FRANCIS DIVE

Fashionista charrúa XL

Su abuelo ‘Tata’ la hacía sentir una princesa, y gracias a ese trato aprendió a valorarse, a pesar de tener que cargar con la discriminación que suponía para esa niña el sobrepeso.Francis Dive nació en Uruguay y se mudó a California con sus padres hace 14 años. Está casada, estudia comercialización de moda, maneja un blog, ha sido jurado y modelo en eventos. Esta fashionista que anhela volar a Montevideo a escuchar murga no es 90-60-90. Aquí su experiencia como defensora del Plus Size (XL).

"Amo la mujer que conoce sus atributos y sus defectos"
"Amo la mujer que conoce sus atributos y sus defectos"
"Tenemos que amar nuestro cuerpo, no importa la talla de la ropa"
"Tenemos que amar nuestro cuerpo, no importa la talla de la ropa"
"De chica siempre fui un poco discriminada, me llamaban gordita"
"De chica siempre fui un poco discriminada, me llamaban gordita"
"En mi familia se celebran las curvas"
"En mi familia se celebran las curvas"
Aprendió a amar la moda disfrazándose con la ropa de su abuela
Aprendió a amar la moda disfrazándose con la ropa de su abuela
"No creo en las dietas, sí en la nutrición"
"No creo en las dietas, sí en la nutrición"

—¿Cuándo y cómo se dio tu llegada a California?

—Mi hermano Dardo y yo vinimos en diciembre de 2002 a visitar a nuestros padres que vivían acá hacía 2 años antes. Yo tenía 10 y Dardo 13. Hoy vivimos en San Mateo, a 30 minutos de San Francisco.

—¿Cuál fue el detonante para emigrar?

—Mi infancia es la mejor memoria que tengo de Uruguay. Nunca nos faltó nada. En el 2000 mis padres perdieron el trabajo, no tenían preparación para encontrar otros fácilmente y mantener el ritmo de vida al que la familia estaba acostumbrada. Salieron oportunidades en California y ese fue el comienzo de lo que se siente mi segunda vida.

—¿Cuándo se dio tu primer acercamiento a la moda?

—Desde la infancia. Mi abuela Dora fue mi inspiración. Vivíamos a una cuadra, me invitaba a cocinar comida árabe y saludable pero yo sólo me apuntaba a regarle las plantas porque para llegar al patio pasaba por su ropero que era un cuarto lleno de ropa y zapatos ¡Siempre me morí por tener uno! Me ponía sus tacones, regaba y ella me dejaba explorar y disfrazarme. No cocino muy bien pero lo de la moda nunca se me fue.

—¿Qué implica en la actualidad tu rol como fashionista?

—Estudié para maestra y después de que me casé me di cuenta de que no era mi pasión. Siendo inmigrante la presión de superarte y terminar una carrera es enorme pero tuve que ser honesta con mi familia y cambiar de profesión. Regresé al colegio y estudié comercialización de la moda. Ahí nació mi blog (www.youmenfashion.com). Colaboro con compañías, y campañas de estación, voy a eventos, he sido jurado, y he modelado.

—¿Te dedicás a otras tareas además de la moda?

—Por ahora trabajo tres días como niñera porque donde vivo pagan casi el doble que ser maestra y es menos estresante. Y durante el año lectivo voy al college. Me estoy informando muchísimo sobre el blogging. Empecé el mío este enero con la meta de que fuera un pasatiempo para mi creatividad y amor por la moda, pero me he dado cuenta de que es un gran negocio.

—Más allá del trabajo, ¿cómo es tu rutina en California?

—Asisto a eventos más seguido. Fui por trabajo a Nueva York con una compañía que se llama Fashion To Figure y aproveché para visitar a un primo que vive allá. Me encanta hacer ejercicio, bailar, y disfrutar al aire libre.

—¿Qué extrañás de Uruguay?

—¡Todo! No hay nada como la gente uruguaya. Y lo digo con modestia, honor y orgullo. Extraño mi familia, mis costumbres y los lugares donde creé tantas memorias: Piriápolis y Punta del Este con mis abuelos Tata y Dora, Rosario, Colonia y Parque del Plata con mis tíos y primos; 18 de Julio y la feria de Tristán Narvaja los fines de semana. Puedo seguir hasta mañana. Cada vez que escucho Mi País, de Ruben Rada, lloro. Algún día volveré a escuchar murga con un mate y mi familia al lado.

—¿Qué contacto mantenés con Uruguay? ¿Has vuelto?

—Toda mi familia está en Uruguay. La verdad es que no mantuve contacto con amigos de la infancia. Viví en Rosario de los 8 a los 10 años, hice amigos y reconecté hace poco vía Facebook.

—¿En qué creés que sos más uruguaya?

—En mi personalidad y mis valores. Vivo en un país donde valorizan el dinero más que a nada. La competencia es constante, pero mis raíces me mantienen feliz. Valoro la honestidad, la lealtad, la amabilidad. Y la generosidad que me enseñó Uruguay la aplico a todos los aspectos de mi vida.

—¿Cómo te empezaste a involucrar en la moda Plus Size?

—Mi abuelo Tata (Gabriel Dive) fue y será el mejor hombre que conocí en mi vida. Me trató y crió como una princesa. Él me enseñó la importancia de vestirse bien y estar presentable sin excusas. Y siento que ahí empezó mi amor por mí misma y el aprecio a la moda.

—¿Qué significa para ti la campaña #beinyourskin?

—Fue creada por mi amiga Brianna McDonald. La conocí por Instagram y después en un viaje a Los Angeles. Significa amar tu piel y cuerpo plenamente. Sin disculpas, sin excusas. Se enfoca en crear una comunidad segura donde chicas de todos los talles puedan inspirarse e inspirar para vivir orgullosamente en su propia piel. Enseguida me apunté, aunque hubo fotos sin camiseta que tuve que explicar a mis familiares. Participé porque amo a la mujer que conoce sus buenos y malos atributos, sus méritos, y sus manías; cuando admites tus defectos pero también los amas. Tenemos una vida y un cuerpo: hay que amarlo no importa la talla de la ropa.

—¿Te sentiste discriminada en algún momento por tu cuerpo? ¿En qué te perjudicó?

—Desde chica me gustaba correr, jugar fútbol, hacer karate, y por mi peso siempre fui un poco discriminada. Me llamaban gorda y gordita. Pero siempre sentí que eran palabras de amor entre familiares. Aunque también había presión de asegurarme de que yo era capaz de hacer lo mismo que el resto, aunque fueran más flacos.

—¿En Uruguay, por ejemplo, qué relación tenías con tu cuerpo?

—En Uruguay me desarrollé y siempre fui una de las más gorditas en la escuela. Lo único difícil era no encontrar mucha ropa con los mismos diseños que mis amigas, pero mi madre se mataba buscando opciones y nunca sentí que estuviera mal vestida. En mi familia todos somos grandes y se celebran las curvas.

—¿Qué es la belleza para ti?

—Para mi la belleza viene de adentro porque perdura para siempre: es tu corazón, tus intenciones y tus acciones. Es tu carisma y tu forma de llegar a los demás. Una persona bella es segura por dentro y lo refleja ante la sociedad. Arreglarse por fuera siempre ayuda: cuando uno se siente bello con ropa nueva o hasta con un perfume, actúa diferente y con confianza.

—¿En la actualidad te gustaría iniciar un tratamiento para tener una silueta delgada? ¿Lo has hecho en el pasado?

—En diferentes etapas de mi vida siempre intenté una dieta nueva. No creo en dietas pero sí en nutrición. Trato de informarme sobre ingredientes y recetas saludables. He bajado y subido. Llegué a pesar 245 libras (111 kilos). Ahora estoy en 190 libras (86 kilos) pero me gustaría llegar a 170 libras (77 kilos) y ahí parar.

—¿Creés que en algún momento el mundo de la moda tratará con igualdad a todos los cuerpos?

—¡Este es el plan! Me encanta ser parte de una comunidad con voz para pedir esta igualdad. Personas de todos los colores, edades y tallas se quieren vestir bien. A la gente le gusta arreglarse y causar buenas impresiones. Y el mundo de la moda tiene que acostumbrase. Todo el mundo tendría que tener derecho y opciones de verse genial, poder ir a un shopping y salir con algo que describa su personalidad.

—¿Cuáles son tus próximos sueños?

—Tengo tantos sueños. Quiero terminar mi carrera, enfocarme en crecer mi blog y mejorar mi español para escribir mejor. Pero honestamente ser feliz. En un país tan materialista nunca quiero dejar de soñar, tener metas y seguirlas motivada por beneficios internos, no solo monetarios. Y quiero viajar, especialmente a Uruguay.

—¿Volverías a Uruguay? ¿En qué circunstancias?

—Hay muchas razones por las cuales no hemos regresado a Uruguay pero el año que viene ya se cumplirían 15 años sin ir y muero por volver a mi país y compartirlo con mi esposo. Creo que en 2017 estaré por ahí.

#beinyourskin.

Su amiga Brianna McDonald ideó esta campaña que promueve amar el cuerpo y la piel sin excusas. La meta es crear una comunidad segura donde las chicas que usan talles diversos puedan inspirarse y vivir orgullosas con su físico. Enseguida se apuntó para posar en remera porque "amo la mujer que conoce sus atributos, sus defectos y sus manías".

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