DANIELA TAMBASCO

Daniela Tambasco, la vedette arrepentida

La uruguaya Daniela Tambasco vive hace cinco años en Buenos Aires. Luego de múltiples temporadas como vedette de teatro de revista, decidió dar un giro radical en su carrera.

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Daniela Tambasco

Ahora se dedica a los monólogos de humor y acaba de estrenar un show de stand up junto a otros tres comediantes de la noche porteña. En diálogo con Sábado Show, Tambasco confiesa que se aburrió de mostrar el cuerpo y de los complicados ambientes de los camarines del teatro de revista. “Si tenés un buen lomo y lo mostrás me parece que está bien. Pero es imposible ser un objeto sexual toda la vida. Hay que trascender por otro lado”, asegura.

—¿Cómo se dio el giro en tu carrera de vedette a comediante?

—En realidad, me aburrí mucho de la etapa anterior. Me colmó trabajar en elencos y hacer temporadas. Muchas veces los compañeros te caen bien y otras no. En Buenos Aires el ambiente se torna a veces un poco pesado. Hay mucha competencia. Yo me considero una persona fuerte pero me cansé un poco. Y me dije: "voy a hacer algo que realmente me guste". Empecé a estudiar de todo porque necesitaba encontrar un nuevo camino. El año pasado fue la última temporada que hice revista, con Mónica Farro en Entre Ríos, y lo dejé.

—Y los inicios en el stand, ¿cómo se dieron?

—Un amigo me comentó del stand up. Me dijo que me veía y probé. Estudié unos meses y me encantó. Mi profesor, Diego Wainstein, fue quien trajo el género a Argentina y empezó con la moda hace unos años. Comencé y cada día me gustaba más.

—¿Cuál fue primera experiencia en el escenario?

—Me subí 8 o 9 veces en diferentes boliches a modo de ir probando el material. Luego nos juntamos con cuatro compañeros. Armamos en conjunto el espectáculo Al desnudo y nos largamos. Nos estamos presentando en el boliche Absinth, que es un lugar muy fermental de la comedia en Buenos Aires. Nos está yendo muy bien.

—¿También estás subiendo videos a las redes?

—Sí, ese es un trabajo constante de ir creando chistes. Hace un mes que empecé y todos los días subo un video nuevo.

—¿De qué va tu material?, ¿qué dirías?, ¿Haces referencia a tu vida anterior como vedette?

—Sí, porque es algo de lo que hay que hablar. Tenemos que hacer referencia a las vivencias personales. El stand up hace humor de observación y también de lo que se ha vivido. Estuve muchos años haciendo teatro de revista y necesitaba hacer referencia a eso, porque es parte de mi vida, aunque quiera negarlo muchas veces.

—¿Quieres negarlo?

—Sí, a veces sí. Fue el primer género teatral que empecé a hacer y no digo que sea malo, pero está bueno incursionar en otros géneros.

—La carrera de vedette implica además mostrar mucho el cuerpo, ¿eso te incomodaba?

—Sí, llega un momento en que ya no querés mostrar más. Yo quería trascender la parte física. Si tenés un buen lomo y lo mostras me parece que está bien. Pero es imposible ser un objeto sexual toda la vida. Hay que trascender por otro lado. A mí ahora me llena el alma cuando bajo del escenario y alguien me dice: "Flaca, me morí de la risa contigo".

—Y en tu monólogo, ¿cómo abordas el capítulo de la revista?

—Me río de algunas cosas, de las plumas, lo voluptuoso. Por ejemplo, hago un chiste con las preguntas que hace la gente del estilo de cómo se pone el conchero. Es una de las partes más exitosas del monólogo. La gente se ríe mucho porque soy yo. Es gracioso que una vedette se burle de las vedettes.

—¿Qué tan competitivo es el mundo del teatro de revista?

—Hay muchos egos. Es la verdad. Si bien el comediante también es egocéntrico porque quiere tener su momento de brillar él en el escenario, no se dan episodios de maldad entre compañeros. Yo sufrí en la revista. Siempre te ven como una amenaza; nunca piensan en términos de una nueva compañera que viene a aportar. Todo se lo toman a mal.

—¿Te quedaron vínculos de amistad del teatro de revista?

—No. Todo lo contrario. No voy a decir en qué temporada, pero hubo experiencias en que pasaba todo el verano y no me juntaba con nadie del elenco. La pasaba mal.

—¿Con Mónica Farro?

—No. Con ella siempre tuve una buena relación. Me sorprendió un mucho ella. Con otra gente del elenco, sí tuve problemas, pero con ella me llevé muy bien.

—Los looks con los que te mostrás hoy no tienen nada que ver a los anteriores...

—Es un cambio radical. Cuando subís al escenario y sos chica, no podés vestirte provocativa porque de entrada te ponés al público femenino en contra, sin contar que distraes la atención. Lo importante es lo que tiene para decir el comediante. En los videos los hago vestida como estoy de entrecasa.

—Hace cinco años que estás radicada en Buenos Aires, ¿qué extrañas?

—La familia. Trato de ir pero a veces se complica. Uruguay es hermoso: también extraño la rambla y los amigos. Nada más que eso. No me volvería. Iría a un trabajo puntal, pero me voy a quedar a vivir en Argentina.

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