impensado

Diego Korol, un hincha de Plaza Colonia al otro lado del charco

Es fanático del fútbol, pero no tiene cuadro en Argentina; es hincha de la Selección. Conoció Plaza Colonia cuando estaba en la B. Iba al Suppici y eran diez en la tribuna. Diego Korol sintonizó con la buena onda del Pata Blanca porque “el equipo perdía y estaba todo bien”. Quiso linkear el deporte con esta ciudad querida y se hizo hincha del campeón del Clausura.

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Junto Eduardo Esquivel, el técnico que los sacó campeón del Clausura.

Las vacaciones en Colonia eran un clásico durante la infancia de Diego Korol. El exVideomatch tiene mucho feeling con este departamento. Allí conoció a su mujer y frecuentó Santa Ana cuando su hermano Adrián se instaló en esos pagos a pasar una temporada.

Pero la historia con Plaza Colonia comenzó hace cinco o seis años. Diego Korol supo que el Pata Blanca estaba en la B, y empatizó con el esfuerzo y la lucha de esta institución para mantener el club abierto a pesar de los apremios económicos.

Se encariñó con el equipo que hoy dirige Eduardo Espinel y se involucró tanto con la causa que durante un par de años su programa Al ataque (radio Pop) fue uno de los sponsors que figuraba en la camiseta del Pata Blanca. Y así contribuyó con algo de dinero para que pudieran bancarse y continuar funcionando.

El 5 de junio cruzó el charco para ver a su equipo jugar la última fecha del Torneo Clausura. Fue contra Danubio en el Suppici, pero no pudo festejar goles: hubo empate 0 a 0.

El fin de semana pasado no estuvo en la final contra Peñarol, lo miró frente a la computadora sin mucho nervio, porque el objetivo ya estaba cumplido: ganaron su primer título en la A y entraron a una copa internacional (Sudamericana).

—¿Cómo te acercaste a Plaza Colonia?, ¿conocías gente?

—Conocí a unos dirigentes y me contaron que el cuadro estaba mal económicamente y mal en la categoría. Me gustó la historia de un equipo que era seguido por muy poca gente y que la ciudad estaba totalmente al margen de lo que pasaba. Un día me invitaron a la cancha y éramos diez, literalmente. El equipo perdía y estaba todo bien. Me pareció simpático, y muy buena onda la gente a pesar del resultado. Noté la diferencia con Argentina: no era la muerte de nadie, se podía vivir el fútbol de manera más sana y digna.

—¿De qué cuadro sos hincha en Argentina?

—Por el trabajo me ha tocado seguir temporadas de Boca, River, Vélez. De chico iba a las canchas de todos. Yo vivía cerca del Monumental, pero mi viejo me llevaba a ver a Boca, y con mi hermano iba al estadio de San Lorenzo. No tengo fanatismos.

—Sos más hincha del fútbol que de un cuadro, entonces…

—He bancado siempre a la Selección. Me he ganado las cargadas de todo el mundo porque digo que soy hincha de la Selección.

—¿Tenés amigos en la Selección?

—Tengo muy buena onda con gente del cuerpo técnico. Con los jugadores no he generado vínculos de amistad, sí de respeto y cariño. Hay buena onda y cuento con ellos para hacer notas, pero no busco la amistad en los jugadores porque sé que es un mundo muy distinto y difícil. Ellos andan mirando a la gente para ver quién se les acerca y por qué.

—¿Y con los jugadores de Plaza generaste un vínculo?

—Los hemos sacado varias veces al aire en la radio. Pero no llegamos a tanta confianza porque los veo dos o tres veces al año. Vine al partido de Danubio y uno más que no recuerdo contra quién fue. Pero, por ejemplo, el operador del programa juega muy bien al fútbol y lo mandamos a Colonia a hacer la pretemporada ni bien ascendieron. Viajó con un productor y estuvieron cuatro días entrenando con el plantel.

—Viste la final contra Peñarol por internet, ¿qué te pasó cuando Alejandro Furia hizo el gol?

—Tranquilo. Lo mío es más una cuestión de afinidad y afecto. En el partido anterior contra Peñarol estaba más nervioso pero me parece que el objetivo ya estaba cumplido. No soy un hincha desesperado. Me gustaba que tuvieran la posibilidad de entrar a una copa internacional y un campeonato. Es muy difícil ganarle a Peñarol en cualquier circunstancia así que estaba bien. Ya era demasiado.

—¿Viste todos los partidos por internet?, ¿sos de seguir al cuadro?

—Me pasaban los resultados pero no lo sigo desesperadamente. Me volví loco cuando jugó contra Peñarol nomás, que después dieron la vuelta en el Campeón del Siglo.

—Martín Liberman se enojó con un twit que puso la gente de Plaza, donde lo trataban de yeta, ¿lo viste?

—Sí, vi que pusieron eso, sé que no le gustó, pero no tengo contacto con él. Me lo contaron los muchachos pero no supe más nada. Se lo tomó a mal, pero por lo menos dijo que ganaba Peñarol y ganó. No tiene por qué enojarse (risas).

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