Entrevista

Carolina Cánepa; la belleza de la adrenalina

Hija y hermana de corredores, Carolina Cánepa (29 años) deseó desde niña competir en pista con un auto de carreras. Después de una primera experiencia en karting en su adolescencia, desde 2013 es una de las más firmes competidoras de la Sonic Racing Cup.

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Carolina Cánepa

En la última fecha se alzó con el triunfo, no solo entre las damas, sino en la general. Carolina también es contadora, trabaja en la automotora familiar y desempeña un cargo directivo en la Asociación Uruguaya de Volantes. 

—¿Cómo nació tu pasión por los autos y la competición?

—Desde chica siempre quise correr. A los 16 años tuve mi primera experiencia en karting. Corrí un año o dos pero dejé porque siempre fui muy responsable con los estudios y en ese momento me apasioné tanto con el deporte que los descuidé un poco. Mis padres me pidieron que me enfocara en la carrera y así lo hice. Estudié contador público y en el año 2013, después de recibida, comencé en la Sonic Racing Cup, donde estoy hasta ahora.

—En la última fecha, lograste el triunfo, ¿qué sensaciones tuviste?

—Muy lindas. Fue una carrera accidentada, que me hubiera gustado que se hubiese definido de otra forma, pero así son las carreras. Yo iba segunda detrás de Carolina Larratea y el chico que iba cuarto se quedó sin frenos en cierto momento y la chocó a la que iba primera. Nosotras estábamos peleando el primer puesto y luego de eso, quedé primera. De todos modos, me hubiera gustado una definición más normal si se quiere.

Foto: Marcelo Bonjour.
Foto: Marcelo Bonjour.

—Venías en mala racha...

—Sí, tuve una serie de inconvenientes mecánicos, roces y demasiadas roturas. Tuve un vuelco grande: el auto dio como tres o cuatro vueltas pero yo salí intacta. En ese momento me decepciona porque es una carrera al mes y por un error personal o ajeno te quedás sin correr.

—¿Crees que es más fácil para los hombres que para las mujeres hacer carrera en el automovilismo?

—No, no creo. Es que la mayoría son hombres y eso genera la reproducción de un ambiente algo machista, pero no más ni menos que en el resto de la sociedad. En mi caso, desde que ingresé a correr, siempre me trataron muy bien mis colegas hombres. Me siento muy cómoda. Lo que se dan son los típicos comentarios entre pilotos hombres del estilo "Ah, te ganó una mujer", o "No te podés dejar ganar por una mujer". Creo que eso tiene que ver con la sociedad machista en la que vivimos. Por suerte, muchas veces estamos ganando las mujeres de la categoría.

—¿Te sentiste discriminada?

—No para nada. Es un deporte muy competitivo y muy egoísta. Porque si bien hay un equipo, en la carrera es uno contra otro.

Foto: Marcelo Bonjour. 
Foto: Marcelo Bonjour. 

—¿En qué momento sentís miedo en la pista?

—No. No tengo miedo. Al contrario: tengo que controlar la ansiedad y alcanzar un equilibrio con lo arriesgado que uno sea en la pista. A veces el excederte en la disposición al riesgo, puede llevarte a errores que son golpes y en los autos suelen ser fuerte. Y sobre todo, te dejan afuera de la carrera. Es muy finito el límite entre correr sin miedo y ser arriesgado. Trabajo en eso.

—Cuando diste el vuelco pensabas en lo frustrante de quedar fuera de competencia, pero no en si te lastimabas...

—Exacto. Si el auto hubiese arrancado, salía a correr. Por lo demás, los autos son muy seguros, los pilotos estamos muy protegidos.

—Sos contadora y trabajás en la automotora de la familia, ¿te gustaría dedicarte solo a correr?

—Sí, me encantaría. Si pudiera vivir de correr en auto, lo haría feliz.

—¿Cómo sos como conductora en la calle?

—Desde que empecé a correr en autos tomé más conciencia del riesgo al conducir. Una mínima distracción en un segundo genera un accidente. Después de que se utilizan los elementos de seguridad en un auto de carreras, te das cuenta de lo inseguros que son los autos de calle, por más seguridad que tengan. Cada día tienen más elementos pero aún así no se comparan con los de competición. Nosotros usamos cascos, cinturones de cinco puntas, elementos de seguridad en el cuello y la jaula que protege la cabina del conductor.

—¿Tuviste accidentes de calle?

—No, por suerte no. Solo en pista.

—¿De niña cuántas muñecas tenías?

—Pocas... Más bien agarraba los autitos de mi hermano. También jugaba a la oficina o la vendedora. Hacía cosas de nena también.

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