carnaval 2016

Denis Elías, el zíngaro plenero

Cada 6 de enero recibía un casete de Karibe con K. La mamá de Denis Elías hacía colas interminables para ver a la banda de Eduardo Rivero y a Los Zíngaros en primera fila.Cumplió sus dos sueños: cantó en Karibe y desde el 2011 sale en Zíngaros. Va por el tercero: grabar un disco de baladas y llevar su música al exterior.

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Foto: Ariel Colmegna

Nunca abrió un libro. Iba al liceo a cantar. Quiso ser jugador de fútbol pero en una de las tantas escapadas al Interbailable le explotó la cabeza con Cumanacao y cambió los botines por el micrófono. 

El tío Álvaro cerraba la puerta de la cocina para dar sus clases de guitarra pero Denis Elías, de cuatro años, igual se las ingeniaba. Se arrimaba, paraba la oreja y escuchaba atento. Una tarde, el tío se apiadó de él y lo dejó entrar con la condición de que se portara bien. Los alumnos pasaban uno atrás del otro, pero Denis no se movía. Se quedaba horas en la misma posición: hincado en una silla agarrándose la pera con las dos manos.

Lo hipnotizaba la música, pero nunca quiso ir a aprender guitarra. Compone melodías de oído. Álvaro le anotó en una hoja cinco o seis tonos básicos y le aconsejó, "con esto podés armarte una canción". Así empezó.

Isabel, madre de Denis, no se olvidará jamás el nombre de la profesora de literatura que pidió reunirse con ella para comunicarle que su hijo no era mal educado pero solo iba a clase a cantar y distorsionaba al grupo. Era vago. Nunca abrió un libro. Hizo hasta tercero de liceo y abandonó.

Se sentaba en la última fila y hacía el repertorio entero de Karibe con K. Sus compañeros se le unían en los coros: golpeaban con lápices y reglas los pupitres y simulaban ser una orquesta. Isabel defendió a Denis, "es hora que pase por el BPS y se jubile", le dijo a la docente.

Años después volvió a saltar como una leona cuando un representante estafó a su hijo. El dinero pasaba y él no veía en centavo. "Si hoy tiene medio hígado es porque la otra mitad se lo comieron los managers", asegura. Denis es tranquilo, pacífico y evita confrontar. Sus amigos jamás lo vieron pelear. Isabel le abrió los ojos.

Desde entonces no tiene manager, es su propio productor y su madre lo ayuda con la agenda de fiestas y boliches. "Si estás verde ni te miran, cuando estás maduro te llueve todo. Ya aprendí", comenta el cantante.

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Isabel hacía noches enteras de cola para ver a Karibe con K en primera fila. Denis solo la acompañaba a ver su orquesta predilecta cuando tocaba en los tablados. Observaba tranquilo. No era demostrativo pero moría por ese sonido. Su regalo fijo en Reyes era un casete de Karibe.

La familia le exigían ser respetuoso con los vecinos. Solo podía jugar al fútbol en su vereda y tenía prohibido molestar a la hora de la siesta. Esa rutina se alteró el día que armó sus pairas. Tenía 13 años, no había dinero para comprar el instrumento así que agarró un palo de escoba, tres o cuatro tupper, los agujereó con clavos calientes y los unió con tanzas. Su padre lo sorprendió con unas pairas reales cuando cumplió 15.

Entonces, empezó a tocar temas de Karibe a cualquier hora y a todo volumen en su casa del Cerro. Eduardo Rivero, dueño de la banda de sus amores, se enteró por su sobrina que el vecino que pasaba el día entero tocando percusión en la esquina había quedado como vocalista en Sonora Palacio, competencia directa de Karibe en los 90 "¿Por qué no le tomas una prueba? Mirá que canta bien", le aconsejó la joven. Rivero le hizo caso y citó al joven de 18 años.

Ahí fue. Se vio rodeado de discos, trofeos y la voz de Rivero, "me enteré que quedaste en Palacio, a mí me falta un cantante, quiero renovar la banda, tomá, aprendete esta canción (Déjame un beso)". A Denis se le dieron vuelta los ojos. Hizo la prueba en el Club Fénix y quedó. Casi vuelve de Capurro al Cerro corriendo.

Al llegar a su casa, se colgó del portón y gritó, "¡quedé en Karibe, quedé en Karibe!"

Corrió a contar la buena nueva a sus amigos y pensaron que era un chiste. Hasta que no lo vieron pronto para salir en la tele, no le creyeron. Estaba cumpliendo el sueño de todos.

A Isabel le daba miedo la noche. Su hijo era joven así que se acercó a Eduardo Rivero para advertirle, "cuidalo, es un muchacho sano". A Denis no se le pegó ningún vicio. Siempre anda con la botella de agua sin gas a cuestas. Su diversión es juntarse a jugar al Play Station con sus amigos, tomar té de mate y comer galletitas.

El primer show con Karibe fue en el Interbailable ante cuatro mil personas y junto a sus máximos referentes, Alex Stella y Yesty Prieto. Le temblaban las piernas. Estaba tan nervioso que temió tener lagunas y olvidarse de la letra. Fue precavido. Se anotó el comienzo de los dos temas que cantó (Déjame un beso y La última noche) en la mano, los miró para arrancar y después se soltó.

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Hace 16 años que vive con los horarios cambiados. Trabaja de noche y duerme de día. Su voz descansa entre las siete de la mañana y las seis de la tarde. Si la propuesta es ir a pescar no le importa seguir de largo o poner el despertador. Su padre le inculcó ese hobby. Le regaló su primera caña y ril con cuatro años y le enseñó a pescar en una playa de Araminda. Hoy llega a la playa y se saca 50 fotos. Jamás se niega. Dice que solo se marea el que quiere.

Hace unos años fue empleado de áreas verdes en la Intendencia de Montevideo. Llegaba a su casa con 15 minutos de anticipación, largaba la ropa de la banda, se cambiaba y se iba. El capataz lo consentía porque era fan suyo. Le permitía dormir en su auto y cuando veía llegar al director comunal le golpeaba el vidrio para que retomara su puesto. Eran más las fotos que se sacaba con las chicas que pasaban que el pasto que cortaba. Salía a la una de la tarde y pasaba hasta las seis estornudando, porque es alérgico al pasto.

Pudo haber sido futbolista. Es zurdo. Jugaba de 9. Era hábil. Hacía lo que quería con la pelota. Tuvo la suerte de vestir los colores de su querido Cerro en el baby fútbol y cruzó a la vereda de enfrente para jugar profesionalmente en séptima, quinta y cuarta de Rampla. Eso le costó.

Conoció los bailes y las orquestas explotaron su cabeza. Cambió los botines por el micrófono. El sueño de futbolista quedó atrás, a los 15. Cada vez que pisa el Troccoli o va Centenario a ver a Uruguay se arrepiente. "Me vuelvo loco y pienso, pucha, mirá lo que es la cancha, ese verde. Veo a los muchachos entrar con la camiseta de Cerro y yo quiero jugar".

Armó un espacio en su casa al que llama "museo" donde guarda las casacas que tenía en la infancia, otras que logró coleccionar al cantar para jugadores de fútbol: "cambiamos discos por camisetas". También descansan allí sus trofeos del baby fútbol, sus discos, DVDs y los trajes de los primeros premios con Zíngaros (2011, 2014 y 2015).

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Denis curtía mucho Carnaval. Cuando aparecieron los Zíngaros le volaron la cabeza: los trajes, las aperturas de los espectáculos, las puestas, las escenografías y la popularidad que arrastraba. Desde 2011 lo vive desde adentro y le pasa lo mismo: no deja de maravillarse.

Isabel conocía a Pinocho Sosa porque el dueño y director de Zíngaros tenía una novia a unas cuadras de su casa. Denis tenía 12 años y un día le dijo, "este es mi hijo, algún día lo vas a ver arriba del escenario, acordate". Y así fue. Pinocho no se olvidó y cada vez que Isabel va a un ensayo la frena, le recuerda la charla y le lanza, "mirá, es un zíngaro ahora". Otro sueño cumplido.

Denis canta y escribe presentación y retirada del conjunto. Reconoce que jamás tuvo un problema con Pinocho. "Si vas de frente no vas a chocar nunca. Conmigo se portó notable". Entra a los ensayos a grito pelado, arenga, "vamo Los Zíngaros, vamo a estar buenísimos, mirá cómo estamos pintados, los trajes que tenemos, somo lo más grande". Denis piensa que no se equivoca. "Es tan Carnaval que te contagia. Se pone el conjunto arriba. Para Pinocho primero está el Carnaval y después su hijo Gastón", opina.

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Empezó a componer a los 20 años. Tiene dos cuadernos repletos de canciones. No recuerda cuál fue su primera letra y melodía pero sí el primer éxito que logró: Te amo de aquí a la luna. Su primer disco (El nombre del sentimiento) fue "sentido" y autobiográfico. Denis había tenido un gran amor, ella lo dejó y le faltaba algo. Estaba triste, dolido, abatido. Necesitaba desestresarse, salir del mal momento y la solución para superar el problema fue salir a cantar solo. Lo usó de escape. Tiempo después, supo que ese viejo amor había escuchado el álbum porque lo llamó y le puso al teléfono su tema preferido. "No supe más qué pasó y tampoco me interesó mucho".

Cantar con pista es un insulto para Denis, "le robás a la gente y no sentís el sabor de tocar en vivo con la orquesta sonándote en la cabeza".

Le molestan las canciones sin contenido. Le gusta tocar fibras íntimas, calar hondo. Cuando saca un cover busca que sea "un puñal". Se dice afortunado por haber visto gurisas llorar con sus canciones.

Horas vacías es un ejemplo. La original es de Sebastián Mendoza pero la versión plena de Denis Elías tiene muchas más visitas en Youtube: un millón y medio de reproducciones versus cien mil.

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Horas vacías le abrió muchas puertas: llegó a programas de televisión donde la música tropical no tenía cabida y accedió a "barrios más chetos o fifí" donde antes no consumían su producto.

En 2016 celebra nueve años como solista y desde entonces hizo la diferencia en materia económica. "Si estás en un buen momento podés vivir bien de la música tropical, aunque no tirás manteca el techo", asegura.

Compró una casa en el Cerro y un coche con su garganta. Invierte. Tiene pensado poner un negocio pero no sabe en qué rubro. No derrocha. Sus prioridades están claras y desde que nació su hijo Benjamín (2 años) cuida mucho más el dinero, "nunca sabés hasta cuándo va a rendir lo que hacés".

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Tiene un pendrive con 600 canciones y en la carpeta de música tropical solo hay material del 98 para atrás, "después empecé a hacer lo mío y no se me dio por mirar para el costado". No le gusta la llamada cumbia cheta pero comparte público con ellos. "La quinceañera que me contrata a mí, termina el show, me da un abrazo, gracias por venir y sale cantando y bailando Marama".

No compra un disco ni descarga este género de internet, pero se saca el sombrero por estos muchachos que tuvieron suerte de pegarla en otro país.

Denis no ha conseguido cruzar la frontera con sus canciones porque no se consume plena en otros países. Está en proceso dar un giro al artista Denis Elías. Sostiene que el éxito hay que alimentarlo y quiere buscar otro género para su voz.

La meta más cercana es grabar un disco de baladas. Probó en Miami pero tuvo una mala experiencia con el productor. Estuvo 17 días, no se sintió cómodo con las canciones que le dieron, no respetaron sus temas, así que se tomó un avión y volvió.

Pero siempre sigue sus corazonadas. Grabará el disco de baladas en Uruguay."Cuando una idea me suena en la mente siempre la sigo. Siempre lo hice, me resultó, y no me arrepiento de nada".

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