florencio a mejor actor

Coco Echagüe: un ganador sinvergüenza

Aprendió el oficio de tornero repujador en dos fábricas de trofeos. Ahora, los levanta. Coco Echagüe es autodidacta. Hizo escuela en el escenario. Se autoproclama atrevido profesional y recientemente se llevó el Florencio a Mejor Actor de Comedia por Y si te canto canciones de amor. Un perfil de este versátil triunfador que habla de él en tercera persona.

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Foto: Francisco Flores

Tocaba el tambor en una comparsa pero quería actuar. Le habían comentado que la revista era la categoría indicada y de atrevido fue a tantear al ensayo de El Mundo de Canela.

Los dueños del conjunto llegaron tarde esa vez. Heber Izquierdo andaba en la vuelta e invitó a ese pibe flaquito, narigón y con pelo pincho a jugar un partido de pool.

—¡Qué lindo sería salir en Carnaval!-, comentó Coco mientras practicaba su mejor tiro.

—¿Y por qué no?

—Nadie me la da la oportunidad.

—¿Cómo no? ¿Cantás bien?

—Sí, en la ducha.

—No me vayas a dejar pegado, ¿eh?

A Heber le cayó tan simpático que quiso darle una mano. Simuló un casting y enseguida supo que no tenía grandes cualidades vocales. Quedó tan fascinado con su histrionismo y ese derroche de carisma que su poca afinación pasó a segundo plano. Aún así, le dijo a Raúl Fernández, dueño de la revista, que Coco cantaba como los dioses. Mintió por una buena causa.

En febrero del 92 debutó en el escenario. Desarrolló un personaje satélite con sketches a lo largo de todo el espectáculo. Cantó un tema alusivo a Los Simpsons: se la rebuscó como intérprete más que como vocalista. Y la destrozó.

Tiró una patada voladora en plena actuación, se le escapó un champión y cruzó toda la cancha de Goes. Ese joven de 20 años salió airoso. La gente daba vueltas carnero de la risa. Gustó tanto que tuvo que aflojarse los zapatos en cada tablado y repetir la escena.

Nació para entretener. No sabe lo que es la vergüenza. Es un descarado. Heber y Coco iban juntos a los ensayos. Caminaban desde San Martín y Bulevar Artigas hasta el estadio Centenario, entraban en las panaderías y armaban situaciones cómicas con muy poquito.

—Buenas tardes, ¿en qué te puedo servir?-, saludaba la empleada.

—Me gustaría la torta que está en la vitrina-, respondía Coco.

—¿Cuál de las tres?

—La que tiene la mosca.

Heber dice que es capaz de besarlo en la boca a modo de chiste frente a un montón de gente. O desarrollar una conversación híper bizarra. Está por encima del bien y del mal.

Durante 10 años no podía ir a ninguna fiesta, solo lo hacía para actuar con los Nietos del Futuro, ahora las disfruta.

Si suena Uka Shaka, Mayonesa o Gelatina, se le acerca el padre de la novia o la quinceañera, le dice Coquito y él arranca loco de la vida. Copa la pista, se arma una ronda a su alrededor y todos imitan sus pasos.

***

Algún familiar lo bautizó Coco. No sabe quién fue. Ninguno de sus 17 tíos tenía apodo pero todos sus primos cargaban con un sobrenombre. Tato, Toto, Chirola, Urraca. A él le tocó Coco. Y piensa que salió favorecido. "La marca se impuso en la época de los Nietos. Hoy decís Coco y quizá el primer apellido que te aparece es Echagüe. Pegó".

Si ahora alguien lo llama por el nombre que figura en su documento, no se da vuelta. Es más, Mariana, su mujer, tardó en reaccionar la noche que le entregaron el Florencio a Mejor Actor de Comedia por Y si te canto canciones de amor (Lila García, 2015). La presentadora anunció, el ganador es Jorge Coco (en voz baja) Echagüe y ella pensó que había perdido porque no escuchó que dijeran su apodo.

Pero en el 90 hacía el momento poético en la voz de Jorge Echagüe. Así presentaba Gustavo de los Santos el micro que este atrevido profesional (como le gusta autodenominarse) tenía en El tren de la noche.

De adolescente escribía poemas con un amigo. Hace un par de años rescató ese material para su proyecto solista. Aún no definió cuándo sacará el álbum y tampoco sabe si lo hará. Le interesa armar canciones y expresarse porque hoy nadie compra el disco, se escucha por internet. Coco piensa que el objeto físico "es como la cédula de identidad, la tenés pero no la usás todos los días".

Eso sí, lleva parlante y micrófono a los asados con amigos y entre partido de ping pong y futbolito, les canta alguna nueva melodía para ver si la aprueban. Coco es el corazón de las reuniones.

No perdió el romanticismo. Le compuso una canción a cada hijo, Renzo (11) y Delfina (7). El primer día de la madre sorprendió a Mariana ¿Tenés ganas de comer refuerzos con salame?, le preguntó. Ella metió la mano adentro de la bolsa y encontró una rosa. Otra vez le dejó pistas por toda la casa que la conducían de un regalo al otro.

***

Jugó al basketball profesional en Trouville. En su adolescencia se iba a la Plaza de Coca Cola a chivear y una tarde se cruzó con Daniel, cuatro años mayor que él. En esa época lo dirigía; hoy son íntimos amigos. En una ocasión observó que su técnico hacía una reversa y quiso saber por qué cambiaba de mano cuando se proponía tirar al aro. "Así alejo al rival y gano centímetros", contestó Daniel.

Practicó ese movimiento durante una semana. Y la jugada salió limpita.

En el 94 ingresó a parodistas Teenagers. Juan Campo marcaba la coreografía, Coco se iba a su casa, se paraba delante del espejo y repetía mil veces cada paso. No descansaba hasta que lo hacía perfecto. Al día siguiente, bailaba mejor que Juan.

Es un completo autodidacta. Absorbe como una esponja. Nunca pisó una academia de baile pero perdió la cuenta de la cantidad de coreografías que montó: Uka Shaka, Mayonesa, Gelatina, La Momia, Malena, Aguanta Corazón, Lucerito, Paola. Y la lista sigue.

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Jamás estudió actuación y fue galán de telenovela (Porque te quiero así), hizo una película (La Despedida, 2012) y en noviembre pasado ganó un Florencio.

No fue a la facultad de comunicación pero condujo el exitoso ciclo infantil Locos de vos (Canal 10), más tarde vino Show de Talentos (VTV) y hoy hace de las suyas en Pasión de Carnaval (VTV).

No tuvo escuela pero su perseverancia es digna de aplausos. Daniel se aburría de verlo practicar frente al espejo. Se movía de un lado al otro, inventaba pasos, adaptaba otros. No importaba si había 40 grados. No descansaba. Dedicaba horas al mano a mano entre su cuerpo y el espejo. E ideó coreografías que sobrevivieron dos décadas después.

Coco supo que el nombre original de Mayonesa iba a ser La Teresa. "Son unos hijos de su madre", pensó "¿Cómo hago una coreografía de eso?" Pero no se quejó. Jamás lo hace.

Primero buscó el batido con el cuerpo. Se imaginó que era un cocinero viejo que resolvía un enorme recipiente con un palo. Se miraba y le gustaba. Le sumó una cosa, otra. Nada complejo. El secreto fue la simpleza. "A veces lo esencial es invisible a los ojos", parafrasea a Saint-Exupéry (El Principito). El asunto era descubrir el detalle. Y a Coco le salía estupendo.

Pensó Uka Shaka como una danza que bailaba una tribu indígena para esa negra que querían conquistar. Agregó lanzas, máscaras y un movimiento sutil sin saltos mortales ni acrobacias. Otra vez el detalle.

Es un rostro de piedra pero sabe que tiene recursos. Es obsesivo. Jamás sale sin preparación.

En febrero de 2009 fue animador del Teatro de Verano (tarea que hoy desempeña Álvaro Recoba). Quiso brindar un espectáculo, no solo presentar los conjuntos y darse media vuelta. Estudiaba, buscaba información sobre los premios obtenidos, los personajes, recolectaba anécdotas curiosas de cada conjunto e incluso llegó a hacer monólogos si había necesidad de estirar.

***

Siempre fue prolijo. Se bañaba, se perfumaba pero jamás usó cremas. No necesitaba preocuparse por estar impecable, "las mujeres andaban atrás de él en chancletas", según Daniel.

Tiene percha. Innova. Todo le queda bien. Si él se lo pone, sus amigos confían que está de moda. Su mujer lo mira y le recuerda a un galán de telenovela mexicana. Él no se siente así. Heber está seguro de que dentro de unos años será igual a Alec Baldwin.

Interpretó a Lito González en Porque te quiero así desde la credibilidad, "si al tipo le crees, comprás toda la historia". Fue partenaire de Florencia Peña y luego de Catherine Fulop. Ambas necesitaban un galán "y el que estaba ahí era Coco", pero no se lo comió el personaje.

Su esposa no sintió celos de ninguna de sus dos compañeras. Se hizo amiga de Florencia Peña y compartió mucho con ella. Con la Fulop no hubo tanto vínculo pero lo aplaudió, "es hermosa, lo felicité".

No tiene aires de divo pero se cuida. Mariana y un par de amigos aseguran que es metro sexual. Él no se define así pero se anima a transgredir desde el vestuario. Busca imponer un estilo. Tiene personalidad. No se asesora con modistos. Intenta combinar y estima que le emboca en un 80%. No teme hacer el ridículo.

En 2009 jugó con los sacos en el Teatro de Verano. El público esperaba ansioso con qué color se despacharía cada noche. "Hoy (Jorge) Rial está con ese estilo y aquello de Coco estaba loco. Yo me animé, me gustó y chau".

Tiene un vestidor repleto de ropa y zapatos. Si le gusta un modelo de camisa o remera, se lleva una de cada color. Su marca preferida es Zara. Su mujer sale de compras con él porque si aparece con algo que a ella no le convence, se lo esconde. Le hizo desaparecer una remera con cuello de cuero brillante y no la encontró más.

Se corta el pelo cada una semana y media. Le gusta tener siempre el mismo largo.

Mariana es peluquera y lo asesora. Se aburre fácil y quiere cambiar de apariencia. Es capaz de agarrar una revista y fijarse cuál es la tendencia en Europa. Se deja convencer fácil por su esposa: tuvo el cabello largo solo porque a ella le gustaba.

Uno de sus tantos looks lo encontró idéntico a Luis Lacalle Pou. Montevideo estaba empapelada con fotos y gigantografías del candidato blanco durante las elecciones y su hija Delfina no paraba de preguntar, "¿ese es papá?" En su casa se reían. Es más, Mariana cuenta que se tentaron el día que el nacionalista se despachó con la bandera porque Coco solía hacer esa misma pirueta cada vez que veía un poste.

Los responsables de marketing de Lacalle Pou lo llamaron tres veces para ofrecerle que lo presentara en los actos. Rechazó todas las ofertas. También lo tentó Jorge Larrañaga. Pero no hubo caso. Mientras estuvo en Los Nietos actuó para los tres partidos. No era el dueño de la banda. Hoy puede decidir y elige estar al margen de la política. "Soy del Frente. Capaz que mañana no los voto pero no voy a votar a otros tampoco".

***

Salió en Zíngaros pero no ganó. Sus dos primeros premios fueron con Magazine (1998 y 1999). También ganó figura de la categoría revistas y se retiró. No le costó alejarse del Carnaval, "cuando deja una cosa es porque viene otra mejor y siempre lo que llegó fue más interesante, entonces no extrañaba", asegura Mariana.

Todos los años lo tientan para sumarse a un conjunto de parodistas o salir en una murga. Siempre se niega. "Ya fue Coco encima del Teatro de Verano", explica. Pero deja la puerta entornada: "no volvería a salir en Carnaval, pero si un espectáculo de murga me convence no sé si no lo haría, no en el concurso oficial, algo puntual. O podría trabajar desde lo creativo".

Llegó a lugares impensados con Nietos del Futuro: Festival de Cuzco, Viña del Mar, Estados Unidos, Bolivia, Perú. Fue el primer conjunto uruguayo en integrar Match Record, sello de Marcelo Tinelli, "lo que le pasa a Marama, nosotros lo vivimos 15 años atrás".

A pesar del éxito, no le costó decir adiós a ese proyecto. Coincidió que estaba por nacer su primer hijo, tenía que salir de madrugada y ya no quería esa vida. Fue un alivio.

Después vino Loco de vos. Hasta que bajó la cortina. Le llueven ofertas para volver a conducir un programa infantil pero tampoco acepta. Tiene varias ideas en mente en ese rubro pero como productor artístico, sin poner su cara en la pantalla.

—¿Qué pasó?, ¿te aburriste?

—No y sí. Una vez que exprimiste el limón hasta el final, por más que lo dejes descansar, no le vas a sacar más jugo. Es lo que me pasa. Cuando se me termina el jugo, doy un paso al costado y arranco para otra cosa, no importa si es dentro del arte o no.

También de atrevido se animó a hacerse el vendedor. Le propusieron un trabajo part time en Asfalkote Pennsylvania y le sedujo la posibilidad a arrimarse a la gente desde otro lugar. Quería saber cómo su público veía al Coco de la TV y de Nietos del Futuro.

Si se daban situaciones de rechazo, abandonaría. Sucedió lo contrario. En la empresa aseguran que el 95% de los clientes esperan la visita de Coco.

En una de las tantas reuniones con el gerente, Coco comentó que el único trabajo que no dejaría sería Asfalkote.

Es más, hace un par de años quiere bajarse de Pasión de Carnaval. Ha propuesto nombres para que lo suplanten y pasar a estar detrás de cámara, pero siempre lo convencen.

***

El 30 de noviembre de 2015 fue un día especial en la vida de Coco Echagüe. Se entregaban los premios Florencio y era la primera vez que lo nominaban. Mucho más que un mimo. También operaban a su madre.

Dudó si asistir a la ceremonia. Su hermano lo convenció. "Andá, no vas a estar más de una hora, volvé y estamos acá". Así lo hizo.

Aprovechó el momento en que subió a recibir la estatuilla para pedir en voz alta que su madre se quedara un rato más con él y su familia. No se pudo. Esa madrugada fue la última función de su vieja.

"Me quedo con la sensación de decir, ¿cuándo se fue?, ¿mientras levantaba el premio?, ¿un rato después?"

Tardó unos días en caer. El verdadero golpe llegó un tiempito después.

Su hijo Renzo, de 11 años, no estaba al tanto de esta premiación y Mariana se encargó de explicársela. "Es como si papá se hubiera ganado un Oscar" "¿En serio?", se sorprendió el chico. "Bueno, estamos en Uruguay pero es un premio importante".

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