entrevista

Josefina Oriozabala, la soñadora de Márama

La bailarina y acróbata Josefina Oriozabala es la “soñadora” de Agustín Casanova en Bailando por un sueño. En su primera oportunidad en el certamen, la artista que formó parte del prestigioso espectáculo Stravaganza tuvo que mudarse a Montevideo junto al coreógrafo Matías Ramos para ensayar día a día junto cantante de Márama.“Tenía miedo de encontrarme con alguien pedante pero es súper humilde y sencillo”, describe la artista de 22 años a su compañero. Tuvieron dos actuaciones en las que solamente recogieron elogios por parte del jurado y ahora van por más. “Sería una gloria llegar a la final”, sueña desde el gym City Fitness donde pasa sus días ensayando para Showmatch.

Josefina Oriozabala. Foto: Darwinj Borrelli
Josefina Oriozabala. Foto: Darwinj Borrelli
Josefina Oriozabala
Josefina Oriozabala
Josefina Oriozabala. Foto: Darwinj Borrelli
Josefina Oriozabala. Foto: Darwinj Borrelli
Josefina Oriozabala. Foto: Darwinj Borrelli
Josefina Oriozabala. Foto: Darwinj Borrelli
Agustín Casanova
Agustín Casanova
Josefina Oriozabala
Josefina Oriozabala

—Es tu primera vez en Bailando por un Sueño, ¿cómo te llegó la propuesta?

—Hice la audición y me seleccionaron. Yo había ido a hacer una grabación para la apertura y me vino a buscar Lolo (Rossi, jefa de coaches), me reunieron y de una me propusieron ser la bailarina de Agustín Casanova. Me explicaron que en dos semanas me tenía que venir a Uruguay a vivir. Fue una sorpresa.

—¿Te eligieron para Agustín por algo en particular?

—Sí, yo soy pend... como él y querían a alguien que tuviera un look juvenil. También tenía que ser una chica bajita como yo porque él no es muy alto.

—¿Lo conocías?

—No, y su música tampoco. Salí de esa reunión y lo tuve que googlear. Dije: "¿quién es?" Lo busqué en internet para verle la cara. Es conocido pero yo no lo tenía registrado. Sabía que existía la banda Márama, pero ni idea de nada más. Ahora yo se lo cuento a él como algo gracioso.

—¿Qué música te gusta?

—Rock, música internacional, otra movida. Ahora escucho todo el día Márama (risas). Me divierte y me encariñé con Agus y lo acompañamos a los recitales.

—¿Ya tenés un tema favorito?

—Me gusta la versión acústica que hacen de su tema No te vayas.

—¿Cómo es la relación con él?

—Yo tenía miedo de encontrarme con alguien pedante, porque tiene mucha fama siendo muy joven. Pero es súper humilde y sencillo. Al toque nos abrió las puertas de su vida, de su casa, y nos lleva y nos trae a todos lados. Es un equipo de tres iguales con nuestro coach (Matías Ramos).

—¿Cómo lo ves de bailarín?

—Muy bien, nos sorprendió gratamente. Es joven, muy canchero, se mueve y como es músico tiene mucho oído, así que los tiempos musicales los tiene exactos. Es simpático, carismático y entonces te compra. Sabíamos que íbamos bien y que iba a sorprender pero nos fue mejor de lo que esperábamos, estuvimos entre los puntajes más altos.

—¿Cuáles eran las sensaciones en el momento del debut?

—Es un momento en el que no se entiende nada. Hay adrenalina, nervios, ansiedad. Es increíble. Estar ahí en el momento que empieza a sonar la música sabiendo que hay tanta gente mirando es terrible. Hay mucha presión, entonces nos tenemos que abstraer y conectarnos mucho entre el equipo.

—Agustín se mostró tranquilo, ¿logró contagiarte esa calma?

—Lo que pasa es que lo que tenemos que transmitir cada uno es distinto porque yo como bailarina tengo la exigencia de responder al 100%. Tengo respaldarlo a él por cualquier cosa, si se llega a olvidar de la coreo yo tengo que ser su soporte. Él capaz que puede ir más relajado porque no tiene la exigencia de la danza. Él va a disfrutar, se ríe y si comete algún error no pasa nada. Igual fue buenísimo que no estuviera nervioso porque sino yo tendría que cargar con sus nervios y con los míos.

—¿Cuáles son las expectativas en relación a la competencia?

—Yo soy muy exigente, quiero dar lo mejor y ganar. Sería glorioso llegar a la final y ganar. Pero acá es todo muy arbitrario y hay que ir viendo cómo avanza el certamen. Hay que ver cómo seguimos, se vienen ritmos cada ves más técnicos.

—Siendo que Agustín tiene una rutina complicada entre giras y shows, ¿lo ves bancando hasta fin de año con ensayos cada vez más exigentes?

—Esperamos que pueda seguir pero la verdad es que tenemos un poco de miedo porque él tiene una vida muy complicada. Tenemos un grupo de Whatsapp y nos cuenta que no durmió, no comió. Nosotros tenemos el cuerpo preparado para entrenar mucho tiempo porque nos dedicamos a esto, pero él no, entonces se lo ve cansado. Está haciendo un esfuerzo muy grande.

—¿Cómo fue venirte a vivir a Uruguay?

—Al principio fue raro. No conocía a nadie, nunca había venido a Uruguay. Los primeros días estuve recorriendo Montevideo con Mati y Agus.

—¿Se aburren en el tiempo que les queda libre?

—Sí, la verdad que sí. En Buenos Aires tenemos muchas actividades. Yo, por ejemplo, iba a la facultad de diseño además de bailar. Para venir acá tuvimos que dejar todo. Ahora ensayamos tres horas por día y el resto estamos arañando las paredes. Ya no sabemos qué hacer. Fuimos al Centro, a la rambla, a los shoppings...

—¿No han salido de noche?

—Solamente una vez que acompañamos a Agus que tocó en dos boliches, y un día que fuimos los tres a tomar algo tranqui pero nada más.

—¿Estás en pareja?

—Sí, estoy hace cinco años de novia. Él también es bailarín así que entiende todo esto y me banca. Pero la distancia es difícil. Nosotros igual estamos yendo bastante: viajamos para bailar en el programa, los días que hay sentencia y el fin de semana pasado Agustín se fue a Perú y nosotros nos fuimos para Buenos Aires para no quedarnos acá.

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