FACUNDO PONCE DE LEÓN

Las claves del humor

El comunicador acaba de estrenar el primer capítulo de El origen, humor rioplatense con excelentes números de audiencia. Satisfecho con los resultados, habla de las entregas siguientes y de su experiencia personal con el humor. “Tengo mucha admiración por la persona que hace reír. Dan un servicio indispensable”, dice.

Facundo Ponce De León.
Facundo Ponce De León.
Luis Landriscina, uno de los entrevistados de El origen.
Luis Landriscina, uno de los entrevistados de El origen.
Facundo junto a Pablo y Pachu en Buenos Aires.
Facundo junto a Pablo y Pachu en Buenos Aires.
Facundo junto a Henny Trailes.
Facundo junto a Henny Trailes.

—El primer capítulo de El origen Humor rioplatense obtuvo 10,2 puntos de rating y fue de los programas más vistos del año, ¿qué te generan esas mediciones?

—Satisfacción y festejo. Es una manera de sentir que el trabajo se hizo bien. Hasta ahora se trataba de cómo llevar la historia a la TV: eso fue Artigas, Batlle, Varela... ahora se invirtió: el desafío era llevar la TV a la historia. Nos salió bien el reto y más en el primer capítulo, para mí el más difícil porque no teníamos prácticamente archivo para mostrar a las nuevas generaciones de lo que estábamos hablando. Más allá de los resultados en audiencia, quedamos muy conformes con el producto. Si hubiera medido 4 puntos tendría esa misma satisfacción pero lamentaría que la gente no haya acompañado.

—¿Cómo surgió la idea de abordar el humor?

—Se juntaron dos elementos. Desde Mueca Films, la productora que dirigimos con mi hermano Juan, teníamos ganas de romper con la solemnidad de la historia en El origen. Al mismo tiempo, el canal tenía ganas de hacer algo con el programa Telecataplúm, de los hermanos Jorge y Daniel Scheck, que es el programa más importante la TV nacional. De ahí surge este especial sobre el humor, y lo hicimos rioplatense porque también nosotros queríamos hacer algo regional y no local. Empezamos a trabajar en noviembre del año pasado y nos dimos cuenta de que teníamos entre manos una serie de seis programas. Este año nos dio para hacer tres y vamos a ver si el año próximo hacemos otros tres.

—¿Cuáles dirías que son las claves del humor rioplatense?

—Esta es una historia que de algún modo se cuenta por primera vez. De Artigas hay mil relatos y nosotros lo que hicimos fue tratar de sintetizar uno en formato televisivo. Ahora nosotros hicimos este trabajo sin muchos antecedentes. Más allá de eso, asoman algunas claves. En los años 60, con Telecataplúm, se generó una marca de humor uruguayo en cuanto a que en la región se identificaba a los humoristas uruguayos como los tipos que saben hacer humor blanco. Luego todo se va mezclando con el picaresco argentino. Otra clave importante es que perdimos el humor como construcción colectiva. En los años 60, 70,80 son equipos los que hacen reír. Hoy es más el stand up, el chiste personal. Se rompió también eso de que el humorista fuera de las cámaras es una persona triste. En la mayoría de los casos no es así.

—¿Hubo algún convocado que se haya negado a ser entrevistado para el programa o que no hayan podido contactar?

—No, por ahora no. No conseguimos a Tinelli todavía. Tampoco a Antonio Gasalla, pero les dejamos varios mensajes y estamos en proceso de conseguirlos.

—¿Qué te hace reír a vos?

—Muchas cosas. Sin sentido del humor, el mundo sería insostenible. Uno de los problemas que tenemos hoy es que en la era de lo políticamente correcto, se le asigna desde el vamos algo ofensivo al humor y eso no está bien. Hoy la gente se toma demasiado en serio a sí misma. Así se pierde el sentido del humor y cuando te hacen un chiste sobre vos, te ofendés. No te podés burlar del chueco, del bizco, es tremendo... En especial, que el chueco no se pueda reír de sí mismo.

—¿Y cuáles programas de televisión te han causado gracia?

—Yo miré Decalegrón y Plop!, Videomatch, Gasalla, Olmedo... Consumí en humor todo lo había para mi generación. Hoy miro mucho stand up. Tengo mucha admiración por la persona que se dedica a hacer reír. Dan un servicio que es indispensable.

—¿La producción de pocos programas al año es un pedido del canal?

—Al contrario. El canal querría que hubieran 10 o 12 capítulos al año. Pero no podemos. Necesitamos un tiempo de producción. Hacer El Origen requiere trabajo. No se pueden hacer programas mensuales. Para este ciclo, por ejemplo, hicimos 93 entrevistas de una hora y media en promedio cada uno. Editar el material lleva su tiempo.

Docencia actual.

Doctor en Filosofía, Facundo Ponce de León es profesor en la Universidad Católica. Dice que no cree que las nuevas generaciones tengan menos conocimientos. "Nuestra tarea es la de generar entusiasmo por lo que se transmite"

Mirá el primer capítulo de El Origen sobre Telecataplúm.

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