teatro

Peña y Trasante juegan a actuar

Ex jugadores, ex capitanes y campeones. El Pelado Peña (Nacional) y Obdulio Trasante (Peñarol) fueron rivales en la cancha y ahora se unen para subirse al escenario a interpretar Los hijos de Dios.La obra va los domingos a las 19:30 horas en el teatro del Anglo. Entrevista a los protagonistas, el director y el guionista.

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Pelado Peña y Obdulio Trasante. Foto: Nelson Peña

Transpiro más que en un clásico’, bromeó Enrique ‘Pelado’ Peña al finalizar el ensayo general de Los hijos de Dios. El teatro es como el fútbol, según Obdulio Trasante, “hoy anda mejor la delantera, mañana la defensa”, pero lo importante es que el equipo salga campeón. No hay pelota, ni estadio, ni técnico; estos dos ex capitanes de Nacional y Peñarol salen a llenar la sala con la misma garra y corazón que cuando defendían la camiseta de su cuadro y de la Selección.

Para entender como surgió la idea de que el Pelado Peña y Obdulio Trasante se subieran a un escenario hay que remontarse a un viaje que hizo el excapitán tricolor a Nueva York y Toronto en 2014. Los hinchas de Nacional que residen en dichas ciudades lo invitaron a animar una fiesta y se subió a un estrado ante 200 personas. "Rifé camisetas, una cosa, la otra y para mí fue un desastre, me sentí mal porque me gusta la perfección, pero la gente loca de la vida. Y lo único que hacían era preguntarme por Trasante porque fuimos la pelea clásica en el ‘90".

Al llegar se comunicó con Trasante y le transmitió la idea de que compartieran el escenario. La dupla de futbolistas ya había hecho eventos motivacionales para trabajadores pero esta vez el desafío era mayor y requería más elaboración. Peña reconoce que tienen carisma pero les faltaba ordenar las ideas, entonces se contactó con Emilio Gallardo (director) por intermedio de la madre de éste, "me contó que era actor", en seguida le presentó a Agustín Urrutia (guionista) y la química fue inmediata. "No teníamos idea de nada, ni siquiera un nombre para el espectáculo, pensé que íbamos a charlar de Nacional y Peñarol pero después ellos armaron todo el hilo conductor de la comedia, nosotros le dábamos letra nomás".

Los ex capitanes con el director, Emilio Gallardo y el guionista, Agustín Urrutia
Los ex capitanes con el director, Emilio Gallardo y el guionista, Agustín Urrutia

Moralejas.

El paso inicial fue investigar esa rivalidad clásica que existía entre ambos capitanes en el 90, capturar el mito, trascenderlo y colocarlo en una obra. Durante los primeros encuentros, Agustín grabó el juego de improvisación entre Peña y Trasante con el objetivo de trasladar a un guión esa información, datos, historias, anécdotas que se disparaban siempre teñidas por el humor de ambos: "no queríamos imponer un código muy extraño ni alejado", asegura el actor egresado del Instituto de Actuación de Montevideo (IAM). Lo interesante era verlos interactuar en las tablas "en su máxima verdad". Hay momentos en que son Peña y Trasante hablándole al público, otros en que se cuela la teatralidad, la comedia y les toca encarar personajes. "El público interactúa como podría hacerlo en la cancha gritándole al juez, la idea es generar ese clima más de estadio que de teatro arriba del escenario", comenta Gallardo. Para equilibrar esa dualidad entre la cancha y la sala, el fútbol y el teatro apareció el concepto de Dios como el máximo juez y árbitro que los somete a una serie de pruebas que deben sortear para alcanzar el paraíso futbolístico.

La meta era dar un mensaje "desde un lugar mucho más móvil, como el humor, y no desde esa pose demagógica de yo fui campeón del mundo y ahora vengo a contarte estas historias", explica el director. Y asegura que no tuvieron necesidad de "escarbar" para encontrar el tinte emocional, surgió de forma espontánea, auténtica en esas primeras improvisaciones y en charlas mantenidas fuera de los ensayos.

Los hijos de Dios sirvió de excusa para que Peña y Trasante expusieran sus ideales: "cuando íbamos al fútbol veíamos a Nacional y Peñarol en la misma tribuna, hoy no se puede. Yo se lo cuento a mis hijos y no lo creen porque no lo pudieron vivir. Mucha gente cree que los futbolistas somos burros, y sí, no pudimos terminar el liceo pero no fue por burros, en aquella época jugabas al fútbol o estudiabas. Cuando dejé el liceo estaba en el Mundial de Australia representando a Uruguay, no estaba en la playa. Volví, me mandaron a exámenes libres y tuve que dejar de estudiar. Esas cosas se las quiero contar a los pibes. Cuando dejamos el fútbol, él (Trasante) quería ser técnico y te exigen tener tercero de liceo, cuando nos lo prohibieron. El mensaje es que estudien, que no se droguen", dice Peña.

Alma de campeones.

El exjugador tricolor percibe un "prejuicio raro", Urrutia reconoce que existe, pero anima al público a descubrir este formato inédito: "existe la figura reconocida que hace stand up pero nunca existió que dos personas que no son actores y aparte son exfutbolistas hagan una obra teatral, entonces la gente ni siquiera sabe qué es lo que va a ver". "Si bien puede haber prejuicio, ellos fueron grandes estrellas, hay un tema de espectacularidad que ya vivieron, ambos fueron campeones", agrega Emilio.

—Están acostumbrados a las críticas del periodismo deportivo e incluso de los hinchas...

—(Peña) Los críticos de fútbol tendrían que ir a las prácticas para ver qué pidió el técnico y criticar sabiéndolo. De repente el periodista cree que jugaste mal pero hiciste lo que te exigió el técnico: marcá a Maradona, capaz que no hice gol, no me destaqué pero Maradona no la tocó, entonces para el equipo rendí. En la obra es distinto: la crítica es para crecer, yo quiero críticas. La familia y los amigos te dicen, qué bueno el espectáculo y yo no quiero escuchar eso, quiero que me digan en qué le erramos.

—En la obra hablan del retiro, tema recurrente en la carrera del futbolista, pensé que 20 años después nadie me iba a llamar para estar en la tele, dice Trasante...

—(Trasante) Uno a veces se bajonea porque ve fútbol, él (Peña) no tanto porque está en Capos (VTV) pero uno que se va para el interior, no lo llaman, entonces te bajoneas un poco, pero lo llevamos bien porque la gente te dice, vamo arriba Trasante, vamo arriba Peñarol.

—(Peña) Yo saco un diario, estoy en la tele y sigo enganchado con el fútbol, pero valoro la personalidad de Obdulio, no tirarse abajo porque el fútbol se terminó: él arrancó el curso de técnico, se metió en el ciclismo, hace teatro. La vida sigue. No tenemos miedo a los cambios. Todo tiene un por qué, si te quedás con el pasado, fuiste. Si me decís, Pelado ¿te acordás de cuando jugabas al fútbol? No, si me pongo a hablar sí, me vienen los recuerdos a la memoria pero vivo el hoy, estoy disfrutando esto, me siento actor y quiero tratar de ser cada vez mejor actor, siempre con la disciplina del fútbol.

—(Gallardo) Ese es un valor del deportista uruguayo que trajeron al teatro: vamos a hacer esto que es nuevo poniéndole todo, como en su momento lo tienen que haber hecho para poder ser capitanes de sus equipos.

Llevan el fútbol en su cuerpo y eso será de por vida. Se definen como tipos de principios: "Obdulio no hubiese ido nunca a jugar Nacional y yo tampoco a Peñarol. No somos de la época de hacer mucho dinero con el fútbol pero sí de amar la camiseta del cuadro donde te formabas (Huracán Buceo en mi caso, Central Español en el de Obdulio). Hoy evitan el amor al equipo desde las inferiores porque mañana tenés que irte a jugar a otro lado y ganar más plata. En seguida que llegué a Nacional me vinieron a buscar de la Coruña y dije que no, me había costado nueve años llegar a Nacional y no lo iba a cambiar".

"Peñarol conmigo se portó más o menos, me calenté, no pude jugar en Montevideo y me fui a jugar a Peñarol en Maldonado. Ahora arranqué con el ciclismo y ayudo en Peñarol Salto, Maldonado y soy presidente de Peñarol Colonia. Como hincha quiero ver la camiseta en todos lados y le pongo todas las pilas para que este deporte que me encanta esté en el podio", dice Obdulio.

No envidian la cifras millonarias que se manejan en el fútbol actual, ni cambian el reconocimiento de los hinchas por plata: "tuvimos la suerte de ser campeones en los equipos que jugamos y en la Selección. Es lindo tener dinero, una Ferrari, una casa en la playa, pero el amor de la gente es espectacular, no te deja caer nunca. A veces uno no tiene plata, anda caminando bajo la lluvia pero pasa uno y te dice, vamo arriba Trasante, vamo arriba Peñarol y te queda eso".

Al final de la obra dan gracias a Dios porque hacen lo que quieren y lo que les gusta. "Tengo amigos que me dicen, bo Pelado, ¿por qué no hacés el curso de técnico? Mirá este que está dirigiendo en Arabia y gana dos millones de dólares y vos acá mirando si entra gente al teatro. Pero pasa que a mí siempre me gustó hacer lo que amo. Conozco muchos millonarios que viven como miserables y yo soy un laburador que vive como un millonario ¿Sabés lo que le digo en broma a mi familia?", dice entre carcajadas, "lo que me hace más feliz es que mañana cuando me muera van a decir, hoy está de luto el fútbol y el teatro".

Cruzan frontera.

La idea inicial era presentar esta obra para las comunidades uruguayas en Miami, NY y Toronto. No dieron los tiempos así que primero lo probarán aquí y en agosto de 2016 llevarán Los hijos de Dios al Norte.

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