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Cinco cosas que no sabías de Penélope Cruz

Visitó Calculta y el encuentro con la Madre Teresa cambió su vida. Confesó que le besaría los pies a Meryl Streep. Su casa es Madrid, a Los Ángeles siempre viajó con pasaje de ida y vuelta pero fue la primera actriz española en ganar un Oscar por Vicky, Cristina y Barcelona, dirigida por uno de sus ídolos, Woody Allen. Yva por muchas más condecoraciones.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Está casada con Javier Bardem y tienen dos hijos.

1 - ¡NO LE PREGUNTEN LA EDAD!

Eviten hablar de sus años para tener una charla cordial.

La mayoría de sus sueños se han cumplido. Penélope Cruz se casó con Javier Bardem, tiene dos hijos (Luna y Leo), trabajó con los directores más prestigiosos, la convocaron sus ídolos Pedro Almódovar y Woody Allen, fue la primera española en ganar un Oscar por Vicky Cristina y Barcelona (W. Allen, 2008), "lo miro y pienso que es de juguete", confesó y no paró de llorar en toda la noche.

Luce hermosa y radiante, lleva sus 41 años con felicidad pero se enfada cada vez que un periodista quiere saber su edad. No la esconde, pero tampoco responde: le rechina que los hombres zafen de esa pregunta. Es fan del yoga, no hace dietas, no teme envejecer, "lo único que quiero es cumplir años sana. Si eso está, lo demás se puede resolver".

2 - SIEMPRE QUISO SER MADRE.

Los únicos regalos que pedía desde pequeña eran bebotes.

Debe su nombre a la hermosa melodía que compuso Joan Manuel Serrat. Y se dio el lujo de cantarla a dúo con el catalán para el disco Voice of hope a beneficio de la Fundación Sabera.

Los primeros recuerdos que guarda son jugando a ser mamá. Siempre se imaginó en ese rol y por eso no le choca que los directores la hayan visto como una figura maternal. Interpretó todo tipo de madres. En Volver (Almodóvar, 2006) Raimunda tenía una hija adolescente, en Todo sobre mi madre (Almodóvar, 1999) Rosa estaba embarazada, en Ma Ma (Julio Medem, 2015) Magda padecía cáncer y era mamá de Dani.

Volver a nacer (Sergio Castellitto, 2012) fue el primer filme que rodó tras dar a luz a su primer hijo y le tocó ponerse en la piel de Gemma, una mujer estéril. Vive la maternidad como una bendición. Dejó de estar en "piloto automático" y hasta cambió su relación con la naturaleza, "cuántos años llevaba yo sin sentarme a mirar un árbol u observar una hormiga y ver qué hará. Son cosas que te regalan los niños".

3 - SE TRAUMÓ CON 'JAMÓN JAMÓN'.

Juró no volver a filmar una escena de sexo tras ese filme.

En su debut en cine también encarnaba a una embarazada y dentro del elenco estaba Javier Bardem, su actual pareja. Penélope Cruz recuerda que el final del rodaje fue tristísimo, pensó y se cuestionó, esto se termina acá, qué pasa con toda esta magia, y si nunca más puedo volver a actuar.

La madrileña tenía 18 años y le tocó afrontar una escena erótica donde mostraba sus senos. Verse le provocó un gran rechazo a todo lo que tuviera que ver con lo sexual. Luego decidió cortarse el pelo como un varón, dejó de filmar escenas de sexo por unos años e incluso se negaba a besar a sus compañeros de ficción.

La promesa de no volver a aparecer desnuda frente a cámaras se rompió un lustro más tarde, cuando en 1997 Alejandro Amnábar la convocó para Abre los ojos. Volvió a quitarse la ropa para hacer a Pepita Tudó en Volavérunt (Bigas Luna, 1999), Vainilla Sky (Cameron Crowe, 2001) y Los abrazos rotos (Almodóvar, 2009).

4 - TIENE OBSESIÓN CON ALMODÓVAR.

Iba a castings con la meta de conocerlo.

De chica buscaba expresarse. Primero apareció el ballet y lo practicó casi por dos décadas. Con 4 años pedía interpretar el personaje de Carmen. Alquilaba películas y las veía 10 veces. Se coló en el cine para ver Átame (Almodóvar, 1989) con 14 años. Se fanatizó con este director y fue la razón por la que un día buscó un agente y empezó a hacer castings para convertirse en actriz, "todo era para conocer a Almodóvar, estaba muy obsesionada".

Ese día llegó. El director vio Jamón, Jamón (Bigas Luna, 1992) y la llamó. La citó en su casa y antes de entrar dio 40 vueltas a la manzana. "Me contó que quería hacer Kika (1993) y que en otra ocasión me escribiría un personaje para mí". Cumplió. En su siguiente filme le mandó una nota y le ofreció un papel en Carne trémula. Hoy son mejores amigos.

5 - HIPOCONDRÍA COMO UNA UTILIDAD.

Gracias a eso conectó con Woody Allen.

Penélope Cruz filmó en dos ocasiones con Woody Allen y solo conversaron unas cinco veces. Primero fue Vicky, Cristina y Barcelona junto a Bardem, luego A Roma con amor (2012). Las charlas siempre fueron por el mismo carril: médicos y enfermedades.

La actriz española lo admira y buscó en cada rodaje sentarse a su lado, que le hablara y le contara historias. Un día le hizo un comentario sobre médicos, Allen se colgó e incluso llegó a olvidarse del rodaje. Entonces se percató de que podía hacer rendir su veta hipocondríaca para que la química fluyera.

Recuerda que ella y Bardem llegaban con muchas preguntas sobre los personajes y el director se les reía en la cara, ¿por qué necesitan hacer eso? Qué cosa tan absurda, les decía. "Entre Javier y yo lo volvíamos loco", confiesa.

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