Silvia Süller

"Me quiero venir a vivir a Uruguay"

La mediática por excelencia visitó el living de TV Show y dio titulares de todos colores con sus alocadas declaraciones.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Süller junto a los conductores de TV Show, Luciana y Jimmy

El objetivo de la visita era el lanzamiento de su primer libro, Yo, la mejor de todas. Hacía 23 años que la gente se lo reclamaba: querían que diera lujos de detalle sobre su ruptura con Silvio Soldán y posterior escándalo. "Se iba a llamar Mi vida bajo el quincho porque iba a contar todo lo que pasó -me separé porque quedé embarazada y la madre se puso loca-, pasaban cosas y nunca lo sacaba; pasó tanta agua debajo del puente que se llevó a quincho", contó Silvia Süller carcajada mediante, su sello característico.

Asegura tener "30 años como invitada de rating en la TV", pero la única que la entrevistó por el libro en la vecina orilla fue Mirtha Legrand, que leyó las 300 páginas en una noche ¿La razón? Está proscripta ¿El culpable? No tiene pelos en la lengua: Jorge Rial la puso en la lista negra y se encarga de que ningún medio la tenga en cuenta. "Es un ser nefasto, yo salí con él hace 20 años y lo dejé por (Luis) Ventura, ellos eran como hermanos".

No está atenta a las nuevas figuras mediáticas que surgen: "la Xipolitakis para está totalmente loca, esa chica necesita un psiquiatra urgente". No le quedan ganas de sumarse a la televisión argentina, "estoy muy dolida. Soy una gran figura para la gente, no para mis colegas que no me tienen en cuenta, a pesar de que son 30 años haciendo de todo, hasta fui a Miami a El Show de Cristina como la mujer más escandalosa de Argentina. La gente me ama".

Pidió asilo: "me quiero venir a vivir acá, me quiero ir de Argentina, no me hagan ir a Europa. Yo doy para todo, no tengo ningún problema, haría un late night show".

Es profesora de inglés y le sacó jugo durante 10 años al desempeñarse como relacionista pública en los boliches de Recoleta. "Recibía a los extranjeros, les hablaba, me invitaban tragos y los mozos los llevaban con las chicas". Hasta el día de hoy se las ingenia para vivir como rica, "mi apellido vale". No tiene problema en reconocer que recibió cantidad de ofertas por sexo y las aceptó: "¿qué les voy a decir, qué mal educado que sos? No se rechazan los regalos". Hubo de todo: plata, viajes, autos, joyas, nunca un apartamento.

Es muy católica, todas las noches habla con Dios, "nunca le reprocho, siempre le agradezco". Se mantiene alejada de los vicios: no fuma, jamás probó marihuana, "es una muerte lenta", solo se toma una copita de vez en cuando. Nunca hizo terapia, fue una única vez al psicólogo y lo encaró: "no aguantaba la risa, le dije, perdón doctor, ¿usted tiene un tic nervioso o está tratando de seducirme porque está todo el tiempo guiñándome el ojo?; no puedo con usted, siempre me lleva a la risa, me dijo el tipo".

Hoy Soldán le produce rechazo pero el duelo le duró 15 años, "dejé de llorar y murió para mí el día que entré en la oficina de Federico Hoppe (productor de Showmatch), lo vi y morí. Son ocho años de amor platónico", confesó.

Rescate.

Hace unos años salvó a Garbellano del fracaso: "me llamó porque no le iba bien, le pedí una cifra tremenda, me dijo, es mucho; bueno, llamá a otra. A los 20 días me dijo, te ofrezco el doble pero venite, la obra es un desastre. Fui y de dos funciones que eran un desastre pasamos a hacer tres llenas".

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