AMANTE DE LOS REPTILES

Mamá lagarto: María Eugenia Schumacher cría dos lagartos y espera su primer hijo

María Eugenia tiene dos lagartos como mascotas que sorprenden a todos, especialmente cuando llega junto a uno de ellos a la ceremonia de los Premios Iris. Pero no todos son lagartos en su vida. Ahora atraviesa su octavo mes de embarazo soltera y se prepara para enfrentar la maternidad. 

"La chica del lagarto" piensa escribir sobre maternidad en su blog lachicadellagarto.com.
"La chica del lagarto" piensa escribir sobre maternidad en su blog lachicadellagarto.com. Foto: Daniel Ayala

La actriz, modelo y periodista que se hizo famosa como “La chica del lagarto” enfrenta el desafío más importante de su vida: se convertirá en mamá el próximo mes. La dueña de los lagartos Fefe y Sobek atraviesa el octavo mes de embarazo sin una pareja estable, acompañada principalmente por sus dos exóticas mascotas. “Son muy mimosos. Cuando les hablo con voz tierna me hacen ojitos”, detalla. María Eugenia Schumacher revela cómo es vivir con dos reptiles en su hogar mientras transcurre la dulce espera. “El problema va a ser cuando el bebé crezca, los lagartos le llamen la atención y se los quiera llevar a la boca”, pronostica. Por otro lado, se queja de lo “gris” de Uruguay, donde muchos la cuestionan por su estilo de vida. “Hay muchos prejuicios”, lamenta.

—Tenés dos lagartos como mascotas, lo que ha llamado la atención de los medios. ¿Cuándo nace tu interés por este tipo de animales?

—Siempre me llamaron la atención los bichos raros. Mis padres alquilaban una casa en Piriápolis, y cuando hacían asado se llenaba de lagartos. Venían a comer los huesos y a mí me quedó la idea de lo lindo que eran. Yo miraba fotos de personas que tenían animales exóticos como iguanas y sabía que quería una mascota así. Un día de paseo justo pasé por el lugar donde vendían lagartos, cerca del criadero. Agarré a uno para verlo y cuando lo dejé me quedó mirando con unos ojos que hicieron que me lo lleve. Hubo algo en su mirada que hizo que no me pudiera irme sin él.

—¿Cómo reacciona la gente cuando te ve con estas mascotas tan particulares?

—Hay muchos prejuicios. Me preguntan si estoy bien de la cabeza y por qué se me dio por tener este tipo de animales. En Uruguay alcanza con salir un poco del estándar para que te tilden de loca. Es un país muy gris, al que tiene algo diferente para mostrar se lo acusa, se lo tacha y se lo intenta aplastar. A mí me dicen: "¿cómo que tenés dos lagartos?, ¡vos no estás bien!". Por eso fue que al principio no me gustaba que me llamaran "La Chica del Lagarto". Después lo fui aceptando.

—En los últimos años ha tenido mucha repercusión tu aparición en los Premios Iris con el lagarto en tus brazos, ¿cuáles son los comentarios que te llegan al respecto?

—Hay repercusión positiva y negativa. En las redes hay mucha gente que aprovecha el anonimato para insultar. Este último año, en mi página de Facebook había muchas críticas e insultos desde el desconocimiento. Me decían que la tenencia de estos animales es ilegal, pero no es así porque hay criaderos aptos para la venta de estas mascotas. Hasta hubo grupos que difundieron mi imagen y me denunciaron, por lo que tuve que salir mostrar que tenía todos los papeles en regla. Me dijeron de todo: que soy una descerebrada, que lo hago para llamar la atención, que me vaya a hacer otra cosa más interesante. Por otro lado también apareció mucha gente interesada por el cuidado de este tipo de mascotas. Yo me quedo con lo bueno.

—¿Recibiste algún comentario entre los famosos que estaban en la premiación?

—Decían "¡qué raro!, ¿qué es esto? ¿Un lagarto en los Iris?". En televisión lo usaron para el chiste. Yo lo tomé con buena onda, excepto lo que dijeron en Bendita Tv. Sergio Puglia estaba como invitado en ese programa y cuando hablaba con Claudia Fernández hizo un comentario poco feliz. Dijo como que yo hacía cualquier cosa con tal de llamar la atención. Figuras como éstas tienen gente que las sigue, y al criticarme está fomentando el ataque hacia mí. Fue una falta de respeto, nadie está libre de pecado.

—¿Ha servido para generar interés sobre este tipo de animales?

—Ojalá haya servido en ese sentido. En mi caso ayudó a explicar cosas que son importantes. Hubo gente que me contó que tiene una casa afuera y les apareció un animal como éste que tomaron como mascota y lo encerraron en su casa. Eso está mal porque es una captura ilegal de la naturaleza. Es un animal que no creció en un criadero, ya sabe manejarse en su entorno y alimentarse por sí mismo, y si se lo llevan lo están privando de su libertad. En ese caso no es correcto.

—¿Cuáles son los rasgos domésticos que tienen tus lagartos?

—Se dejan manipular sin expresar actitudes agresivas. Yo los saco a caminar con correa para que tomen sol. Antes los llevaba a la playa pero generaban mucho revuelo. La gente nos rodeaba para sacar fotos o hacer preguntas.

—¿Son lagartos afectuosos?

—Apenas se despiertan, ellos me empiezan a caminar alrededor de la cama porque están acostumbrados a que yo los suba para darles calor. Los dos se ponen muy mimosos. También cuando les hablo con una voz más tierna me hacen ojitos. Ahí es como que se ponen en un estado amoroso.

—¿Cuáles son los principales cuidados que requieren?

—Es más difícil que cuidar a un perro o a un gato por la poca información que hay. Hay que estar atento al tipo de alimentación y cuidados que precisan. Yo les doy carne, arándanos y huevo. También hay que bañarlos y ese momento lo disfrutan mucho. En invierno ni te enterás que los tenés porque hibiernan, se esconden y no comen ni toman agua, y en verano necesitan mucho sol y hacen muchas necesidades que tienen un olor muy particular, intenso. ¡No es todo color de rosa!

—Atravesás tu octavo mes de embarazo, ¿evaluás que tener a dos lagartos sueltos por la casa puede llegar a ser una dificultad a la hora de criar a un bebé?

—Van a convivir, por más que me complique la vida. Mi hijo va a ser mi prioridad pero los lagartos no los pienso regalar. No los voy a poner juntos en la cuna, los lagartos van a estar por un lado y el bebé por el otro. El problema va a ser cuando el bebé crezca, los lagartos le llamen la atención y los quiera agarrar o llevárselos a la boca. De todos modos los lagartos no son de ir a sociabilizar. Van a ver otro ser extraño y se van a esconder. Lo que me da más miedo es la responsabilidad que implica ser mamá.

—¿Cómo recibiste la noticia del embarazo?

—Bien. No fue premeditado. Tampoco fue una sorpresa porque cuando uno no previene ciertas cosas el resultado puede ser éste. No me arrepiento. Yo quería ser mamá a futuro, pero muchas mamás me dicen que nunca se sabe cuándo es el momento justo.

—¿Estás atravesando esta etapa en pareja o sola?

—Sola. El papá es una persona que yo quise muchísimo y de la que estuve muy enamorada. En ese momento él estaba viviendo en Chile. Nosotros teníamos la idea de que yo me fuera a vivir allá pero cuando me enteré de la noticia y pensé en los cambios que se venían preferí vivir ese proceso en Uruguay con mi familia. Ese fue un tema de discusión porque él quería que yo me fuera igual, pero yo me quise quedar. Eso influyó para que se terminara la pareja. De todos modos mantenemos un vínculo de respeto y sabemos que él va a estar para su hijo.

—¿Se te ha hecho difícil atravesar el embarazo soltera?

—Las mujeres somos muy fuertes y podemos solas, pero obviamente que por momentos sentí la necesidad de estar acompañada y compartir momentos con una pareja. Además me hago los mandados sola y si me siento mal o tengo un episodio de náuseas me lo tengo que bancar sola. Anímicamente me faltó una parte estable que me apoyara y me tuve que hacer el doble de fuerte. Hay muchas mujeres que se hacen tratamientos para ser mamás solteras y llevan el embarazo muy bien.

—¿Qué cosas te han sorprendido de esta etapa?

—Me sorprende lo desvalorizada que está la maternidad, incluso desde las mujeres. Hay mujeres que no quieren ser madres y yo las respeto, pero algunas dicen "qué asco los niños" y no respetan a aquellas mujeres que sí queremos cumplir con nuestra función biológica de traer vida al mundo. Tampoco está valorado todo el esfuerzo que tiene que hacer la mujer desde que se entera que está embarazada. El machismo es brutal.

—¿Has tenido experiencias desagradables en ese sentido?

—Sí, muchas. Por ejemplo, cuando fuimos con el papá del bebé a hacerme una ecografía al Sanatorio Americano. Como soy primeriza, le hice algunas preguntas al médico: hasta qué momento podía viajar en avión, cuáles eran los cuidados que había que tener con el sol porque el bebé nace en diciembre y un par más. Cuando nos estábamos yendo, el ecografista dijo: "A él habría que darle un premio". Yo no entendí, lo quedé mirando y aclaró: "Al padre del bebé, porque yo te aguanté diez minutos, pero él te aguanta todos los días". Me trató de insoportable y dio por hecho un contexto que desconocía, porque el papá del bebé no me aguanta todos los días. Él de atrás me dijo "por suerte no". Comentarios machistas como ese le hacen creer al hombre que tiene razón. El médico me pareció un desubicado.

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