CARLOS ARAGÓN ES EL SARCÁSTICO IVÁN EN "SR. ÁVILA"

¿El verdadero Señor?

Tras matar al cura que durante tanto tiempo fue su confesor y guía, el Sr. Ávila se ha convertido en el Señor de los Señores.Así arranca la tercera temporada de la serie original de HBO que tiene uno de sus puntos altos en la relación que el protagonista mantiene con su mano derecha, Iván, un hombre comprometido con la causa del asesinato por encargo y dispuesto a todo por cumplir con las reglas del “negocio”. Lo interpreta Carlos Aragón, uno de los actores cómicos más sobresalientes del teatro mexicano. A pocas horas de presentar los nuevos capítulos de la serie, el mexicano mantuvo una charla con Sábado Show.

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Carlos Aragón

"Pues que hablen, que lo digan… ya se verá", dice entre risas Carlos Aragón cuando se le insinúa que Iván es el verdadero "Señor" en Sr. Ávila. En la serie de HBO que mañana estrena su tercera temporada (domingos, 21 horas), ser el "Señor" es estar a la cabeza de una de las tantas ramas de una organización de asesinos a sueldo. En el caso de Ávila (Tony Dalton), su fachada es una funeraria y su mano derecha es Iván, un hombre que a veces parece esclavo y otras amo de un "negocio" del que conoce hasta el más mínimo detalle. "Él sabe que las reglas son las reglas y que hay que cumplirlas, y que el orden es el orden. De ahí que sea su obsesión tener las cosas en orden y pareciera que es quien manda. Su afán es otro, según me ha confesado", cuenta con cierta complicidad Aragón en charla telefónica desde Ciudad de México. El actor mexicano es quien aporta rostro y mucho talento a este "psicópata educado, manipulador de oficio, que desconoce por completo el valor de la vida humana", según definición de los creadores de la serie original de HBO, los hermanos argentinos Walter y Marcelo Slavich (Epitafios).

Si hay algo que identifica a Iván es su sarcasmo, el humor negro con el cual se maneja y se vincula con su jefe, en un muy atractivo duelo dialéctico y de situaciones que constituye uno de los puntos altos de la serie. "El sarcasmo ya estaba en los guiones, pero creo que lo enriquecimos junto con la dirección, junto con los compañeros. El humor negro ahí está y creo que es uno de los grandes disfrutes de hacer todo esto", apunta Aragón al tiempo que confiesa que se divierte mucho y se nota- haciendo este personaje. "Muchísimo. Amo hacer a Iván, me parece un gran regalo haber estado en la posición de poder encarnarlo. Como en todos mis proyectos, en las empresas que se me plantean, si no me divierto, no lo hago. Iván me ofrece esa posibilidad".

El secretario funciona como una sombra del Sr. Ávila, incluso como ángel guardián que lo salva de muchos problemas. "Pero su servidumbre es peligrosa, pues su vocación es la muerte", detallan los Slavich. ¿Cómo define Aragón la relación de Iván con su jefe de turno (porque viene de servir a otro "Señor")? "De utilidad esencialmente, tal vez de conveniencia, porque finalmente no creo que pueda haber lazos afectivos en una actividad tan oscura como es la que hacen estos seres".

Mano derecha y asesino a sueldo juntos en una nueva temporada.
Mano derecha y asesino a sueldo juntos en una nueva temporada.

Tercer año


La actividad oscura a la que hace mención Aragón, ya le hizo perder a Ávila una esposa y un hijo. Ahora anda por la vida sin ataduras afectivas y eso, en una profesión como la suya, ayuda a liberarlo para ser todo lo desalmado que necesita. En esta tercera temporada de diez episodios, la carrera de Ávila está en pleno ascenso porque se ha transformado en Señor de Señores. Para ello tuvo que eliminar a su antecesor, el cura que por años funcionó como su guía y confidente. Además, el Dr. Duarte (Fernando Ciangherotti), padre de la detective asesinada, se aproximará a Ávila exigiéndole colaboración para esclarecer la muerte de su hija, lo que desatará acontecimientos que revelarán una nueva trama de crímenes y corrupción, con infiltrados en el Gobierno y la Policía. El Sr. Ávila se dará cuenta de que permanecer en su nuevo cargo será aún más difícil que el camino que lo llevó hasta allí.

"Vamos a calar hondo en la oscuridad, más todavía", adelanta Aragón sobre esta nueva temporada. "Va a haber muchos retos para Iván porque aparecerá un némesis que querrá quitarle su lugar", agrega haciendo referencia a Linares (Miguel Pizarro), el asesor del antiguo Señor de los Señores que pasará a servir a Ávila, compitiendo entonces con Iván. "Es muy rico que suceda ese tipo de cosas ya que, como actor, uno tiene que jugar de otra manera, divertirse de otra manera y hacer las cosas de otra manera, y reaccionar a los retos que nos plantean los guiones, la trama en sí", considera el actor cuyo personaje cuenta con el apoyo de Ana (Camila Selser), empleada de la funeraria encargada de maquillar los cadáveres y nada ajena al verdadero "negocio" que hay detrás de lo que hace. En esta nueva tanda de capítulos, Ana se enfrentará con su madre, Arcelia, y saldrán a la luz los secretos que ambas guardan sobre su pasado.

La funeraria es la pantalla que esconde el verdadero
La funeraria es la pantalla que esconde el verdadero "negocio".

Otra de las personas cercanas a Ávila que continúa en la historia es el detective Sánchez (Juan Carlos Remolina), siempre pisándole los talones al protagonista y ahora recuperándose del asesinato de su colega con un nuevo compañero de tareas, el Buitre (Eduardo Arroyuelo), con quien compartirá algo más que gustos.

Los Slavich se mantienen en la escritura de los guiones de la serie que dirige Fernando Rovzar junto a J.M. Cravioto y que, con producción de HBO y Lemon Films, se rodó en distintas locaciones de Ciudad de México. "Es una historia que tiene altos estándares de calidad: fotografía, arte, dirección, actuación, guión… me parece que es algo que no se ha hecho jamás en México y, gracias a HBO y a Lemon Films, obtuvimos este resultado", destaca Aragón confesando no saber si habrá más temporadas. "Yo sé exactamente lo mismo que usted (risas). Se especula, pero en el terreno de la especulación, hasta que no sea, no será", apunta.

Comenta que no le gusta verse en televisión, pero con Sr Ávila le sucede "algo curioso. Me encanta verla por todo lo que existe alrededor, es difícil ser objetivo. Pero no soy muy afecto a observarme, soy muy crítico de mí mismo y no me gusto mucho".

Trayecto


Carlos Aragón es considerado uno de los actores cómicos más sobresalientes del teatro mexicano. Precisamente fue viendo teatro que nació su vocación, como parte del público que asistió a la obra Ricardo III, de William Shakespeare, uno de sus dramaturgos predilectos. "Soy un gran seguidor. No es lo que más he hecho en teatro, pero en las últimas fechas hemos estado con varios proyectos shakesperianos. De hecho, ahora estamos en cartelera con un espectáculo que se llama Shakespeare frente a frente, que son dos obras, Ricardo III y Medida por medida, una gran tragedia y una comedia. Ricardo III fue la primera obra que vi como espectador cuando era todavía un mozalbete. Ahora cierro este ciclo y en el mismo teatro además (Teatro de las Artes del Cenart)", cuenta quien también fue inspirado por quizás la primera versión cinematográfica de Sueño de una noche de verano, en blanco y negro. Recuerda que tenía ocho años y al verla se dijo: "Quiero hacer el personaje del Burro (Botomm)", deseo que concretó años después.

Pero cumplir con su sueño de ser actor no le resultó nada sencillo. Su familia padre músico y madre dedicada al hogar- no estaba de acuerdo con que Carlos se dedicara a la actuación. "Al principio fue muy complicado, al grado que tuve que decir ya me voy, me voy a buscar mi vida. Voy a ser actor pese lo que pese". Tenía 18 años cuando pegó el portazo. "Creo que mi familia se convenció de que iba a ser actor en el momento en que se dieron cuenta de que sí era lo mío, cuando me vieron en escena, en el teatro esencialmente, que es lo que más he hecho. Ahí creo que dijeron sé lo que tienes que ser".

Y Carlos lo fue. Inició su carrera artística en televisión con una pequeña participación en la polémica telenovela Nada personal (1996); luego apareció en Naked lies (1998), una coproducción mexicano-estadounidense en la que hacía un pequeño personaje, un guardia de seguridad, y luego vendrían los cortometrajes Nato (2001) y Rebeca a esas alturas (2003). Este último participó en el Festival de Cannes, entre otros importantes festivales.

Aragón ha hecho más de sesenta obras de teatro y más de veinte películas de cine.
Aragón ha hecho más de sesenta obras de teatro y más de veinte películas de cine.

El cine con más de veinte películas- irrumpiría a lo grande en 2006 con Kilómetro 31, una de las películas más taquilleras de la historia de México. Un film de terror en el que encarnó al inspector Martín Ugalde, con el que está pronto a volver a la pantalla grande ya que en breve se estrena la secuela, Kilómetro 31: Sin retorno. Este personaje e Iván son para el actor de los más importantes de su carrera. "Iván es una gran fortuna", dice, "es un bombón muy amargo. La chance que tiene uno como actor de explorar esos lados oscuros es como ponerse en la piel de los deseos de cada uno. Poder ser piloto de un jet, dentista o matón es un poder ser sin tener que serlo realmente. Iván me da esa oportunidad. También es relativa la importancia, creo que uno tendría que tener la conciencia de que hay que contar las historias como deben de ser y ahí cualquier personaje podría ayudarnos a hacerlo. Pero definitivamente por la dimensión que tiene, por el entorno, por la producción, creo que Iván es uno de los más importantes de mi carrera. Pareciera que los personajes oscuros son lo mío (risas). Ha sido un poco coincidencia, tanto Iván como Ricardo III o Martín Ugalde".

Entre las excepciones se encuentra Raúl del Valle, el jefe de la discográfica que interpreta en Hasta que te conocí (TNT Series, lunes, 20 horas), la serie que relata la vida del cantautor mexicano Juan Gabriel, conocido también como El Divo de Juárez. "Al principio es reacio al talento de Juan Gabriel, después se convence de su talento musical y le da vía. Es un personaje no diría pequeño porque no lo hay, es incidental pero muy gozoso, para nada oscuro", detalla. O el que encarna en la serie Sofía Luna: Agente Especial, que habla de ciencias para niños. "Es un villano, pero bastante fallido, divertido. Es comedia absoluta".

Y, si bien se lo destaca como gran comediante, confiesa estar abierto a todos los géneros. "Más que considerarme como ejecutor de uno u otro género, me encanta la actuación y, vaya, el género que me pongan trataré de hacerlo de la manera más digna, más veraz. Quiero entregarle a la gente justo eso, una historia verdadera".

En cuanto a los espacios para demostrarlo, el teatro ocupa un lugar destacado, con más de sesenta obras. Es uno de los fundadores de la Liga Mexicana de la Improvisación (2000). "Hay mucha gente que salió de la Liga, en México hay una gran oferta de improvisadores", destaca. "Siempre hay que regresar al teatro porque es un amante muy celoso y, si uno lo deja tantito, puede que lo abandone y hay que reconciliarse con él".

Con varias películas a punto de estrenarse El alien y yo, La cuarta compañía, Kilómetro 31: Sin retorno-, el actor también sobresale por colaborar con causas sociales. Este año, por ejemplo, participó de una campaña de la ONU contra la discriminación. "Creo que es un deber del actor y de todo ser humano estar consciente de su entorno, de su sociedad y ver por los demás. Lo considero como algo fundamental, más con alguien que está a la vista de la gente y que puede llegar a tener cierta opinión que puede influenciar, o hacer ver las cosas más que influenciar. Creo que es un deber fundamental del actor, y de los artistas en general, no solo llevar cultura o diversión, sino señalar lo que podrían mejorarse en cualquier sociedad", opina.

Y Aragón intenta hacerlo ya sea desde la TV, el cine o el teatro. "Creo que le he encontrado el gusto a todo. Me gusta contar historias, me gusta indagar, me gusta que la gente entienda lo que estoy haciendo y lo que les estoy contando; me gusta trascender en ese sentido. La fama y el éxito son muy relativos, efímeros. Por fortuna, me gusta el contacto con la gente y, cuando alguien se acerca amablemente a saludar o a reconocer mi trabajo, me emociona y es un gran pago, una gran retribución. Me alegra saber que, como actor, alguien fue tocado por mi trabajo".

En la tercera temporada, Ávila se ha transformado en Señor de Señores.
En la tercera temporada, Ávila se ha transformado en Señor de Señores.
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