ONCEAVA TEMPORADA

Hay "Consentidas" para rato

Añoran la época en que hacían radio todos los días porque les daba más horas de charla. Hoy las tres Consentidas se reúnen poco por fuera de las grabaciones de este clásico sabatino.El Whatsapp mantiene conectadas a Emilia Díaz, María Gomensoro y Sara Perrone. No se les escapa un tema: hijos, plata, viajes, ropa. Sara es la mejor anfitriona y la que menos filtro aplica. María pide delivery si invita a su casa y piensa mucho sus respuestas. Emilia es la feminista del grupo e intelectualiza cada comentario. El trío cuida y respeta a sus entrevistados, evita caer en el morbo y en los estereotipos de género. Van por la onceava temporada y coinciden en que “Consentidas son sus invitados”. Además, no descartan hacer teatro.

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Foto: Ariel Colmegna

Sara Perrone siempre creyó que Consentidas (Canal 10) era de por vida. Se unió al equipo cuatro temporadas atrás, cuando Carolina García dio un paso al costado, y nunca se puso a pensar que había sido pensado como un programa de un año.

Llevan once temporadas ininterrumpidas al aire, y María Gomensoro dice que fue posible gracias a la capacidad de adaptación y reformulación del ciclo. Emilia Díaz atribuye ese mérito a la productora Vitamina, y en especial a María Estela Moreno, que realizan una evaluación semanal para analizar la competencia, la coyuntura, e identifican qué rinde y qué no a través del minuto a minuto.

Este 2017 el cambio en el formato ha sido notorio. Las Consentidas están enfrentadas por primera vez a sus tres invitados, hay cierta distancia durante la entrevista, y juegan en contra de éstos en el segmento lúdico. Cada conductora representa a alguien del público y quien gana se lleva el minuto de Ta Ta. "Después de cinco años con los invitados llevándose el carrito era la gran deuda", comenta María.

Confiesan que al principio temieron que la propuesta no funcionara. "Nos fuimos poniendo más la camiseta de la audiencia y no nos dio tanto miedo enfrentarnos o quitar el premio al invitado", dice Emilia. Aunque éstos no se van con las manos vacías: se llevan una estadía en el Hotel Nirvana. "Fue un mimo histórico que queríamos que tuvieran".

***

El primer día de María como Consentida fue en Radio Carve y revive la situación exacta en que conoció a sus dos compañeras en aquel entonces.

—Carola (García) se estaba haciendo las manos con un vestido de jean. Emilia, como siempre, con la riñonera, las chanclas porque era verano, el capri amarillo y una musculosa verde. Era un mix de colores primarios. Para mí era todo nuevo. Venía de adentro de un tupper. Ellas amorosamente me recibieron y me enseñaron mucho. Aprendí un montón y lo sigo haciendo.

Sara fue la última en sumarse, entró en lugar de Carolina García y ser una Consentida no figuraba en sus planes.

"Jamás en la vida se me hubiera ocurrido que iba a estar en Consentidas. El día que me convocaron fue una sorpresa. Pocas veces en la vida me pasó que me sucedan cosas que me asombren porque siempre fui re buscadora de oportunidades. Me enganché al toque".

María opina que Sara fue la mejor adquisición que tuvieron: "Pone la casa, sabe cocinar, es tremenda anfitriona. Yo soy de las que llama al delivery".

El trío comparte pocos momentos por fuera de las reuniones de producción y las grabaciones. María dice que sí a todos los planes y cancela a último momento porque no sabe cómo acomodar sus horarios y los de sus cuatro hijos. "Me encantaría poder juntarnos más. Extraño mucho el inicio de Consentidas en la radio porque nos daba horas de charla", dice.

El grupo de Whatsapp las mantiene conectadas. Hablan de lo que venga: ropa, hijos, plata, viajes, de la vida.

—(Emilia): Somos muy frontales. María se toma su tiempo para expresar algunas cosas con las que de repente no está en sintonía. La que menos filtra es Sara, es como una bomba de inconsciencia sin filtro.

—(Sara): Emilia intelectualiza todo. Decís, la torta vale cinco pesos. Y ella te hace la interpretación del valor. Nunca es un hecho aislado.

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—Han conquistado un día, están en horario central y han instalado una marca, ¿así lo sienten?

—(María): Somos la cita de los sábados a la noche. La gente prepara la picadita y se reúne. Tenemos un ida y vuelta muy personal con la gente a través de las redes y tratamos de sostenerlo. Yo miro todos los días el Facebook y trato de contestar a todos los comentarios positivos y negativos.

—(Emilia): El público es muy fiel a nuestra forma de ser y conducir, al formato y los contenidos. También es fiel a lo nacional: los invitados son uruguayos, hablamos de sus vidas y abrimos las carteras y la familia de esta gente.

—(María): Si el invitado utiliza y sabe capitalizar el espacio que le da Consentidas es impresionante. Cuando lo disfruta y da lo máximo está buenísimo para él porque muchos trabajan, viven del medio, y es para ellos una forma de acercarse al público.

—Llevan once años al aire, ¿nunca se aburrieron o se plantearon que no rendía el programa?

—(María): Cada cambio de formato implica resetearnos y reinventarnos al mismo tiempo que el programa. A veces uno dice, pah, ¿seguiremos? Son once años, tenía 30 y algo cuando arrancamos, ¿no estaré grande para esto? Y después me acuerdo de Mirtha (Legrand). Miro para atrás y hago el ejercicio de decir, el formato nos permitió crecer, y a mí en particular me ha dado herramientas y una escuela para mi profesión que ninguna universidad me la podría haber dado.

—¿Hablan entre ustedes sobre el desgaste que genera la pantalla?

—(Sara): Con un programa semanal, no.

—(Emilia): La tele es el espacio de comunicación que más he frecuentado: más que el teatro, la radio, y el escenario haciendo eventos. Es un medio donde me muevo con mucha comodidad. No significa que siempre sea fácil y divertido. Hay programas más complejos que otros: depende mucho de los invitados y de los imprevistos técnicos que puedan surgir.

—¿Han aprendido a hacer confesar a los invitados?

—(Emilia): La entrevista tiene que ser una pastillita de humor y color que no deprima. No es un programa para pararte a reflexionar profundamente sobre la vida de los invitados, pero es un marca registrada de Consentidas haber podido sobrevolar temas jodidos, como la muerte de algún familiar o una enfermedad terminal de la que salió o está combatiendo la persona. Lo hemos hecho con mucho respeto, sin perder la calidad humana, y sin caer en el morbo televisivo de desnudar la miseria del otro solo para vender más. Si bien esto no sucede en lo local, es una forma de hacer televisión.

—(María): Si hay algún tema en que no quiere ahondar se lo respeta. Cuidamos esos detalles porque, de hecho, Consentidas son los invitados.

—Hace poco el mago Daniel K pidió que quitaran el momento en que hablaba de Judy del Bosque, ¿les pasó otras veces?

—(María): A veces lo piden porque no aporta nada. Está todo bien. No somos Intrusos. Cuando vino Beatriz Salomón quiso ahondar en lo que vivió y la dejamos, pero fue mucho más cándida.

—(Emilia): Se dio cuenta de que no era el espacio para seguir ningún litigio, pero sintió que podía abrirse, estaba cuidada, y la dejamos exponerse.

—Las guiona Fernando Schmidt y las conoce de memoria, ¿él plantea las preguntas tal cual las piensan y harían ustedes?

—(Sara): Hay un ámbito de discusión semanal en la previa a cada programa. Fernando hace los guiones, María Estela los corrige y todos opinamos. Si a alguien le resulta incómodo hacer una pregunta, se cambia, o la realiza otra conductora. No hay un verticalazo desde el guión.

—Son un ejemplo de que un grupo de mujeres puede perdurar sin que haya quiebres o peleas...

—(María): Eso es un mito. No importa la cuota de género que haya en el equipo de trabajo, es una cuestión de personalidades. En nuestro grupo están Diego (Delgrossi) y Fernando (Schmidt), tenemos buena química y nos aprendimos a conocer durante años. Nos hemos dicho de todo siempre desde el respeto y procurando mejorar el producto.

—¿Les preocupa dar un mensaje de género?, ¿lo tienen presente?

—(Sara): Acá la feminista trabajadora es Emilia Díaz. Yo considero que el mensaje está presente. La mejor forma de abrir caminos es siendo buena en tu trabajo, entonces me parece que está implícito en el éxito de Consentidas.

—(María): Hay una consciencia de educación en género. Procuramos balancear y aportar de forma positiva a la equidad para ambos lados, lo femenino y lo masculino.

—(Emilia): Intentamos no reproducir estereotipos de género que impliquen mayor desigualdad. Hay una alerta en el guión sobre eso y lo tomamos en cuenta para elaborar las preguntas. Sabemos que, de repente, a otros programas no les importa, pero es algo que nosotras cuidamos. Es un tema de responsabilidad empresarial y social. Trabajamos teniendo muy en cuenta la calidad de nuestro producto con equidad de género. Eso no significa que no nos equivoquemos, o que no nos salga un chiste sexista, o que un invitado lo haga y nos riamos. Nadie queda por fuera de eso.

—Consentidas ha estado en radio y TV, ¿alguna vez les propusieron hacer teatro?

—(Sara): Hemos evaluado hacer teatro, lo hemos planteado, incluso teniendo a Fernando Schmidt en el equipo, pero no estuvimos cerca de concretarlo. Es un proyecto que está ahí. Hemos hecho animación de eventos para diversas empresas.

—(María): No sé si hacer teatro, pero me gustaría tener alguna instancia social que nos permita recorrer el interior con Consentidas. Sería un sueño hacer una girita.

—(Sara): Como ves, a Consentidas le queda mucho por crecer.

Mutaciones.

La nueva escenografía coloca a las conductoras más lejos de los invitados. Ya no juegan en pareja con ellos sino enfrentados y el carro de Ta Ta se lo lleva alguien del público. El cambio podía generar frialdad, pero todo lo que pensaron como un obstáculo funciona como factor de cohesión y el ciclo mide más.

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