entrevista

Mariana Fabbiani: madre de TV

A cuatro meses de dar a luz Máximo, su segundo hijo, Mariana Fabbiani volvió a la TV con su ciclo El diario de Mariana y confiesa cómo concilia su trabajo con la familia. Madre también de Matilda y dueña de una sonrisa cada vez más ancha, la rubia confiesa que engordó 15 kilos con el embarazo y que de a poco va recuperando la figura. “Tuve días de mirarme el espejo y preguntarme esto va a quedarse así y a medida que va pasando el tiempo todo vuelve a su lugar y otras cosas no volverán pero bueno también yo tengo mucha aceptación de mi cuerpo”.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Mariana Fabbiani

—¿Está celosa Matilda de la llegada de Máximo?

—Un poco. Yo le pregunto qué siente para que lo saque afuera y mucho no dice. Por ahí viene y me pide algo justo cuando estoy bañando al gordo o Máximo se despierta y al segundo aparece ella.

—¿Cómo te arreglás con la lactancia?

—La defiendo, trato de cuidarla, trabajando se complica. He sido muy constante con sacarme leche, no sólo porque refuerza el vínculo con tu bebé sino por lo que significa para su salud. Eso obliga a que entre un poco el tema del colecho porque estás a las tres de la mañana dándole la teta y por ahí te quedas dormida y el bebé está en la cama...

—¿Cómo fue largar el mando por dos meses?

—Me siento entre amigos. Con Ángel [De Brito, quien quedó a cargo de la conducción durante su ausencia] tengo una relación súper linda. Siento que están todos elegidos por alguna razón y que estoy muy bien rodeada, cada uno en lo suyo, siento que son los mejores y eso me da mucha confianza. Nos llevamos bien fuera del aire. Por otro lado estuve muy concentrada en el bebé y Matilda, los miraba chocha desde casa en camisón todo el día.

—¿Cómo fue volver al programa a los dos meses del parto?

—Es una organización absoluta. No es real que una llega estupenda y está todo ordenado y todo camina sobre rieles. Es lo que me pasa a mí y a cualquier mujer, pero intento ser positiva con todo.

—¿Te costó recuperar tu figura?

—Engordé 15 kilos. Genéticamente vuelvo rápido, igual siempre tenés la duda de qué va a pasar con tu cuerpo. Después de tener a Máximo empecé a cuidarme con las comidas, fue la primera vez que tuve que hacerlo. Por otro lado es difícil porque si estás amamantando la realidad es que no te tenés que cuidar demasiado porque si no, tenés un tema con la leche. A los tres meses empecé el gimnasio. Pero sobre todo yo creo que es un momento en la vida arrollador, de tanta profundidad que tampoco podes estar pendiente del cuerpo, eso te desconcentra de lo importante. Tuve días de mirarme el espejo y preguntarme esto va a quedarse así y a medida que va pasando el tiempo todo vuelve a su lugar y otras cosas no volverán pero bueno también yo tengo mucha aceptación de mi cuerpo, además de la bendición de tener un buen cuerpo entonces es más fácil aceptarse.

—¿Cerrás la fábrica?

—¡Si, por favor!

—¿Cómo te sentís cuando tenés que meterte con los temas de la farándula, los chimentos?

—No me tomo demasiado en serio las cosas que no me puedo tomar en serio. Sí, darle importancia a algunos temas que por más que para mí no lo sean, lo son para los espectadores, entonces no reniego de lo que presento. Una vez que está en el sumario de mi programa lo defiendo y lo respeto. Soy cuidadosa con algunas temáticas porque de alguna manera me gusta presentar aquello que tiene que ver conmigo entonces no me gusta presentar algo que me hace ruido moral, tengo mis límites. Nosotros intentamos hacerlo siempre con respeto y con información que es la premisa. Lo que presentamos tiene que tener un fundamento y estar respaldado.

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