MIRADAS

Luciana Salazar priorizó la maternidad a Redrado

La columna de Luis Ventura

Los sentimientos van y vienen. Hay que saberlos identificar para decidir cómo proceder con ellos. El amor en otra dirección también puede neutralizar un amor genuino. Y nunca mejor reflejada esta realidad que nos plantea este tiempo y sociedad, como el caso de Luciana Salazar y Martín Redrado. Porque ellos cuando están solos y dependen de sus sentimientos, son una pareja feliz y enamorada.

Pero la historia cambia cuando entran a tallar otras influencias y sobre todo, otros sentimientos. Otros amores que también están y forman parte de la realidad de uno y de otro. Es indudable que el político y economista argentino siente amor por la modelo y actriz, pero también es cierto que tiene dos hijos de su matrimonio disuelto con Ivana Pagés y que su amor por ellos lo lo pone en permanentes apuros que lo han llevado a disolver el noviazgo que parecía encaminado a un casamiento.

Un padre que se queda sin explicaciones y que debe andar escondiendo sus procederes pierde autenticidad ante sus hijos y por lógica, también como amante de su fogosa pareja. Y si esta pareja, como Luciana, que siente la imperiosa necesidad de ser madre en lo inmediato toma decisiones, sin ningún tipo de frenos, surgen los desencuentros y los escándalos públicos a los que nos tienen acostumbrados.

Esa búsqueda enceguecida de Salazar por convertirse en madre junto a una pareja que no coincidía en el proyecto ni con la idea de su mujer, hizo que ambos anunciaran el final de ellos como novios, en un anuncio cuestionado por las formas, pero casi acompañado de un nota pautada de ella en la que explica a una revista que después de haber congelado sus óvulos, hoy decidió fecundarlos para alquilar el vientre de otra mujer, que ya se encuentra embarazada del padre que surgió por elección de la propia Luciana en un banco de esperma.

En estos momentos, Redrado se esmera en aclarar que ésta es una decisión de vida de Luciana pero que él no comparte por haber sido una decisión personal e individual de su exnovia que quiere tener un hijo por un método que ha comenzado a ser conocido en Sudamérica por la difusión que se le dio a los casos de Ricardo Fort por un lado y de Florencia de la Vé por el otro, cuando decidieron convertirse en padres.

Más allá del relato frío de los hechos, habrá que ver si en la página de amor de Luciana y Martín, éste paso hacia la maternidad de Salazar implica una ruptura definitiva con Redrado, pero habrá que estar muy atentos porque para mí no está dicha la última palabra entre ellos. El ya es padre, ella seguramente lo será en unos meses… ¿El amor estará muerto? Creo que no y habrá más informaciones para este boletín. No lo olvides.

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