la columna de ventura

Goles son amores, fotos son escándalos

Lejos de pretender engordar el conflicto que se dio entre el delantero y goleador de Boca, Daniel Osvaldo, y el paparazzi Matías Luna, quiero buscar una mirada conciliadora en el tema, aunque en realidad no sepa si servirá para algo. Porque todo nace de un incidente suscitado entre un famoso que se incomoda por ser retratado en la vía pública en una situación personal por un fotógrafo con busca darle imagen al contenido de una nota que tampoco reviste una gravedad irreversible. Hablamos solo de una foto, de una imagen en la que se lo ve feliz y en familia.

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Luis Ventura

Lejos de pretender engordar el conflicto que se dio entre el delantero y goleador de Boca, Daniel Osvaldo, y el paparazzi Matías Luna, quiero buscar una mirada conciliadora en el tema, aunque en realidad no sepa si servirá para algo. Porque todo nace de un incidente suscitado entre un famoso que se incomoda por ser retratado en la vía pública en una situación personal por un fotógrafo con busca darle imagen al contenido de una nota que tampoco reviste una gravedad irreversible. Hablamos solo de una foto, de una imagen en la que se lo ve feliz y en familia.

El famoso, en este caso es Osvaldo, un jugador que salió de una familia laburante y humilde, pero que se supo consagrar en Huracán para luego recorrer un camino de 11 equipos de fútbol mayoritariamente europeo en 10 años, y regresa a su país al club más popular de la Argentina como es Boca. Pero lo hace en pareja con una actriz como Jimena Barón, y un hijito, que no han pasado desapercibidos para las revistas y programas del corazón. De hecho, el mismo Osvaldo se prestó para producir tapas de publicaciones con guitarras eléctricas, otros adminículos y tanto él como su mujer no dejan de subir material de su vida social a las redes sociales.

Con esa mirada, con esa información y con lo que el futbolista y la actriz significan no estaba mal que algún paparazzi osara o quisiera fotografiarlos juntos y en la calle. Ahí en el proletario barrio de Monte Chingolo, partido de Lanús, donde viven los papás del jugador, por ejemplo. ¿Entonces por qué la reacción de algo que ambos conocen y ofrecen todo el tiempo a la gente de manera natural?

¿Dónde estaba el pecado o el exabrupto de fotografiar la felicidad de una familia en el barrio donde se crió Osvaldo?... ¿Las fotos irritaron? ¿Hay otra historia que disparó una reacción inesperada? ¿No es hora que alguno le indique a Osvaldo que se ocupe de su oficio futbolístico y de hacer goles para su equipo dejando la provocación para otros mediáticos que no tengan sus calidades profesionales?

Los pedidos de disculpas no fueron tan contundentes, tampoco la responsabilidad de hacerse cargo de los daños generados pero nos importa mucho más que los fotógrafos puedan cumplir con sus trabajos sin ser agredidos como también que aquellos famosos que llegan a la popularidad disfruten del hecho de importarle a los medios y al público como si eso no formara parte de sus obligaciones profesionales.

Yo lo quiero a Daniel Osvaldo en la cancha y jugando para mi equipo. Pero lo quiero haciendo goles y no provocando escándalos en la calle, porque aunque muchos no lo entiendan, un buen jugador también debe jugar bien en su vida y la vía pública. Chau, hasta el próximo Sábado... Show.

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