MIRADAS

Los cuernos que Granata soporta

La columna de Luis Venetura

Huracanes y tempestades emergen de una personalidad independiente y que no pasa desapercibida como la de Amalia Granata. Una mujer que ha caminado mucho por la viña del Señor desde aquella noche lujuriosa con el desparecido súper star Robbie Williams.

Hoy la historia es su embarazo de 6 meses en un momento donde explotan públicamente los cuernos que su pareja y aparente padre del bebé que viene en camino, Leo Squarzon, asume haber cometido con una reconocida vividora serial. Una tal Paula Linda, una contadora de cuentos del tío con famosos adinerados y desprevenidos viejitos millonarios. Su defensa más elocuente fue: "No soy prostituta… y mucho menos barata".

Porque ella fue la que entregó fotos, mensajitos de textos y audios muy comprometidos con el novio de Granata, que venía saliendo de su despechado final matrimonial con la modelo Soledad Solaro, para luego hacerse la desentendida de lo que generó en la sociedad, porque atentar contra la tranquilidad de un embarazo, la condenan.

¡Pobre Granata! Primero por tener que soportar la situación sin transmitir su crisis al vientre, segundo cuidar de su bebé a pesar de todo para que siga evolucionando para llegar al nacimiento en condiciones óptimas. Tercero, tener que soportar las barbaridades que se dicen, muestran y analizan en los medios con regimientos de papa fritas y mequetrefes que desde la nada misma desinforman, hacen agua y meten púas gratuitas tratando de buscar rating y ejemplares vendidos. Cuarto, tener que escuchar al bobo de su novio y hacerle el aguante a pesar de los cuernos. Y quinto, tener que soportar las operaciones de la sinvergüenza Paula que hasta puso jefe de prensa para monitorear su guachada.

Sólida y solitaria, Granata se quedó con su novio, lo amparó y cobijó, sabiendo que el enemigo no está lejos. Se llamó a silencio y no está mal, pero también le pidió a su pareja que no saliera a decir estupideces que empeoraran el cuadro de situación de su familia y especialmente de su embarazo.

No sabemos cómo seguirá esta novela escrita con traiciones, ruindades y sexo pero lo cierto es que Amalia Granata y su popularidad a partir de su vida en la que no se olvidan al "Ogro" Fabbiani, Ricardo Biasotti y Martín Redrado, entre los más conocidos, no dejan de tener pendiente a la gente que la sigue bendiciendo con su atención. Pero lo real es que la rosarina tiene claro que no debe ver ni escuchar a los que hablan desde la nada misma, con fichas e historias de vidas propias que no los autorizan a estar juzgándola y analizando lo que no saben. En un caso como el suyo, los de afuera son de palo y la única verdad está en su panza.

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