MIRADAS

Rímolo, la homicida que se disfrazó de doctora

La verdad y la realidad, en el caso de Gisele Rímolo, son lo mismo, aunque esto no siempre ocurra. Y en esta historia, la verdad es que ella integró un grupo de estafadores que asociados para promocionar y atender a gente desprevenida se cagaron en la salud de cientos de personas que pagaban fortunas para atenderse en la tristemente conocida Clínica Maldita.

POR LUIS VENTURA

Gordos, aburridos y obesos buscando perder peso, resguardar sus calidades existenciales y mejorar sus calidades de vida consumían e iban tras las campañas publicitarias y promocionales promovidas por un locutor popular como Silvio Soldán, que ametrallaba ojos televisivos y oídos radiales con las trágicas bondades de tratamientos milagrosos y los servicios especializados de "La Doctorcita Rímolo"

El tiempo pasó. No menos de 15 años. Hoy quedó firme la sentencia penal sobre Gisele que fue declarada con fallo firme y definitivo como la "homicida culposa y estafadora" de la fallecida Lilian Díaz. Y la sentencia es de 9 años y algunos meses más de prisión en la Cárcel de Mujeres de Ezeiza cuando su legión de abogados encabezados por los doctores Roberto Schlagell y Juan Carlos Gainedú (también esposo de Rímolo) solicitan piedad y que la Justicia contemple la supuestamente delicada salud de una condenada que jamás se preocupó por la salud de sus pacientes que la denunciaron en 72 casos y la demandaron en 40 ocasiones y por los que pagó no menos de tres millones de dólares por los daños y perjuicios ocasionados en los pacientes que ella atendió como "doctorcita" aunque insista en negarlo.

Más de una década burlándose de jueces, peritos, fiscales y de los pacientes que jodió feo, promoviendo todo tipo de puestas en escenas en las que usó disfraces, pelucas, lentes oscuros y todo tipo de adminículos para moverse sin que fuese identificada en la vía pública a pesar de justificarse con cuadros psicóticos y psiquiátricos presentados ante la justicia para eludir la cárcel, las detenciones y también las condenas que son claras y puntuales y siguen siendo burladas como siempre hizo esta nefasta mujer.

Pero no quiero terminar esta pincelada periodística sin dejar constancia de algo que vengo informando y proclamando hace años y sobre lo que estoy plenamente convencido. Para edificar, estafar, engañar y joderle a vida a tanta gente, Giselle Rímolo no estuvo sola ni tampoco fue la única que reventó todo el dinero que recaudó durante años y años a niveles de millones de dólares.

Ella fue la cara visible de una gran organización que en su gran mayoría zafó y eludió sentencias y condenas. ¡Ya fue! Por eso, en este último capítulo Rímolo montó su última puesta en la que de condenada se quiere esconder como una paciente más para eludir su triste destino carcelario, cuando sus millones de pesos siguen amparándola para continuar riéndose de todos nosotros.

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