MIRADAS

Hijos de... y el peso de la popularidad

La columna de Luis Ventura


Una denuncia urbana y de convivencia puso a una hija de la fama otra vez en el tapete. Me refiero a Sofía Gala, la heredera de Moria Casán y Mario Castiglione que hace rato brilla con luz propia, pero no puede evitar ni eludir las consecuencias de la notoriedad que tuvieron y siguen teniendo sus progenitores. Algo así como la responsabilidad heredada y que aunque muchos no la noten o vean, existe y está todo el tiempo ahí, latente.Le pasa a todos los descendientes de la fama que no dejan de pagar las facturas que devienen de ser personajes públicos a partir de la popularidad de los padres famosos. Le ocurre también a los hijos de Diego Maradona y su órbita aglutinante de atracción, como también le pasa a los cachorros de Claudio Paul Caniggia y Mariana Nannis que hasta se las ingeniaron para encabezar un reality show sobre sus propias vidas.

No se quedaron afuera los hijos de Santiago Bal con Carmen Barbieri (Federico) y Silvia Pérez (Julieta) que están todo el tiempo expuestos por cualquier movimiento inhabitual que llame la atención; los hijos del ex presidente argentino Carlos Saúl Menem y otros herederos que han aprendido que en cuestiones de la fama nada es gratis, aunque algún distraído crean que sí.

En el caso de la hija de Moria, recibió una denuncia de un alunado vecino que con currículum de gran denunciador en el barrio recoleto y porteño en el que viven, le apuntó a Sofía Gala por creer que los sonidos y ruidos trasnochados en su vivienda en una madrugada de sábado para domingo están muy subidos de nivel.

La historia ganó importante espacio en los medios y cuando se profundizó en el tema, salvo esa denuncia a la hija de Moria no tiene antecedentes de ser mala vecina ni de hacer ruidos molestos, cuando esos antecedentes pesan sí sobre el vecino que tiene perfiles de fácil denunciador por mínimas razones que en el caso de tener a la hija de una famosa enfrente hasta potencian su obsesivo accionar.

Eso es lo que justamente le pasa a estos muchachos que vienen de cunas afamadas que quedan más expuestos que otros por el hecho de que tanta gente está pendiente de ellos para amplificar o exacerbar motivos que en otros casos y en ciudadanos comunes pasarían desapercibidos.

Por eso quería decirlo y dejar constancia de lo que le pasa a aquellos en los que la notoriedad se les mete en sus vidas y deben contemplar que es cuando la fama no resulta gratis y tiene un valor cuanti y cualitativo que nunca faltan.

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