Rodrigo Abreu

Rodrigo Abreu: un "loco" por los tambores

Hermano de Sebastián y Clarisa, Rodrigo Abreu (30 años) nació y se crió con los sonidos del candombe en los tímpanos. Antes de que por el fútbol, la familia Abreu es célebre en Minas por dirigir una comparsa y por cada 31 de diciembre llenar de tambores y alegrías las calles de su barrio minuano.

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Rodrigo también fue futbolista: llegó a ser golero de Wanderers y Fénix pero dejó el fútbol. Su verdadera pasión es el candombe, donde tiene un largo historial y hoy es el jefe de la cuerda de tambores de Uganda, una comparsa que aspira a las ligas mayores.

Para hoy organizan una movida candombera en Rivera y Bustamente. Desfilarán en las Llamadas del 4 de febrero con un homenaje a todos los referentes del candombe. Con Uganda también desfilarán por Isla de Flores Sebastián y Clarisa Abreu.

—¿En qué consiste el evento que están organizando para hoy en la Av. Rivera y Pedro Bustamante?

—Hoy vamos a hacer una movida cultural, con el fin de que el público pueda ver un espectáculo de camdombe, una especie de mini llamadas. Va a desfilar Sarabanda, Elegguá, Elumbé y la nuestra Uganda, entre otras. Todo termina en un escenario con el Bocha Lozano y más artistas. La entrada es gratuita pero vamos a poner a la venta bebidas y comidas, además de rifas. De esa forma buscamos financiamiento para la comparsa.

—¿Desde cuándo tienes cargos de dirección en una comparsa?

—Desde 2011. La primera comparsa que formamos se llamaba Kilembe. En 2010 viajé a Sudáfrica a propósito del mundial. Hice algún safari y en uno de ellos, se hizo mención a una tribu que está ubicada en una zona llamada Kilembe. Me interioricé: la tribu se mantiene prácticamente con las mismas costumbres desde sus inicios, la indumentaria tradicional de ellos es celeste... como que todo coincidía para ponerle ese nombre. Cuando volvimos a Uruguay con mi mujer, tomamos la decisión de encaminar este proyecto. Y salió. El primer año que fuimos a Minas y salimos terceros, el segundo año ganamos y eso nos dio el empujón para que hiciéramos la prueba de admisión para las Llamadas de Montevideo. En 2014 desfilamos y también en 2015, cuando hicimos un espectáculo tremendo: con 96 tambores, 40 bailarinas, mi hermana, Yessy López… fue un espectáculo del que no me voy a olvidar nunca más.

—¿Qué se viene con Uganda para las próximas Llamadas?

—Nos estamos preparando. Dimos la prueba de admisión y de 20, quedamos novenos. Este año estamos muy concentrados en dar un muy buen espectáculo. Se cumplen 60 años de que las Llamadas son oficiales y nosotros, sin saberlo, le hacemos un homenaje a todos los referentes en la historia del candombe. No solo a los que tocan o bailan; también modistas, comunicadores o dueños de comparsas… a todos lo que hicieron y hacen posible el candombe. Vamos a salir con los tambores ploteados con fotos de los referentes. Hugo Gutiérrez es el encargado de esta estética y ha hecho un trabajo maravilloso. No es fácil trasladar una imagen, una foto, a un tambor.

—¿Cómo se dieron tus orígenes con el candombe?

—Toda la vida la familia Abreu festeja fin de año en un barrio de Minas que se llama Filarmónica. Todos los 31 sacamos los tambores a la calle. El barrio se alegra con el colorido diferente que le damos. Yo nací y me críe con esa tradición. Cuando me vine a Montevideo, hace 12 o 13 años, comencé a involucrarme con comparsas de la capital. Estuve en Unqué, en Triniboa, Mi Morena y la Fuerza, donde conocí a mi referente, Popeye Rivero.

—¿El financiamiento es el principal problema de la comparsa?

—Sí. Nosotros estamos haciendo mil malabares para cubrir a los técnicos y los gastos de tener una comparsa en funcionamiento. Agradezco muchísimo a los esponsors, en especial a los de Minas, que nos están acompañando. Es muy difícil competir con comparsas de Montevideo de 20 o 25 años de historia. Por suerte tenemos un grupo de trabajo formidable en todas las áreas, que son muy creativos para buscar fondos. Nuestro presupuesto es de 300.000 pesos, un monto muy inferior a otras comparsas. Hacemos festivales, bailes, eventos... somos muy activos y buscamos toda forma de ingresos.

—Se ha dicho que tu hermano Sebastián financia parte de la agrupación, ¿es así?

—No. Esto es un gusto personal, una pasión y un estilo de vida que tengo. Y a mi hermano, si bien me acompaña, nunca fui a pedirle nada. Sé que si mañana me enfermo, va a estar conmigo. Pero en el caso de este gusto personal, él se mantiene un poco al margen. Lo que le he pedido es alguna camiseta para rifar, ese tipo de cosas. Al igual que a mi hermana. Ella tiene su carrera, su escuela de modelos y su nombre bien ganado, pero no se involucra en nuestra comparsa.

—En las Llamadas van a desfilar los tres hermanos, ¿verdad?

—Sí, es un gusto que nos vamos a dar.

—¿Tienes otro trabajo o te dedicas full time a Uganda?

—Ojalá pudiera dedicarme full time a esto. Económicamente es imposible. Soy chofer de un ente público. Soy funcionario público.

—¿En qué ente?

—Prefiero no decirlo porque luego vienen las especulaciones de que estoy acomodado y esas cosas… Lo que sí puedo decir es que entré por concurso hace tres años y que hago mi horario todos los días, como todo el mundo.

—¿Llegaste a jugar al fútbol?

—Sí, tuve la suerte de jugar e integrar planteles con grandes jugadores. Estuve en inferiores en Nacional y en Defensor. En primera estuve en Wanderers y en Fénix. Yo era golero, pero no era un gran golero. Las perspectivas profesionales y económicas no eran las mejores y tomé la decisión de dejar el fútbol y trabajar, dedicarme a las ocho horas. En ese momento nació mi hijo mayor y resolví que era lo mejor. No me arrepiento. El fútbol me dejó grandes amistades.

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