa exposición que da el programa, ¿cómo la manejás?

—Desde que aparecimos se habló todo el tiempo sin parar... Convivir con eso es difícil si uno se engancha, sino no. Yo si tengo que dar una respuesta picante lo voy a hacer, pero no me voy a enroscar ni ponerme mal porque me pongan un mal puntaje. Así que hay que tratar de disfrutar y divertirse porque de otra forma uno la puede pasar muy mal.

—La exposición también abarca el hecho de que se te pregunte mucho por la pareja, tus exparejas... ¿Eso no te incomoda?

—Sí, ya me viene sucediendo pero no me incomoda. Son cosas del pasado y yo no nací ayer. Yo trabajo en la televisión desde chiquito así que gran parte de mi vida es pública. Se sabe con quién salí y con quién no. Y yo respondo con la verdad. No me preocupa ni me pone mal. No tengo nada que esconder.

—¿Y cómo lo toma Agustina?

—Bien. Se la banca, aunque no es fácil porque ella no tiene tanta experiencia. Yo trato de decirle que no se enganche en nada. Desde antes de arrancar le venía diciendo que estuviera preparada.

Gastón Soffritti y su novia Agustina en Enjoy Punta del Este.
Gastón Soffritti y su novia Agustina en Enjoy Punta del Este.

—En la obra Sexo con extraños hiciste de pareja de Guillermina Valdés, nada menos que la actual pareja de Tinelli, ¿cómo recordás esa experiencia?

—Fue una gran experiencia. Fue una obra que hicimos con un grupo de amigos y era un desafío enorme por todo lo que se iba a hablar alrededor por la exposición que tiene Guillermina. La pasamos muy bien y aprendimos mucho. Ella como compañera es un 10.

—¿Te intimidaba como mujer?

—Ella tiene una presencia increíble y además es la mujer de Marcelo. Eso intimida. Pero todo siempre fue de igual a igual, con mucho respeto. Yo nunca me sentí incómodo. Me dio más miedo debutar en la pista de Showmatch que estrenar aquella obra.

—Era una obra con escenas de alto voltaje, ¿cómo las enfrentaba Guillermina?

—Era una obra de muchísimo texto, entonces lo más importante era aprendernos muy bien el guión. Después íbamos de lo macro a lo micro, y nos fijábamos en cada gesto: cómo le agarraba la cara, cómo le agarraba la mano. Entre nosotros y el director tratábamos de que fuera cuidado y que no se volviera vulgar. Eran escenas picantes pero estaban bien resueltas. Algunas personas nos decían que tendríamos que haber mostrado más en esas escenas, pero para mí estaba correctísimo.

La selfie de Tinelli y Soffritti en su debut en Bailando 2017.
La selfie de Tinelli y Soffritti en su debut en Bailando 2017.

—Cuando Tinelli empezó a salir con Guillermina vos estabas en la competencia. Actuabas en Graduados, el programa justamente de su expareja Sebastián Ortega. ¿Cómo se vivía aquel duelo desde adentro siendo que Graduados se impuso en el rating?

—Era una locura. No había habido ningún programa que le ganara a Showmatch como le ganó Graduados. Lógicamente cuando uno tiene la camiseta puesta del lugar en el que está, grita los goles de su equipo. Graduados fue la ficción más importante que grabé en mi vida. Fue la última tira en Argentina que se miró mucho, mucho. Me posicionó en un lugar que antes no tenía.

—¿Cómo es trabajar con Sebastián Ortega?

—Muy bueno. Tuve la suerte de trabajar tres años con él. Sus productos siempre son de buena calidad, y cada vez lo hace mejor. Soy fanático de El Marginal.

—Graduados ganó el Martín Fierro en el contexto de un ambiente artístico que ya estaba muy politizado, ¿cómo te llevás con esa situación?

—Yo no tengo una inclinación política y hay mucho fanatismo con el que no estoy de acuerdo. Siempre estuve rodeado de eso porque la mayoría de los actores con los que trabajé eran afines al kirchnerismo. En aquella ceremonia en la que ganamos el Martín Fierro lo viví muy de cerca y fue feo. Era cuando se empezaba a hablar de la grieta y había cruces que no estaban buenos. El arte tiene que estar por encima de todo eso.

—¿Cómo fue atravesar la adolescencia como un referente de tu generación al protagonizar Patito Feo?

—Tengo recuerdos muy lindos. Me acuerdo de venir a Punta del Este el verano siguiente a Patito Feo y no podía ni caminar por la calle. Yo tenía 15 años, y a esa edad uno no está preparado para ese nivel de popularidad, entonces es necesario que la familia esté siempre al lado. Ellos me explicaban que aquello que pasaba era irreal, y que no hay que había que fanfarronear ni creerse más de lo que era. Era solamente un actor que por su trabajo era conocido por mucha gente. Además era necesaria la familia porque había subido muy de golpe, y la bajada podía ser igual.

—¿Y qué pasó con vos cuando se terminó el suceso de esa tira?

—Siempre que se termina un gran éxito es inevitable sentir una sensación de vacío. Yo estaba por terminar el secundario, pero por lo menos vivía con mi familia. Cuando terminó Graduados fue peor porque tenía 21 años y recién me había ido a vivir solo, entonces no estaba tan sólido. Me agarró mucho miedo e inseguridad. Hay que tener cuidado porque si uno no está preparado se puede desbordar. Por suerte después vinieron otros proyectos, y laburar te saca de esos lugares que pueden ser negativos. Ahí entendí lo que le pasa a muchos actores y músicos que por su exposición caen en lugares de vulnerabilidad y se terminan drogando. Este trabajo genera un vacío grande porque la gente piensa que todos te quieren, que tenés plata, minas y todo. Pero la verdad es que uno llega a su casa y está solo.

—¿Llegaste a tener una etapa de desborde en ese sentido?

—Tuve suerte de no caer en las drogas porque siempre fui de cuidarme mucho y hacer deporte. Pero sí pasé por una etapa de salir bastante, dormir poco y perder el Norte. Lo que me salvaba era que siempre fui muy responsable y nunca dejé de trabajar.

—¿Te sorprendió todo lo que pasó con el juicio entre Alejandro Stoessel y Tinelli por los derechos de Patito Feo?

—Lamentablemente son cosas que suceden todo el tiempo cuando hay mucha plata en el medio. No sé bien cuál fue el enfrentamiento. Yo siempre tuve más relación con Marcelo, era más cercano a él.

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