MIRADAS

Tras los pasos seductores de Menem y Macri

La columna de Luis Ventura.

Cada vez que el exvicepresidente argentino Daniel Scioli asoma la nariz para dejar constancia que todavía está vivo políticamente y no descarta ninguna posibilidad de candidatearse a algo, del otro lado de la ligustrina albiceleste le revolean alguna historia amorosa que pueda estar dando vueltas, más allá de su veracidad, o no.

Algo parecido a lo que en su tiempo le ocurría al también exmandatario argentino Carlos Saúl Menem, que terminó siendo una especie de súper héroe del amor o paladín de los culebrones noveleros más insospechados que lo llevaron hasta un matrimonio con la ex Miss Mundo chilena, Cecilia Bolocco.

Hoy, Scioli vuelve a los primeros planos de las publicaciones del corazón, ante la aparición de unos chats y unas fotografías de esculturales chicas muy livianitas de ropas, que se adjudican el amor del ex gobernador bonaerense, cuando él sigue eludiendo y sonriéndose ante preguntas chimenteras que lo exponen nuevamente desde el plano íntimo y personal, respecto a las miradas de la gente que sigue atentamente a cada capítulo escrito por el nuevo paladín del culebrón.

¿Será cierto, será mentira?... Scioli vuelve a estar expuesto a los reclamos de dos generosas señoritas como son Gisela Berger por un lado, que es quien echó a rodar los mensajes que le descubrió al político en su teléfono celular, y que pertenecerían a la pulposa Sofía Clerici, de frondoso archivo de conquistas masculinas y producciones hots.

La historia de los políticos protagónicos vuelve a repetirse. Ya le supo pasar, y no es novedad, a estadistas argentos como Menem, el propio Mauricio Macri y ahora el mismísimo Scioli al que no es la primera vez que le ocurre.

En otras épocas, a Scioli se lo quiso relacionar a Luciana Salazar porque había subido a su avión de gobierno, a Vicky Xipolitakis por haber sido vecina de un edificio en Puerto Madero en el que supieron coincidir, a la alejada Verónica Vieyra por un despechado testimonio del ex cantante Silvestre, en realidad José Luis Rodríguez que no se cansó de pasarle viejas facturas a quien fuera su ex entrañable amigo, o nuevo enemigo…

La política es así y éstas son las reglas de juego, aunque no nos guste o nos desagraden los métodos. Pasan, suceden, ocurren, y pasan todo el tiempo. Scioli no es el primero ni será el último en sufrir lo que genera el hecho de movilizar a tantas reinas y diosas a su alrededor que después se terminan convirtiendo en panes amargos de la obligada e inevitable exposición pública.

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