MIRADAS

Nicole y Cubero: un culebrón de la vida real

Por Luis Ventura

La ficción nunca podrá superar la realidad. Por eso, el amor tiene fecha de vencimiento. Nunca, pero nunca, el sentimiento podrá ser eterno y la vida se encarga de ratificarlo todo el tiempo.Cuando el temperamental y apasionado futbolista argentino Fabián Cubero filosofó preguntándose si podía exigirle más amor al corazón agotado de su bella mujer, Nicole Neumann, quedaba claro que algo había cambiado en la convivencia y el formato de una pareja ejemplar por más de 10 años.

Porque la imagen de felicidad que durante mucho tiempo distribuyeron Nikita y Poroto, acompañados de sus tres hijas, de las decenas de perros con los que se rodearon se fue desmoronando con el correr de los días y los gestos y expresiones publicadas de un lado y del otro de lo que se mostraba como un ícono argentino de la felicidad. Aquel monolito de amor ya no tenía la misma solidez de antes. Hablábamos de otra cosa.

Y sólo bastó que trascendieran detalles mínimos de la crisis y lo que les venía ocurriendo en la intimidad de la pareja, para que entonces siguieran mil y un rumores con otras historias. Porque ahí comenzaron los terceros, cuartos y quintos en discordias.

Todos los nombres y pretendientes de un lado y del otro hablaban en realidad del caos que reinaba en el seno de la pareja, con ausencias multiplicadas, distancias dilatadas y la confirmación que desde el año pasado, Cubero y Nicole no compartían el mismo dormitorio. Hasta quedó clarísimo que ella mantenía el dormitorio y la cama conyugal y que él descansaba en el sofá del living, sólo con los perros, cuando nada se sabía.

Lo que era un tema de pareja que hasta allí se había mantenido en secreto bajo cuatro llaves, pasó a ser un tema nacional, donde todo el mundo informaba, analizaba y hasta sentenciaba el destino inmediato de Nicole y Fabián. Para colmo de males, ella subió a una de sus redes sociales que aquella Nikito de Cubero estaba dejando de serlo al menos en su correspondencia cibernética y recuperaba el remitente de Nikita soltera.

Y si faltaban ingredientes para alimentar todas las historias de idas y vueltas, el propio Poroto se animó a reconocer que lo dos estaban en libertad de acción porque se habían quitado de sus dedos anulares izquierdos las alianzas de amor que durante más de una década se habían prodigado y comprometido.

Ellos se siguen respetando, hay tres hijas y muchos perritos en el medio que pretenden unirlos aunque no lo estén. La situación no es fácil, ni mucho menos, y ambos saben que todavía están a tiro de una luz. Porque esa luz de esperanza todavía no está apagada. Quizás titilante y herida de muerte. Pero en ese pequeño resplandor hay una esperanza agotándose. Ellos sabrán qué. Ellos resolverán si apuestan a la continuidad del amor o si hay que dar vuelta la página.

Horas decisivas se viven entre Nikita y Poroto, está en ellos saber para dónde ir. Eso sí, sería bueno que ahora supieran que todo lo que pasó entre ellos y a lo cual invitaron a todo un pueblo, a la hora de definir, también seguirán estando los rumores, miradas, opiniones y hasta informaciones infundadas ¡Será inevitable! Y una vez más pienso en voz alta, los afuera son de palo y sean felices. Y eso quizás implique no estar juntos.

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