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Cinco cosas que no sabías de Emma Watson

Después de diez años de interpretar a Hermione Granger en la saga Harry Potter, Emma Watson fue dirigida por Sofía Coppola en The Bling Ring y Darren Aronofsky en Noé. Su próximo desafío es actuar, cantar y bailar en La Bella y la Bestia que se estrena en 2017. Le encantaría trabajar con Clint Eastwood.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
La actriz logró demostrar que es más que Hermione Granger

1 - ES ESPRITURAL Y LICENCIADA.

La actriz británica asistió a Oxford para estudiar inglés.

Practicar yoga le sirvió para combatir el insomnio; medita, escribe poesía, cocina y lee. Su plan es irse a un retiro de silencio cuando finalice el rodaje de La Bella y la Bestia (Bill Condon). En este filme interpreta a Bella y deberá afrontar el reto de bailar y cantar.

Emma jamás dejó de lado el estudio, siempre fue una alumna aplicada y obtenía las máximas notas a pesar de que pasaba mucho tiempo trabajando. En los rodajes de Harry Potter (J. K. Rowling) se mantenía al día con las obligaciones escolares: un profesor particular asistía al set e impartía clases para ella y sus compañeros de elenco.

Optó por la Universidad de Brown (Estados Unidos) porque sentía que allí sería más anónima. En 2014 se graduó de licenciada en Literatura Inglesa.

2 - ATRAVESÓ CRISIS DE VOCACIÓN.

Volvió al ruedo de la mano de Sofía Coppola con The bling ring.

Mostró su afición por el arte desde la escuela: actuó en Alicia en el país de las maravillas y obtuvo el primer premio en un concurso de poesía. Uno de los responsables de armar el casting de Harry Potter vio a Emma Watson en el gimnasio de su escuela, le sacó unas fotos y le preguntó si quería ir a Londres a audicionar para la película.

Fue Hermione Granger durante una década pero tras filmar Harry Potter y la Orden del Fénix (2004) pensó en abandonar. Tiempo después confesó que si hubiera tirado la toalla sería "la enemiga pública número uno, no sería estimada y hubiera sido muy difícil para mí ver a mis compañeros y no estar ahí porque es parte de mi identidad".

Al terminar la saga, se tomó dos años sabáticos: creía que no volvería a tener éxito, la gente la encasillaba y lo sufría. "Me di cuenta de que debía probarles que estaban equivocados y ese fue mi motor", dijo en Entertainment Weekly. Harry Potter había sido fantástico pero "pasé momentos muy duros que me hicieron dudar de mi vocación", confesó a Total Film.

3 - ES FEMENISTA Y ACTIVISTA.

Esta lucha le ha servido para dar un sentido a su fama.

Su madre le dio el primer ejemplo para que tomara consciencia sobre la igualdad de género: trabajaba para mantener el hogar y se valoraba a sí misma. En 2014 brindó un discurso escrito por ella en la sede central de la ONU en el marco de la campaña HeForShe donde relató cómo y por qué decidió ser feminista.

Dijo que no se trata de un dogmatismo, sino que "queremos conferir a las mujeres el poder de hacer lo que ellas quieran, puedes ser candidato a primera ministra o no, depilarte las axilas o no, llevar zapatos planos o tacos". Visitó Uruguay con el fin de promover que los jóvenes luchen por esta causa.

Fue asesora creativa de People Tree y colaboró en una colección ecológica para recaudar fotos para la fundación de esa marca. Posó para el artista Mark Demsteader y el 10% de la ganancia de esa colección de cuadros fue donado a una ONG británica que trabaja en zonas rurales africanas y busca introducir a los niños en el ámbito escolar.

4 - BESOS PARA EL OLVIDO.

Dos momentos incómodos para la actriz.

Debió besó a Harry (Daniel Radcliffe) y a Ron (Rupert Grint) en el último filme de la saga. Sabía que debería hacerlo, "pero no deja de ser raro, nos hemos visto como hermanos por 10 años". El cierre romántico con Ron la puso aún más nerviosa: era lo más esperado por los fanáticos.

Tras filmarlo, Emma declaró "fue lo más horroroso que he tenido que hacer, no por Rupert, él es adorable y millones de chicas se hubieran cortado un brazo por besarlo pero sentí como si fuera incesto en cierto modo".

5 - NO GASTÓ SU FORTUNA HASTA LOS 18.

Es fanática de los deportes: compró un chalet para hacer esquí.

El día que cumplió 18 años (15 de abril de 2008) pudo administrar los millones que había ganado gracias a su labor como actriz en Harry Potter. Mientras fue menor de edad, el dinero permaneció en el banco y la cifra ascendía los 10 millones de libras esterlinas.

Su primera inversión fue un chalet para esquiar en su Francia natal (allí vivió hasta los 5 años) que le costó un millón de dólares. Valió como auto regalo de cumpleaños y para festejar que había conseguido la máxima nota en sus exámenes, según publicó The Telegraph.

En ese interín, Daniel Radcliffe (Harry en la saga) adquirió un condominio por 4 millones de dólares y Rupert Grint (Ron) se compró un Mini Cooper y un camión de helados.

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