La campeona

"El éxito no me marea"

Esta Anita Martínez de la tele y el teatro hace de la vida un chiste y riéndose de sí misma cuenta su historia desde la sonrisa pero sin olvidar la realidad y la crudeza de muchas cosas que pasan y están. Charla franca y directa con una humorista que baila y hace bailar, que es madre pero no tiene pareja y lo asume con todas las letras.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Los ganadores del Bailando. Foto: J.Luengo

—¿Estás pasando por tu mejor momento?

—Para quienes lo miren de afuera, es posible. Yo soy un poco rara y tengo otra mirada, otra valoración de las cosas. Ganar una competencia tan potente como Bailando por un sueño con un programa tan popular como el que conduce Marcelo Tinelli te ubica en un lugar de súper valoración y si no tenés los pies bien plantados en el piso, te mareás. Es así y yo no me lo puedo permitir.

—¿Eso te pasa?

—No, pero debemos saber también que yo gané cosas y perdí otras. Antes podía ir al mercado a hacer los mandados y compraba todas mis cosas en diez minutos. Ahora voy al mismo lugar y tardo horas para irme… Entre las compras, las fotos con la gente y los autógrafos, la calle para mí es un verdadero infierno de pedidos y reclamos de la gente. Yo siempre dije que el éxito no me marea porque tampoco me venció el fracaso, pero estas situaciones te empiezan a empastar el camino. No es lo mismo caminar en el agua que hacerlo en el dulce de leche.

—Te gusta vivir más para vos.

—Sí, soy una persona muy casera y familiera. Fue muy difícil cumplir con todos mis compromisos artísticos y al mismo tiempo acompañar y disfrutar del jardín de infantes de mi hijito Lorenzo que tiene 5 años y se despedía de su última etapa escolar que es tan linda.

—Pero no te estás quejando, ¿o sí?

—No, quejarme no. Pero me gusta que mis cosas estén en su lugar y en su justa medida. Fui feliz por haber ganado con un compañero tan maravilloso como el Bicho este concurso de baile, también por la convocatoria que estamos logrando en el Teatro del Sol de Carlos Paz y también por el unipersonal que estoy produciendo para la Avenida Corrientes durante el invierno, pero ahora quiero darle lugar a la mujer que soy y llevo adentro.

—¡Eso! ¿Por qué estás sola?

—La vida se dio de esta manera pero hoy siento la necesidad de un compañero de vuelo que me permita disfrutarlo y para el que yo me sienta útil. Ojalá lo encuentre como yo lo espero.

—¿Cuándo comenzaron con el Bicho el concurso del Bailando veían chances de ganarlo?

—Los dos sabíamos lo que valíamos como artistas y éramos conscientes de que si el humor iba a ser valorado, aumentaban nuestras chances. La gente en el teléfono nos eligió porque valoró más ese aspecto que la pulcritud técnica del baile, donde nosotros tampoco éramos unos negados e hicimos valer lo nuestro. Fuimos justos ganadores y eso me cambió la vida.

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