LEO SBARAGLIA

El hipnotizador que no hipnotiza

Ya se emitió el primero de los ocho capítulos que componen la segunda temporada de El Hipnotizador (HBO, domingos, 23 horas). Sabemos que Natalio Arenas se ha mudado a un pueblo llamado Puente Blanco y que tiene problemas para hipnotizar, pero al menos ya puede dormir.

El hipnotizador
Leonardo Sbaraglia encarna nuevamente a Natalio Arenas.

ANALÍA FILOSI - FOTOS: HBO

"Me acuerdo que el nombre Natalio Arenas lo tomé de un compañero de segundo grado", cuenta entre risas el argentino Pablo De Santis al referirse al protagonista de El Hipnotizador. En ese momento trabajaba como periodista en la revista Radiolandia que, además de dedicarse a los escándalos y los romances, tenía espacio para el mundo oculto de astrólogos, mentalistas y demás. Ese fue el disparador para que creara la novela gráfica que Juan Sáenz Valiente se ocuparía de ilustrar y que años más tarde se transformaría en una serie de HBO.

"Cuando hicimos la primera temporada, tenía como referencia la historieta. La fuimos copiando, cambiamos el orden de los capítulos. Para la segunda temporada, la referencia era la primera. Así como en la primera estaba la búsqueda del parecido con la historieta, acá está la búsqueda de la diferencia con la primera temporada, el agregar situaciones nuevas", explica De Santis en un diálogo telefónico con varios periodistas de Latinoamérica del que participó Sábado Show. Es así que en este segundo año, Arenas se ha mudado a un pequeño pueblo buscando nuevos horizontes. "Está en un lugar nuevo, al que ha llegado por accidente, un lugar muy aislado. Y se da cuenta de que no puede hipnotizar, hay una especie de barrera, algo invisible que se lo impide. Y, por otra parte, tiene la duda de si su hipnosis causa daño en las personas, que es lo último que él quiere hacer. Entonces es una duda puesta sobre el mundo que lo rodea, pero también es una duda puesta sobre sí mismo y sobre su arte", explica el escritor.

La segunda temporada, al igual que la primera, fue rodada en Montevideo, pero esta vez se le sumaron escenas en Fray Bentos (Río Negro). "La primera temporada fue mucho más oscura, estaba muy puesta en cierto clima de oscuridad, casi como si fuera un policial negro por momentos. En esta segunda temporada, está casi todo a la luz del día. Sin embargo, esa luz parece que estuviera escondiendo muchas sombras, mucha oscuridad", detalla Leonardo Sbaraglia, protagonista de la historia.

Otra diferencia está en que en el primer año, en cada capítulo Arenas solucionaba un problema de un personaje, mientras que ahora se relata una historia integral. "En la primera temporada, Arenas era casi como un médico o como un detective privado que iba resolviendo cada episodio, cada caso, cada paciente, y cada uno de esos casos iban iluminando de alguna manera una pieza del rompecabezas que él había perdido. Como si todas esas diferentes experiencias de hipnosis de la primera temporada lo hubiesen ayudado para ir recuperando su propia hipnosis, sus propias zonas anestesiadas", señala Sbaraglia.

Además, Arenas ya no padece insomnio. "Era bueno darle la oportunidad de dormir al personaje", bromea De Santis. "En esta segunda temporada es como si el personaje hubiese recuperado eso que le habían extirpado, una parte de su experiencia, de su historia. Y al devolverle esa parte, es como si se hubiese convertido en un personaje más vital, que se sacó un peso de encima, como si rejuveneciera diez años. Al mismo tiempo es un personaje que volvió a encontrarse con la experiencia de la pérdida, de querer recuperar algo que había perdido, ese amor", cuenta el actor.

El argentino también resalta el trabajo creativo de adaptación que Alex Gabassi hizo en la primera temporada. "En la segunda, todos Pablo como autor, Alex supervisando, y los actores, directores y realizadores- tuvimos que encontrar cuáles eran los caminos para continuar. Todos fuimos aprendiendo a entender esta segunda temporada".

Falta de hipnosis

Si bien en esta nueva vida Arenas ya no tiene problemas para dormir, sí tiene problemas para hipnotizar. "Siente que la hipnosis ya no le es funcional a nadie, ni a él mismo. Hasta puede producir cosas trágicas, como si fuera una bola de fuego que no quiere tocar porque puede lastimar", explica Sbaraglia.

Mientras intenta solucionar eso, Pueblo Blanco lo ayuda a resolver otros asuntos. "Empieza a dilucidar, como algo detectivesco, muchas cosas que parecen idílicas pero que siente como muchos gestos de extrañeza, sobre todo a través de esa hipnosis que no puede realizar. Como si hubiese un muro que no deja entrar en ningún lugar, un muro hacia el inconsciente o hacia parte de la historia. Esto lo va llevando a querer aislarse, pero también empieza a encontrar, en ese lugar, huellas de su viejo amor, de Livia. Se da cuenta de que tiene un sentido haber llegado ahí, por algunas de esas suertes del destino. Y, por otro lado, al asumir parte de la historia, comienza también a encontrarse con otra historia, con otro amor y con otra esperanza", agrega el actor haciendo referencia a Abril, el personaje que encarna Carla Quevedo (Luisa en El Maestro). "Se encuentra con un pueblo que parece que no necesitase nada, y que él viene simplemente a crear un desequilibrio en ese equilibrio aparente que hay".

"Una cosa que a mí me parece interesante, es muy personal, que jugaba tanto en la primera temporada como en la segunda, es hasta qué punto no estamos todos hipnotizados, hasta qué punto estamos bajo qué mandato en nuestra sociedad, en nuestro malestar cultural. Y, por otro lado, está la idea de si es posible eliminar la propia historia de la identidad de uno, eliminar el sentimiento de pérdida, el sentimiento de dolor. O si tenemos que convivir con eso, y tenemos que recrearlo, que asumirlo, de alguna manera dejar que nos acompañe y crecer con eso. Creo que es algo que está muy presente en la metáfora que maneja esta segunda temporada. Me parece muy rico", completa el actor.

Ser otro

Natalio Arenas es uno de los tantos personajes conflictuados que le ha tocado interpretar a Sbaraglia en su extensa y exitosa carrera. Los años y la experiencia le han enseñado a no contaminarse con la vida de esos otros a los que les presta su cuerpo. "Yo siempre digo que es como que uno se hace amigo o enemigo del personaje, porque inevitablemente tenés que convivir con él durante un tiempo. En este caso, durante tres meses, en otros casos durante cinco meses o cinco semanas. Son viajes en los que uno entra en relación con ese personaje. El personaje se alimenta de uno y uno se alimenta del personaje, y hay un diálogo entre los dos como si fuéramos personas que estamos emprendiendo una aventura juntas. Creo que hay un intercambio, más que uno salir o entrar al personaje. Como si vos hubieses vivido ese viaje con un amigo, y de pronto te vas a tu casa y continuás con tu vida, pero te quedaron pensamientos, experiencias compartidas, aprendizajes… que vos le dejaste al personaje y que el personaje te dejó a vos. Eso me parece muy rico porque, yendo más a tierra, el personaje puede ser una herramienta para encontrarse también. No para desencontrarse de uno. Tiene que ver con la propia comunicación y la expresión de uno mismo como identidad".

Volviendo a El Hipnotizador, un aspecto que el actor argentino quiso destacar fue lo que representa para Uruguay que la serie se haya grabado en nuestro país. "Lo importante que es para Uruguay una producción donde se le dé alternativas a toda la gente valiosa, tanto en el rubro actoral como de producción y rubros técnicos. Quiero celebrar que se den coproducciones tan importantes como ésta y la alegría de seguir trabajando con gente de La Oriental Films, como Santiago López, y con todos los grandes actores y equipo técnico que hay en Uruguay: Camila Vives, Hugo Piccinini, Mirella Pascual, Eduardo Migliónico, Daniel Hendler, Alfonso Tort, Néstor Guzzini…", detalla sabiendo que quizás se esté olvidando de alguno que lo sabrá perdonar porque el mensaje es en definitiva lo que importa.

Segundo año

Basada en el cómic de los argentinos Pablo De Santis (en la foto con Sbaraglia) y Juan Sáenz Valiente, El Hipnotizador es una producción bilingüe realizada con impactantes efectos especiales, y la participación de actores de Argentina, Brasil y Uruguay. Entre estos últimos están Carla Quevedo (Abril), Daniel Hendler (Faber), Fernando Alves Pinto (Morton), Mayana Neiva (Mariela), Darío Grandinetti (Capitán) y Luís Machín (Sartori). Dirigen Marco Dutra, Aly Muritiba y Pablo Machline.

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