Andrea Ghidone

"Mi hija me pregunta por qué fui en ropa interior en la cancha de San Lorenzo"

Empezó a competir en gimnasia artística con 6 años, estudió danza y profesorado de educación física. Andrea Ghidone bailó en Boom, fue figura destaque en las revistas de Carmen Barbieri, desfiló en ropa interior por la cancha de San Lorenzo para ganarse un lugar en el Bailando 2010.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Foto: Christian Beliera

La vedette le sirvió de trampolín para alcanzar otras metas artísticas pero quedó atrás. Se ganó un lugar y dijo chau al teatro de revista. Hoy es la primera figura del exitoso Señor Tango y también desarrolla su faceta de empresaria: inauguró el centro estético Espacio Posadas. Este nuevo rol le permitió encontrar otra alternativa para ganarse la vida que no involucra su cuerpo.

Su madre era propietaria de un gimnasio y Ghidone daba clases con 16 años. Preparó la exigente prueba para el Instituto Superior de Educación Física (ISEF) en dos meses y entró. Una lesión de rodilla la alejó del ejercicio y la danza.

Se inscribió en la Facultad de Ciencias Económicas y un año después reaccionó, "prefiero morirme en una silla de ruedas antes que estar acá, me la juego por lo que quiero". El médico insistía en que no volvería a bailar. Buscó una segunda opinión, hizo rehabilitación y salió adelante. Esfuerzo y perseverancia marcan su historia.

—Decidiste cruzar el charco porque necesitabas crecer artísticamente, ¿sentías que habías llegado a un techo en Uruguay?

—Sentía que con Argentina me entendía mejor con lo que tenía ganas de hacer para mi vida. Hoy me doy cuenta de que me tenía que ir de Uruguay, en ese momento era lo mejor, pero creo que no tenía mucho que ver con haber llegado a un techo. Necesitaba irme, tomar un nuevo rumbo en mi vida. Argentina me ofreció eso y me fue muy bien. Si bien lo soñaba, podría no haberse dado nada de eso.

—¿Por qué hacés tanto hincapié en que necesitabas irte?, ¿qué pasaba?

—En la familia y en las relaciones que uno marca se va dando cuenta de que en ciertos momentos hay que volar. Si bien lo artístico era lo que me impulsaba, hoy me doy cuenta de que tomé una decisión de vida más que de profesión. Mi vida entera es completa acá. Amo Uruguay, viajo siempre con mi hija, pero hoy me doy cuenta de que tenía que tomar una decisión de vida. La tomé por mi profesión pero más tarde entendí que abarcaba mucho más.

—¿Te fuiste con alguna propuesta concreta de trabajo o a probar suerte?

—Me fui a probar suerte y a ver qué se podía generar. No tenía ninguna propuesta puntual. Carmen Barbieri hacía el primer casting para Vedettísima (2008) y me inscribí. Se presentaron más de mil personas, di unas pruebas y las pasé. Fui muy atrevida en el buen sentido. Arremetí con todo y no pensé mucho. Hay meterle, hay que darle, hay que pasar lo que se viene, pensaba. No tenía idea cómo pero la inconsciencia fue mi aliada fundamental.

—En ese casting quedaste como destaque de revista junto a Silvina Escudero....

—Termino de entrar porque una bailarina se baja y se da la situación de que ingreso como un destaque ¿Viste cuando todo se quiere acomodar para que puedas estar? La vida te sorprende con algo maravilloso y decís, no puedo tener tanta suerte. Pero la suerte no existe. Yo no tengo muchas oportunidades hoy para que la gente venga, haga castings y entre como me pasó a mí. Por eso te digo que no creo en las casualidades, el azar y la buena suerte: uno se busca todo en la vida, lo bueno y lo malo.

—Sabías que cruzar el charco implicaba un nivel de exposición mucho más alto, ¿eso te hizo dudar o meditarlo un poco más?

—Mucho porque cuando uno tiene un hijo ya no corre el no me importa nada. Si hay algo que sé que no quiero es que mi hija sienta vergüenza. Hoy mi nena me pregunta, mamá, ¿por qué te pusiste en ropa interior en la cancha de San Lorenzo? Tiene una edad (9 años) donde podemos dialogar de igual a igual prácticamente, ella no está de acuerdo y está bien, no la voy a convencer.

—¿Qué le contestás cuando te hace esa pregunta?

—La razón es muy básica y muy poco entendible para una nena de 9 años. Tenía muchas ganas de entrar a un programa de televisión (Bailando por un sueño) porque tenía dos maneras de hacer carrera en Argentina: 30 años de trayectoria (no los tenía) o hacer una propuesta como esta No me parecía tan grave, ni tan irremediable; nada que una buena charla entre mi hija y yo no solucionara más tarde. Quizá cuando tenga 30 o más se ría de lo que hizo su mamá. Ella me acompaña los fines de semana a las funciones de Señor tango, ve lo que hace su mamá, lo que se esfuerza, sabe que cuando la dejo en el colegio me voy a un ensayo o una clase.

Andrea Ghidone en 2009, cuando fue a la cancha de San Lorenzo en ropa interior. 
Andrea Ghidone en 2009, cuando fue a la cancha de San Lorenzo en ropa interior. 

—¿Tuviste que adaptarte a ciertas cuestiones mediáticas para quedarte en Argentina?

—Yo ya sabía con qué fichas se jugaba. Hay gente que no está dispuesta a jugar con esas fichas. Tuve una flexibilidad que hoy desarrollé más, por eso cada vez me meto menos o me meto en lo que tengo ganas y salgo cuando se me antoja. Al principio me lo tomaba muy personal y eso es un error. Es un juego. Si te olvidás, te va a hacer daño y perdiste.

—¿Hubo algo que dijiste, esto no lo haría jamás por permanecer en el medio?

—Me plantearon cosas y preferí no transar porque sentí que me iba a dar vergüenza de mí misma.

—¿En qué no transaste?

—No transé en hablar mal de gente que admiro y respeto. Si no te quiero ya me cuesta destrozarte. Hay muchas cosas que hice y me dan vergüenza pero no me arrepiento de nada porque todo fue parte fundamental para hoy estar donde estoy en maduración, crecimiento y trabajo. Si vas para el pasado te deprimís y si mirás al futuro la ansiedad te carcome. Trato de vivir en una historia más presente para convivir mejor conmigo misma.

—Tu exmarido, por ejemplo, se enteró que querías el divorcio a través de un programa de televisión, ¿cómo reaccionó tu hija?

—El programa estaba grabado hacía más de un mes. Mi hija fue la primera que se enteró. Estábamos hablando y ella me preguntó, ¿te vas a divorciar de papá? La miré porque fue muy fuerte. Yo quería tener esa charla con ella y no sabía por dónde. Le dije, sí, mi amor. Se quebró. Le hice ver un montón de cosas maravillosas que ella va a ganar a partir de esto. Cada acción tiene un precio y un disfrute. Tener un compromiso de papeles con su papá no beneficia a ninguno. Estar divorciados hace que sepa que su mamá está completamente disponible para estar con otra persona y su papá también.

—Este año hiciste un desnudo con el fin de transmitir mensajes en la campaña 'Mi cuerpo dice'. La iniciativa fue tuya, ¿encontraste una manera de quitar frivolidad al acto de sacarse la ropa?

—Exactamente. Me parecía que el desnudo era una parte fundamental para llamar la atención: no iba a pasar desapercibido. Y se cumplió el objetivo.

Fue una iniciativa mía. Siempre di clases, me gusta colocarme en el rol de ayudar a ser mejor, transmitir mensajes. Está bueno desmitificar que la gente que trabaja en el medio tiene una vida maravillosa: tenemos nuestras peleas internas y cosas con las que luchamos.

—Durante tu paso por el 'Bailando' también te manifestaste contra la frivolidad del show y eso te valió una pelea con Moria Casán, ¿sufriste el desgaste psicológico del show?

—A veces ahí adentro uno pierde el rumbo. Tranquilo, esto es un juego, pasala bien. Es maravilloso divertirse, trabajar de lo que te gusta y encima estar en un programa exitoso: es demasiado, te diría. Uno se empieza a complicar la cabeza. No sé si estaba preparada. Hoy sí puedo jugar desde otro lugar y divertirme más. En el momento lo vivís como una tragicomedia, todo lo que pasa es terrible. Pero no hay nada de lo que hoy vea que no me ría. Hay situaciones que todavía no me causan mucha gracia pero hoy intentaría que las cosas fueran para donde yo quiero, no que me lleven a mí. Es complicado pero no imposible.

—En ese primer ritmo que bailaste te temblaban las piernas…

—Si no te tiemblan las piernas no sos humano. Hay muchas emociones. Uno se enfrenta con los miedos más grandes: cómo me saldrá, qué diré, cómo lo haré. Y la cantidad de gente que está viendo potencia esos miedos. Uno imagina ese lugar como si fuera un gran monstruo, terrible. Este año fui un par de veces a Ideas del Sur y lo veo más normal. Antes era como entrar al castillo, abrías la puerta y no sabías con qué te ibas a encontrar.

—Nadie se quiere ir de 'Showmatch' y todos quieren volver, ¿por qué?

—Porque tiene un encanto especial vinculado al conductor. Marcelo Tinelli se ha encargado de hacer un lugar maravilloso con un programa de diversión y una línea linda, el baile ¿A quién no le gusta mostrar su cuerpo y su destreza? Algunos lo pueden aprovechar más que otros pero es muy divertido el contexto.

—¿A vos te sirvió de vidriera?

—Por supuesto. El que te diga que no, te miente. Yo llegué a Argentina con 29 años y no me conocía nadie. Estaba trabajando con Carmen Barbieri pero el Bailando me entregó una carta de presentación mucho más rápida. Me hubiese encantado conseguirla por tener una trayectoria de años pero no había tiempo. Había que acortar camino y fue maravilloso. Pero hay gente que entra y se arruina la carrera.

—Desde Twitter hay varios haciendo fuerza para que estés en el 'Bailando 2016', ¿te gustaría sumarte?

—Un grupo de gente que no conozco está haciendo una campaña increíble, es maravilloso, no me lo esperaba. Que Fede Hoppe y el Chato Prada lo retwiteen me parece muy lindo. Yo estoy más preparada que nunca para volver y más dispuesta a mostrar una versión de mí mucho mejor que la que pasó y se vio. Estoy súper abierta. El objetivo sería uno solo: divertirme y pasarla bien.

—Quemaste una etapa y desapreció la vedette, ¿ese rol te sirvió como puente para conseguir otro lugar a nivel profesional?

—Era el primer escalón. Empecé como bailarina en Boom en Uruguay, Señor tango me sirvió porque la gente me desencasilló. No sé si lo busqué pero venía preparándome. Hacía dos años que estudiaba tango y me enamoré de esa disciplina que es tan difícil de bailar. Luché durante mucho tiempo, no puedo más, decía, no veía que avanzara. Es una disciplina completamente diferente a cualquier danza, tiene su librito aparte y a veces saber cosas de baile hasta te perjudica.

—Si hacés un balance de los años con Carmen Barbieri, ¿te da positivo?

—Sí, tengo una excelente relación con Carmen. Intento poder seguir mirando a los ojos a quien me dio una oportunidad y sentir que no me defraudé a mí misma: que lo esperado y pactado fue cumplido porque así soy conmigo.

—Te gustaría hacer stand up, ¿no?

—Lo hago en mi vida íntima con mis amigos. Me hace sentir más segura de mí misma. Cuando sienta que tengo que sacarlo a flote, lo haré.

—Te probaste en la comedia, tuviste una participación en la ficción 'Noche & Día' (2014), pero el cine sigue siendo tu materia pendiente…

—Me encantaría hacer cine. Hasta ahora la vida me ha sorprendido: lo que he buscado, lo he conseguido. Entonces, por qué no seguir buscando más cosas que me resulten interesantes, desafiantes y supongan un crecimiento en lo artístico y personal. Cuando se tenga que dar, que se dé.

—¿La faceta de empresaria también la buscaste?

—Por supuesto. Desde los 6 años mi cabeza está incorporada con el movimiento. Hoy sigo trabajando con mi cuerpo, pero el año pasado me fui una semana a descansar después de tres años sin parar (no me permito frenar, soy muy exigente) y pensé, quiero saber que puedo parar y van a seguir generándose cosas porque tengo una casa que mantener.

Busqué por un lado, por otro, me lo proponían, no se daba y cuando menos lo esperaba, cerró, en apenas 20 días. Entonces dije, vamos por más. Ahora tengo mucha más confianza en mí. Quiero ser la cabeza y la creadora de todo lo que a partir de ahora emprenda.

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