antonio banderas

"Los latinos deberíamos robarnos Hollywood"

En 2015, el año en que cumplió 55, Antonio Banderas recibió dos premios de honor a su trayectoria: el Goya y el Platino, que loobligaron a pensarse en pasado y en futuro. Aquí, un recorrido por la vida y obra de una estrella latina.

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Antonio Banderas

En 2015, el año en que cumplió 55, Antonio Banderas recibió dos premios de honor a su trayectoria: el Goya y el Platino. Estas estatuillas podrían imaginarse en una repisa junto con las varias medallas y diplomas que lo reconocen, fuera de la industria del cine, como un artista trabajador y un hombre de bien que nunca olvidó a su tierra natal, Málaga.

A Antonio Banderas le gusta describirse como una celebridad que ha sabido mantenerse entera a pesar de los “bosques de subjetividades”, “la mermelada del éxito”, “las luces de gas” y “los páramos desiertos del fracaso”. Es un gran orador, aunque no siempre se salve de las metáforas azucaradas. El día anterior a recibir el Platino de Honor, en julio pasado, Banderas protagonizó una conferencia de prensa durante la que se ganó el respeto de muchos periodistas latinoamericanos que nunca lo habían visto en persona.

Viejas entrevistas, incluso aquellas que concedió a mediados de los ‘90, inmediatamente después de convertirse en el latino de moda en Hollywood y novio de Melanie Griffith, confirman que Banderas nunca dejó de ser un actor que aprovecha estos encuentros para difundir sus ideas y puntos de vista escapando a clichés previsibles. Le gusta repetir anécdotas. La más recurrente es la del día en que dejó a sus padres y a su pueblo para subirse a un tren que lo llevaría a Madrid. Tenía 18 años y todavía lo llamaban José Antonio Domínguez Bandera. Se fue un 3 de agosto de 1980, "para vivir en primera persona la efervescencia de la Movida Madrileña", imaginaba él, en los teatros de la gran ciudad. "El cine vino después, por accidente, por un tío llamado Pedro Almodóvar", resumió para los cronistas. Fue el cineasta quien le aconsejó cambiar su nombre por uno más artístico; habrá tenido la intuición de que ese jovencísimo intérprete sería importante para su obra. Juntos rodaron seis películas que, para la mayoría de la crítica, rescatan al mejor actor que hay en Banderas; uno arriesgado, cómico, dramático, lúdico, apasionado y perverso.

Pedro Almodóvar y Antonio Banderas durante el rodaje de La piel que habito.
Pedro Almodóvar y Antonio Banderas durante el rodaje de La piel que habito.

En un libro de entrevistas que analiza su carrera, el cineasta más importante de España dice que Antonio es el actor que mejor comunicó su visión de los personajes masculinos. También que lo dirigió como a un niño, "él nunca ha sabido lo que ha hecho en mis películas", confesó. Almodóvar fue elegido para entregarle el Goya de Honor. En su discurso de 12 minutos, Banderas agradeció a la vocación que le permitió tener una vida de aventura y de juego, porque nunca dejó de sentirse un hombre infantil.

I Ican do that.

Según una página web, Antonio Banderas sigue recibiendo cartas y fotos que acepta autografiar en un plazo de tres meses. Las direcciones para enviar los documentos están en España. Aunque hace 25 años que se mudó a Los Ángeles, y tiene una casa en Nueva York, no ha pasado uno en el que no haya regresado a su país. Cada madrugada del Jueves Santo cumple con la tarea de cargar sobre sus hombros a la Virgen de la Esperanza malagueña, y fue en Marbella que nació su única hija, Stella del Carmen, en 1996. A ella le dedicó el Goya, pidiéndole disculpas por todas las ausencias. "Tienen que creerme si les digo que luego de cada escena, de cada película, pienso en España y en cómo será visto mi trabajo aquí, en mi pueblo y en mi barrio", aseguró.

Otra anécdota recurrente tiene que ver con la primera producción que rodó en Estados Unidos: Los reyes del mambo (1992). Luego de aparecer como un objetivo de seducción frustrado de Madonna en el documental Truth or dare (Alek Keshishian,1991), la fama de Banderas empezó a sonar más fuerte. Mientras filmaba Terra Nova (Calogero Salvo, 1991), una película italiana rodada en Venezuela, conoció a un joven asistente que le propuso ser su manager en el norte. Le consiguió una cita con el director Arne Glimcher en Londres. "No quería ir. Este tío le había dicho que yo hablaba inglés, lo que era mentira. Solo sabía decir 'yes', 'woman', 'man' y 'no'. Para la charla me aprendí 'of course' y 'I can do that'. Me senté frente a este hombre que no paraba de hablarme y fingí ser muy tímido. Cuando se quedó callado, le dije 'I can do that' y me creyó".

Dos semanas después lo citaron a un casting junto a otros 30 actores entre los que estaba Kevin Kline. "Algunos se rían un poco porque mi pronunciación era un desastre, pero cinco minutos más tarde me dijeron que el papel era mío". Dice que recorrió unas 15 cuadras saltando. Luego estudió 8 horas diarias de inglés hasta que se rindieron y le dejaron aprenderse el guión por fonética. Contrataron a un interlocutor para que pudieran entenderse con el director. Querían a Andy García para este personaje pero se negó. Desde entonces su carrera se mantiene estancada y Hollywood recibió a una nueva estrella de piel oscura y acento extraño.


Del otro lado.

En la conferencia de prensa, junto al actor, está el escritor Adrián Soler, autor y guionista de El camino de los ingleses, la segunda y última película que Banderas dirigió. "Es sobre la muerte de las etapas, habla de mi pasado en Málaga. Es volver a los 70 y a mi juventud transformada en adultez. La hice porque necesitaba verme", expresó en su estreno en 2006. Siete años antes, mientras afianzaba su camino como actor, se lanzó a dirigir. Su debut fue con Locos en Alabama, la adaptación de la novela de Mark Childrees -quien también escribió el guión- que protagonizó su pareja más duradera, Melanie Griffith. Entonces Banderas demostró que además de actuar, podía dirigir bien. "Hay algo ahí que comienza cuando dices acción y termina cuando dices corte, que es muy especial e indefinible. Pasa también en el teatro, es como tener las riendas de un enorme caballo: uno encuentra un espacio de libertad que curiosamente no logra en la vida".

Dos premios a la trayectoria en un mismo año obligan a pensarse en pasado y en futuro. "Quiero seguir actuando, produciendo y dirigiendo. El cuerpo me pide más dirección luego de haber pasado un año durísimo", dijo refiriéndose a su divorcio.

Los negocios.

No miente cuando dice que nunca se fue de España. Allí invirtió la mayor parte del dinero que cosechó en su exitosa y taquillera carrera. Junto a su hermano administró un porcentaje de Hojiblanca, una cooperativa aceitera, y de Doncel, una empresa de alquiler de embarcaciones. Incursionó en el negocio inmobiliario, fundó el Teatro Príncipe Pío y la cadena de restaurantes La posada de Antonio. Creó con la firma Puig cuatro perfumes que venden pura seducción latina; el más famoso es el ya clásico Diavolo. Adquirió unas bodegas en Burgos a las que llamó Anta Banderas, para la crianza y exportación de vino. En 2003 abrió las puertas de Green Moon en Málaga, una productora de cine responsable de films premiados como 3 días (Francisco Javier Gutiérrez, 2008) y la historia de ciencia ficción Autómata (Gabe Ibáñez, 2014). Se asoció con la firma de animación granadina Kandor Graphics e incursionó en la animación infantil con el corto nominado al Oscar La dama y la muerte (Javier Recio Gracia, 2009), El lince perdido (Manuel Sicilia Morales, Raúl García Sanz, 2008) y Justin y la espada del valor (Manuel Sicilia Morales, 2013). Sin embargo se rumorea que Banderas no tiene buen ojo para los negocios: la bodega está en quiebra y se alejó del cine de animación cuando la última película perdió casi 20 millones de euros, el equivalente al presupuesto de 12 producciones del cine español promedio. Las pérdidas no fueron totales, Nicole Kimpel, la asesora financiera que contrató para ayudarle es su nueva novia.

Antonio Banderas y Nicole Kimpel. Foto: peopleenespanol.com.
Antonio Banderas y Nicole Kimpel. Foto: peopleenespanol.com.

En la página Web de Green Moon -nombre que homenajea a Federico García Lorca por uno de sus poemas en el que habla de un Antonio moreno de verde luna, con andar despacio y garboso, con bucles que le brillan entre los ojos-, figuran dos proyectos que lo tendrán como director y protagonista: Solo y Boabdil, dos dramas de guerra ambientados en distintos momentos históricos. Como actor, acaba de estrenar Los 33 (Patricia Riggen) y espera la fecha de Altamira (Hugh Hudson).

El nuevo latino.

James Edward Olmos, el mexicano que interpretó al Teniente Castillo de Miami Vice, es otra estrella en los Platino, y le agradece a Banderas por haber roto con el estereotipo del latino en Hollywood. "Cuando llegué me decían que me iban a ofrecer los mismos papeles que a los negros: villanos o delincuentes", agregó el actor. Pero el discurso político y artístico de Banderas está más masticado que el de muchos hispanos de moda. "Cuando empecé estaba luchando por mi mismo, no me daba cuenta de que iba a ayudar a sacudir el complejo de inferioridad que siempre tuvimos los españoles ni que estaba abriendo puertas para otros colegas. Creo que los latinos tenemos que estar unidos contra nadie, que debemos dejar de ser tan endogámicos y hablar solo de nuestros problemas. Resulta que eso está cambiando, sirven como ejemplo Gravity (Alfonso Cuarón) y Birdman (Alejandro González Iñárritu), dirigidas y guionadas por dos mexicanos. Cuando me preguntan si me costó quitarme de arriba el estereotipo digo que no, porque nunca quise hacerlo. Ese razonamiento lo encuentro acomplejado: yo nunca quise ser un tío de Oklahoma porque racial y éticamente me resulta imposible".

Según explica, en Estados Unidos se está dando un cambio sociopolítico generado por los viejos inmigrantes y que tuvo su retorno en Hollywood últimamente. "Miles de inmigrantes trabajaron muy duro para darle a sus hijos la mejor educación, y esos hijos hoy ocupan puestos de poder. " Dice que "el cine que conocemos está herido de muerte" y que eso se debe a este cambio de roles y a los nuevos formatos que trajeron las nuevas tecnologías. "El cine siempre estuvo en crisis y nosotros tenemos que aferrarnos de esta inseguridad para crecer. El caos debe ser el mejor amigo del artista."


No tan claro.

"A mí se me ocurre que podemos robarle Hollywood a Hollywood, porque ya no es un lugar, es una marca que algunos llevan. Los latinos tenemos que entrar y dirigir cualquier tipo de actor y de historia. Podemos tener un estudio donde se produzcan películas, series, telefilms. El único problema que nos vamos a encontrar somos nosotros mismos: la posibilidad de llegar a nuestros espectadores y a nuestros cines. Pero tenemos un gran mercado doméstico que debemos aprovechar", propuso ante el público de periodistas y repitió en medio de la glamorosa gala de premiación.

Pero no todo es color de rosas en el mundo de la cooperación latina. Antonio Banderas, con sus 92 películas a cuestas, es parte de un escándalo que se desató cuando Los 33, la coproducción entre Colombia, Chile y Estados Unidos que protagoniza, se estrenó en Chile. La película que reconstruye los 69 días que sobrevivieron los 33 mineros atrapados entre las piedras, es una muestra del nuevo modelo de producción que aflora en ese país: películas coproducidas con Hollywood, rodadas en inglés, con actores de fama internacional (aquí Juliette Binoche, Rodrigo Santoro, Mario Casas, Banderas) pensadas para el mercado mundial. Banderas, que interpreta a Mario Sepúlveda, el líder del grupo, probablemente no sabía que el 50% de la película fue financiada por Carlos Eugenio Lavin, un millonario chileno imputado por delitos tributarios por financiamiento ilícito de campañas políticas. Para varios críticos la película es una plataforma para que Sebastián Piñera relance su candidatura a la presidencia recordando su período de mayor aprobación en el gobierno. Además, algunos mineros denunciaron sentirse "estafados" ya que no cobraron el dinero prometido por la venta de los derechos del libro ni del film. Muchos de ellos viven de una pensión puesto que no consiguen trabajo en otras minas. Si faltaba más, un renombrado crítico renunció a un importante diario luego de que el medio modificara su nota, que perjudicaba al film. Los 33 llegará en unos días a la cartelera local. Habrá que ver si Banderas emite alguna opinión sobre este caos, del malo, pero que según dijo convencido, debe ser aprovechado por todo artista.


Banderas, el bueno.

Es reconocido por su habilidad oratoria. En sus discursos de agradecimiento suele mostrarse humilde y recuerda a aquellos que nunca "caminarán por una alfombra roja" pero que también pertenecen al mundo del cine. Ha dicho que es muy sentimental con su trabajo, y que intenta retener imágenes de las obras que lo modifican. Específicamente cita cuando protagonizó Nine , la obra basada en la película 8 ½ de Federico Fellini, en Broadway.

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