VALERIA GAU

Una chica de perfil bajo que sólo quiere bailar

"Si me preguntás, todavía no caigo”, dice Valeria Gau, a quien todavía le cuesta entender que en menos de un año se convirtió en la figura femenina de la cumbia pop uruguaya.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Valeria Gau. Foto: Difusión

Con seis temas en la calle y preparándose para un primer disco y para desembarcar en Argentina, la voz de “Sólo quiero bailar” o “Vienes y te vas” sigue conquistando escenarios, luchando contra su vergüenza, negándose a dar besos en los videoclips y afianzando su vínculo con los niños, el público que más disfruta. “Me ha pasado de terminar shows y que los niños se pongan a llorar porque me voy”, cuenta.

Como ha sucedido con todos en la movida cumbia pop, las redes sociales, el impacto y la inmediatez fueron las tres patas que le dieron a Valeria Gau, cuando eso de ser cantante todavía tenía forma de sueño imposible, el impulso para convertirse en una de las voces que hacen bailar a miles de personas cada fin de semana en boliches de Montevideo y el interior, y que ya proyecta su llegada a Argentina de la mano del equipo que trabaja allá con grupos como Márama y Rombai.

"Jamás pensé que iba a cantar", dice a sus 24 años la chica que, cuando todo funciona en formato banda, decidió ubicarse dentro de la cumbia pop pero como solista, desmarcándose de otras figuras femeninas del rubro tropical como Vanesa Britos o Majo Álvarez, gracias a una propuesta fresca y en un punto naif. "Hoy cierro el corazón con candado, Cupido bye bye", canta la rubia en su primer éxito, "Sólo quiero bailar", que ya pasó los cuatro millones de reproducciones en YouTube: dice que no tiene problema en reprocharle a los hombres con sus canciones, pero si tiene que elegir prefiere el romance como tema de su repertorio.

La historia de Gau comenzó con un video cantando algún tema tropical, que por insistencia de su tía —la acompaña a shows y notas y tiene el trabajo más difícil: motivarla, contenerla, respaldarla y también rezongarla— terminó en Facebook. Las reproducciones y las repercusiones fueron mucho más allá de lo que cualquiera de las dos hubiera imaginado, y entre tanto mensaje, a la casilla de Gau llegó una invitación de una productora, Nes, para una reunión. "Pensé que era una joda", dice, "y le pedí a mi tía que me acompañara. Pero cuando fui me encontré con eso, que era en serio, y arrancó todo".

De la mano de Nes, Gau empezó a construir un repertorio que hasta ahora tiene seis temas —el último es "Te quiero amar" y lo lanzó hace un mes—, y que sigue creciendo para convertirse en un disco que se editará próximamente a través de Montevideo Music Group. En vivo, combina esas canciones con alguna de Karina "La Princesita" o incluso de Gilda, aunque el recurso de los covers es cada vez más prescindible.

Si no puede ver el video, haga click aquí.

"Nunca me imaginé que iba a subir al escenario, que iba a tener público. No sabía con qué me iba a encontrar la primera vez que subí al escenario; me puse renerviosa pero salió todo bien. Y me encanta que canten mis canciones. Siempre tuve miedo de subirme al escenario y que no canten, pero que lo hagan está buenísimo", dice Gau, que disfruta de todo lo que le está pasando pero más que nada de cantar.

Bailar, filmar videoclips, dar entrevistas e incluso conversar con el público son instancias en las que todavía suele ganarle la vergüenza, y para las que se respalda en su banda o en su risa, en la que hay tantos nervios como estrategia para desviar la atención.

—¿Cómo trabajás la vergüenza?

—¡No sabés lo que me cuesta! Cuando tengo que ir a la televisión empiezo a mover las manos, me pasa todo el tiempo. Es horrible, y no hay nada que me calme. Mi tía siempre trata de tranquilizarme, me dice: "Vale, tranquilizate, si estás haciendo lo que te gusta". Pero es algo que me puede.

En el camino.

Por esa vergüenza, a Gau también le acostó acomodarse en una banda integrada por músicos hombres. "Pero ahora soy uno más, somos una familia", dice mientras bromea con su animador, que es su gran aliado (a veces poco complaciente) a la hora de romper con la timidez en el escenario. Con ellos y con su tía es con quienes Gau recorre el país cada fin de semana para tocar donde la contraten. Ha llegado a tener ocho shows en una noche y terminar la jornada a mediodía, y aunque aguanta la rutina, aprovecha todos los kilómetros que puede para dormir.

Es que en realidad, la chica de Las Acacias tiene un perfil bastante bajo. "Me gustan todas las bandas uruguayas de cumbia y cuando me encuentro con ellos está todo bien, les deseo lo mejor, pero no tengo mucho trato porque salgo muy poco, soy muy de estar en mi casa, limpiar, mirar alguna película", cuenta, "y ver a mis hermanos chicos"

—¿Probás tus canciones con tus hermanos y tu familia?

—¡Mis hermanos ya no me quieren escuchar! (Se ríe) El más chico, que tiene ocho, a veces me dice que cante, pero el grande de 11 ya no me quiere escuchar. Aparte imaginate que a la edad de él, le pasan preguntando si soy la hermana y lo joden, y le da vergüenza. Toda mi familia está recontenta, me dan para adelante todos.

—¿Te cambió mucho los tiempos de vida esta nueva rutina?

—Me cambió la vida para bien. La separación de mis padres me pegó fuerte y cuando arranqué con la música, eso me hizo olvidar de muchas cosas.

—¿Y qué pensás que le gusta a la gente de vos?

—Hasta hoy me lo preguntó. Mucha gente me dice que le gusta como soy, que soy simpática y humilde. Y cuando termina el show trato de sacarme fotos con todos aunque me digan que estamos a las corridas, porque todo lo que estoy logrando es gracias a la gente. A veces tenemos peleas por eso, porque andamos apurados y yo me quedo sacándome fotos.

—¿Cuáles son tus objetivos a corto plazo?

—No pienso en el futuro, pienso en el momento que estoy viviendo. Me encantaría sí llegar a Argentina, pero siempre pienso en el día a día.

Para todo público.

Valeria Gau tiene mucha llegada con los niños (viene de cantar en el cumpleaños de un año de la hija del futbolista Gastón Ramírez), y su perfil apunta a la familia. "Trato de cuidar mi imagen aunque siempre fui así, para nada provocativa", asegura.

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