CURIOSIDADES

Cinco cosas que no sabías de Keanu Reeves

Saltó a la fama con Máxima Velocidad (1994). La trilogía Matrix (1999, 2003) lo convirtió en multimillonario. Actuó en Un paseo por las nubes (1995), El abogado del diablo (1997) y Constantine (2005). Debutó como director en El poder del Tai Chi (2013).

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Foto: Archivo.

1 - GESTOS SOLIDARIOS ANÓNIMOS.

No quiere revelar las obras a beneficio que hizo.

Atravesó situaciones límites que golpearon su vida personal pero su profesión le devolvió la sonrisa. Keanu Reeves percibe millones por cada película que filma. Y dice que el dinero es lo último en lo que piensa. Al finalizar un rodaje de la saga Matrix entregó 80 de los 140 millones que había ganado al staff de efectos especiales y al personal de maquillaje. Creía que estos dos equipos habían tenido mucha más incidencia en el éxito del filme que él. En otra ocasión, supo que un hombre del set tenía un problema monetario y le regaló 20 mil dólares. Donó cifras millonarias a hospitales y centros de investigación del cáncer. No alza la voz para contar sus actos benéficos: "Si ayudás a alguien es mejor hacerlo desde el anonimato".

2 - VIDA MARCADA POR EL DOLOR.

Tuvo una infancia dura, afrontó pérdidas y salió adelante.

Su historia está signada por tragedias y mudanzas. Se fue de su Líbano natal y anduvo por Hawai, Australia, Nueva York, hasta que se instaló en Toronto junto a su madre y su hermana. Tenía dislexia y le iba mal en el colegio. El padre de Keanu Reeves maltrataba a la madre y ésta debió trabajar como stripper para mantener la casa. Su mejor amigo, River Phoenix, murió de sobredosis en 1993 y ese mismo año su padre cayó preso por abuso y venta de estupefacientes. No lo volvió a ver. Keanu siente culpa por no haber impedido que River se alejara de las drogas. Kim, su hermana, se enfermó de leucemia cuando era una niña y él la acompañó en todos los tratamientos. Incluso abandonó un rodaje de Matrix para estar con ella. Se enamoró de Jennifer Syme, y perdieron un hijo tras ocho meses de embarazo. Un año después, Jennifer murió en un accidente de tránsito. "Extraño ser parte de sus vidas y ellas de la mía. Me pregunto cómo sería el presente si estuvieran aquí". Y aseguró que el dolor cambia de forma pero nunca se va.

3 - CON LOS PIES SOBRE LA TIERRA.

Se mueve en metro por la ciudad y le da igual la fama

La felicidad de este hombre que recibió 126 millones de dólares solo por Matrix Reloaded (Lana y Lilly Wachowski, 2003) pasa por deleitar su paladar con una deliciosa comida, un vino de calidad, y andar en moto por el Sunset Boulevard. Nunca se hizo ciudadano norteamericano. Vive en una casa austera en Toronto, no tiene chofer, ni autos lujosos; prefiere el transporte público. "Soy un tipo normal, puedo salir a la calle y moverme como cualquiera". Medita y hace prácticas de respiración. Sobrelleva la depresión viviendo cada día como si fuera el último. Intenta mantenerse en forma porque le gusta sentirse bien, no por vanidoso. "Me da igual la fama, nunca la perseguí y no me siento una celebridad. Todo esto es pasajero". El día de su cumpleaños número 46 un paparazzi lo encontró comiendo un cupcake en la puerta de un almacén y lo fotografió. Es que "cuando la gente que amas se ha ido te quedas solo", dijo.

4 - PUDO SER PROFESIONAL DEL HOCKEY.

También es fanático de las motos y la música.

La condición de actor es el eje de su existencia, pero no teme al retiro: confía en que sabrá reciclarse porque tiene muchas otras aficiones. Iba a clases de teatro en el liceo porque le divertía reírse con amigos. Era un gran jugador de hockey y lo apodaban el muro en el arco. Y está seguro de que si Hollywood no le hubiera abierto las puertas hoy competiría en una liga profesional. Cada tanto practica hockey con amigos. Tiene una banda, toca el bajo y en esos momentos se olvida de todo. Le fascina andar en moto a alta velocidad. Es más, un accidente en ese vehículo le dejó una cicatriz en el estómago.

5 - LA CRISIS DE LOS 40 LE PEGÓ FUERTE.

Pensó en la muerte; hoy disfruta el aquí y ahora.

El 2 de setiembre de 2004 fue duro y lo encontró con la muerte merodeando sus pensamientos. Se sentía un niño. "Dicen que esta es la edad en la que uno madura, así que, si tengo suerte, hasta podría formar una familia". Hoy, con 52 años, no encontró una mujer para pasar el resto de su vida, y dejó de especular con la posibilidad de volver a enamorarse. "Es demasiado tarde. Estoy seguro de que no tendré hijos". Llegar a los 50 no alteró su vida. Hoy su felicidad pasa por una rica comida y un buen vino.

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