otra generación

Diego Leuco: "Aprendí periodismo en una de las peores circunstancias: el kirchnerismo"

La cara del periodista Diego Leuco es más conocida en Uruguay de lo que él imagina. Por eso en su visita a Punta del Este se sorprende cuando el chofer del remise que lo alcanza hasta el hotel lo reconoce al instante. Es que el joven de 26 años integra El diario de Mariana, que de este lado del charco emite Teledoce cada tarde.También lleva las riendas de Los Leuco por TN junto a su padre Alfredo. Además, es el elegido por Jorge Lanata para reemplazarlo cuando se ausenta en la radio. Entrevista al representante de una nueva generación que pisa fuerte en el periodismo.

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Diego Leuco. Foto: Richard Sosa

El periodista Diego Leuco disfruta de un fin de semana con su novia en Punta del Este, balneario que conoció a los 21 años cuando realizó su primera cobertura estival para la revista Noticias. Invitado por Enjoy Conrad, participa del lanzamiento de la temporada de invierno del exclusivo boliche Ovo Nightclub, aunque admite que salir a bailar "no es su costumbre".

En una mesa apartada del bullicio del evento, el integrante de El diario de Mariana se explaya sobre el legado del kirchnerismo, que define como "la peor circunstancia" para aprender periodismo y reconoce haber votado por Mauricio Macri en las últimas elecciones. También habla sobre la relación con su padre, el periodista de amplia trayectoria Alfredo Leuco, con quien conduce Los Leuco (TN) y acaba de publicar el libro Cuidate, changuito.

—¿Cuáles son las diferencias tenés con tu padre?

—Él es más duro, más intransigente. Yo soy más abierto a algunas cosas. Pero es un tema de estilos, yo soy más relajado y él más nervioso, yo soy más de disfrutar el laburo y él de padecerlo. Antes del programa él quiere repasar todo 50 veces y yo todo lo contrario, prefiero improvisar. Él piensa que yo estoy boludeando y yo pienso que él está exagerando. En eso chocamos.

—¿Sos periodista por él?

—Creo que al ver la pasión que él le ponía al laburo no podía tener un punto medio para mí: o amaba al periodismo o lo odiaba. Desde chiquito lo amé y quise ser periodista. Además era muy fanático de Alejandro Fantino y quería ser relator como él. Después en secundaria descubrí la política y tomé la decisión de estudiar periodismo.

—¿En ese interés tuvo algo que ver el momento político que atravesaba Argentina?

—No, tuvo que ver con mi momento personal. Me tocó una época muy difícil para hacer periodismo, que fue el kirchnerismo. Aprendí en las peores circunstancias. Ahora es un poco más fácil, por lo menos no me insultan.

—¿Qué fue lo más difícil de hacer periodismo durante el kirchnerismo?

—Lo peor fue tener todos los días un programa pagado por los impuestos de la gente donde insultaban, inventaban cosas que uno no había dicho y hablaban cosas espantosas y falsas sobre mi papá y mi familia. Hubo circunstancias en las que nos insultaron no por cosas que habíamos dicho sino por lo que ellos inventaban editando maliciosamente la realidad. Además fue difícil no tener fuentes, no poder hablar con gente del gobierno. También en algún momento quisieron dejarnos sin trabajo, nos quisieron asfixiar. Nunca nos dieron publicidad oficial, apretaban a los empresarios para que tampoco nos pusieran publicidad y a los canales de televisión para que no nos dieran el espacio. Estuvieron a punto de quebrarnos económicamente. Por suerte pudimos insistir, incluso perdiendo plata y las cosas salieron bien.

—¿No le pasó lo mismo a periodistas simpatizantes del gobierno, que eran castigados por los medios opositores?

—Pero no sufrieron la persecución estatal. Eso es lo injusto: que un estado con todos los recursos señale a un periodista y lo persiga. A mi viejo le pegaron en la calle, vinieron dos motos lo agarraron y le fracturaron una costilla. Muchos consideraban que el Grupo Clarín era el enemigo del gobierno pero nunca se puede comparar a una empresa con un estado. Seguramente de los dos lados se han cometido injusticias o excesos, pero cuando el abuso viene por parte del estado es indiscutiblemente más grave.

—En los últimos tiempos brotaron programas como El diario de Mariana, que integrás, o Intratables, que logran muy buenos resultados de audiencia hablando de política. ¿El kirchnerismo logró poner de moda la política?

—Puede ser, aunque también haya puesto de moda lo peor de las prácticas políticas. Me gusta que haya programas como Intratables o El Diario de Mariana, y también La Cornisa o Periodismo para Todos. El hecho de que la política haga rating en Argentina es muy bueno. Que la sociedad que esté todo el tiempo discutiendo de política es favorable porque que hace que haya un nivel de exigencia que antes no había. Macri lleva seis meses y estamos todos permanentemente discutiendo sobre lo que hace.

—¿Cómo fue que a los 24 años te convocara Jorge Lanata para que lo reemplaces en su programa radial?

—Un sueño. Un día me llamaron de Radio Mitre para decirme que Lanata me quería para reemplazarlo. Obviamente me largué a llorar en ese momento. Era totalmente impensado. Es el periodista más importante de todos los tiempos: revolucionó la radio, la tele y los diarios. Esa misma noche me junté con él en su casa y me dijo "si decís que no sos un boludo". Me da una libertad tan grande para laburar que es un placer. Viniendo de un tipo tan groso como él, me da una confianza y seguridad para laburar impagable. Ahora tengo mi propio programa y es una experiencia hermosa trabajar en Mitre.

—¿Cómo tomaste los silbidos que recibió al ganar el Martín Fierro de Oro?

—Me dolió porque era una noche importante para él. Entiendo que es una persona muy polémica pero no está bueno silbar a nadie. Fue una falta de respeto tremenda. Un ratito antes de que subiera Jorge, subió un guionista que le dedicó el premio a Cristina y dijo "ojalá vuelva" y nadie silbó, se lo escuchó con respeto. Hay que respetar a todo el mundo. Jorge se la bancó y respondió al estilo Lanata.

—Hace unas semanas reconoció haber votado por Mauricio Macri en las últimas elecciones. ¿Vos?

—Yo también voté a Macri en la segunda vuelta.

—¿La causa de José López marca un antes y un después para el kirchnerismo o es una más?

—Es una bisagra en la política. Es histórico en cuanto a que encontraron a un funcionario importante directamente con las manos en la masa, con el botín robado queriendo enterrarlo en un monasterio. Ha logrado una novedad discursiva muy impactante, que es la primera vez que el kirchnerismo no niega la información. Y generó una suerte de sangría política que nada parece frenarla. Debería ocurrir un hecho político muy contundente desfavorable a Macri como para que esta sangría de dirigentes cesara. Cristina ha perdido poder más rápido de lo que pesaba y esto fue una suerte de acelerador de procesos. La votación que hubo con respecto al allanamiento de Julio De Vido, uno de los máximos responsables de la corrupción en Argentina, ha sido un dato de eso: una abrumadora mayoría votó para que un juez federal pueda allanar a De Vido que fue uno de los ministros más importantes del kirchnerismo. Esto sin lugar a dudas genera una situación muy adversa al kirchnerismo que le va a costar revertir. Parte del kirchnerismo quiso presentar el caso de López como algo aislado y es todo lo contrario, López vino a confirmar que aquí en la Argentina hubo una maquinaria de corrupción destinada a inflar los bolsillos de Néstor primero y de Cristina después.

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