de estreno

Buysan conduce "U ru guayo"

Su primer proyecto en los medios fue una audición de Trouville por la CX42. Federico Buysan se enamoró del periodismo deportivo gracias al club de sus amores. Su abuelo ejerció gran influencia en su vocación: lo llevaba al Estadio, veían básquetbol juntos y le prestaba su colección de El Gráfico.En homenaje a su abuelo bautizó Tito Films a la productora con la que hoy encara U ru guayo, su nuevo desafío profesional. El ciclo de entrevistas a deportistas destacados del medio local se estrenó el 15 de febrero con Diego Lugano como protagonista e irá los miércoles a las 20:00 por los canales 612 y 1612 de Directv. El periodista habló de Tenfield, los derechos de imagen, la situación de la AUF, el bullyng mediático a Pablo Londinsky y contó por qué decidió quedarse en la Sport 890 en vez de irse a El Espectador.

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Federico Buysan

—Pasabas todo el día en Trouville, ¿qué recordás de esa época?

—Es de los más lindos recuerdos. Mis padres vivían en Maldonado y yo acá con mis tres hermanos mayores. Mi adolescencia fue liceo, trabajo y Trouville. De ahí nace mi amor por el periodismo deportivo.

—En un momento pensaste en ser médico también, ¿no?

—Sí. Mi abuelo era grado cinco de Neurología y su influencia en mi vida fue muy importante. Viví muchos años con él. Lo admiraba. Él me acercó a Trouville e íbamos mucho al Estadio. Me gustaba la Medicina, pero nunca la pude encarar seriamente. Terminé sexto y ya empecé a trabajar en el periodismo deportivo, y vi que era lo que me gustaba.

—Cuando tenías 16 años faltó uno de los que hacía la planilla técnica en Trouville en una transmisión y entraste a CX42, ¿qué dijo tu madre cuando le pidieron permiso para que arrancaras?

—Nada. En ningún momento dudaron porque sabían que me encantaba. De chico me devoraba El Gráfico porque mi abuelo tenía toda la colección de la década del 40, 50 y 60. Y me leía todo el suplemento deportivo del diario. Mi madrina me regaló un curso de periodismo deportivo, lo hice y ahí me vinculé más seriamente.

—¿Volviste a escuchar esas primeras salidas al aire en radio?

—Tengo cajas con casetes guardados y es increíble, no me reconozco, pero me divierte porque vuelvo a notas que recuerdo con mucho cariño.

—Después de tantos años en el periodismo deportivo, ¿perdés el fanatismo?

—Yo creo que sí. Todos tenemos un origen, pero lo perdés. Yo hace más de 25 años que no le puedo hacer una broma a un amigo o gritar un gol. Nadie te alquila porque saben que es tu laburo. El tiempo te da otra madurez para manejar las situaciones. Me ha tocado criticar a Trouville fuerte y lo he hecho. Acá se da demasiada trascendencia al periodista deportivo: es conocido, se preocupan de lo que dice, a quién dio ganador, como si fuera La Biblia. Le dan un realce a nuestro trabajo que te la terminás creyendo. El deporte es un entretenimiento, trascendente es lo que puede pasar con la educación, la economía, la salud, y los periodistas que analizan esos temas deberían ser más mirados y cuestionados que los deportivos.

—Con 6,75 te sacaste el gusto de difundir el básquetbol en un canal abierto. Hace dos años no hubo acuerdo comercial con Canal 12 y se dejó de hacer, ¿lo presentaste en otro canal?

El piloto lo grabó con Ruben Sosa y el
El piloto lo grabó con Ruben Sosa y el "Chino" Recoba.

—No, me dediqué los domingos de mañana a jugar al fútbol con los padres del colegio de mis hijos y estoy feliz de haber tomado esa decisión. Necesitaba un tiempo para mí. A veces hablo con Diego (Jokas) de qué ganas de tener 6,75, pero hoy no tengo como un objetivo volver a trabajar un domingo de mañana.

—¿Qué gusto te pudiste dar ahora con U ru guayo?

—Poder armar un producto nacional para todo Latinoamérica difundiendo al deportista uruguayo. Es una idea mía. Armé una productora que se llama Tito Films en homenaje a mi abuelo. El nombre surge por el típico grito de la tribuna en Argentina cuando un futbolista se destacaba: "U ru guayo, u ru guayo".

—¿Te resultó fácil que aceptaran las figuras?

—El piloto lo hice con el "Chino" Recoba en el estadio y también participó Ruben Sosa. En noviembre pude grabar a Cavani y a partir de ahí empezó a rodar. La mayor dificultad fueron los tiempos. Con Sebastián Giovanelli, que me acompaña en el proyecto, nos adaptamos a su disponibilidad. Con los jugadores de la Selección fue difícil por el momento que se está viviendo y en algún caso hubo que explicar que era un repaso a su trayectoria. Pude tener un mano a mano con Diego Lugano, el "Chino" Recoba, Enzo Francescoli, Edinson Cavani, Diego Forlán, Sebastián Abreu, Paolo Montero. Y elegimos entrevistar a Pablo Cuevas, que era otro objetivo que tenía, porque me parece que la gente no termina de valorar que es uno de los deportistas más importantes de todos los tiempos.

Pablo Cuevas es el único no futbolista de los entrevistados.
Pablo Cuevas es el único no futbolista de los entrevistados.

—¿Te planteaste no repetirte? Porque son personajes que han aparecido una cantidad de veces…

—Todos fueron entrevistados por diferentes programas. Cada periodista logra un clima diferente. Rafa Cotelo logra una cercanía que el periodista deportivo no va a conseguir jamás. Él apunta a un estilo más compinche, da gusto verlo porque descubrís cosas de ellos que no conocías. De repente, yo puedo lograr alguna pregunta más incómoda que Rafa no puede por la amistad o charlar más sobre el fútbol. En Uruguay somos pocos y las notas que importan son ellos. Te vas a repetir. Este producto es para toda Latinoamérica. Ahí apunto. Me importa que en esos mercados conozcan al deportista uruguayo en toda su expresión.

—Corrés con la ventaja de que son todos ídolos…

—Claro, la atención va a estar, no importa quién haga la nota. Acá lo que valen son ellos. El éxito de U ru guayo son las figuras.

—Hoy el fútbol está teniendo más protagonismo afuera de la cancha que adentro (los derechos de imagen, la violencia en las canchas), ¿cómo lo vivís?

—Desde que empecé en el periodismo deportivo siempre hay temas que dividen. En Uruguay nos cuesta horrible hablar de fútbol, debatir sobre el juego y me pongo primero en la fila en la autocrítica a mi trabajo.

—Fue como un despertar de los jugadores en materia de derechos, ¿no?

Paolo Montero fue otro de los elegidos para el primer ciclo.
Paolo Montero fue otro de los elegidos para el primer ciclo.

—Hoy vende pegarle a Tenfield y apoyar a los jugadores. Ellos reclamaron los derechos de imagen que les correspondía y hoy los tienen. Hay otra batalla que es tratar de cambiar a las autoridades de la Mutual. El tema es hasta dónde quieren llegar y hasta dónde está bien que vayan. Me parece que todo tiene un límite. No está bien que se tomen atribuciones que no les corresponden, como decirle a los dirigentes de la AUF (Asociación Uruguaya de Fútbol) de qué lado están, del suyo o de Tenfield, o de cualquier empresa. Me gustan los deportistas involucrados, pero ojo con no saber manejar el impulso popular.

Hoy es un tema económico y de poder. Los jugadores aún no se pusieron de acuerdo con los dirigentes en las nuevas condiciones económicas y por eso la AUF no puede avanzar. Los dirigentes van con mucho cuidado, pero en algún momento deberán marcar dónde está el rol de cada uno.

—¿Notás cierto resentimiento que viene de hace años?

—Hoy ya se polarizó. Es imposible acercar las partes. Veo colegas y amigos que perdieron el equilibrio al analizar el tema. Hoy solo tenés que estar de un lado o no servís. Tenfield deberá tener su autocrítica de por qué hay rechazo a su gestión. Como cualquier empresa que está hace 20 años cometió errores, y seguramente podemos rechazar formas, pero es brutal el ensañamiento general. No necesito defenderlos, trabajo adentro, y puedo palpar lo bueno y lo que no comparto. Ahora, si la AUF, los clubes y los jugadores no quieren más la vinculación con Tenfield se paga la rescisión y a otra cosa, pero por ahora nadie vino seriamente con un ofrecimiento concreto. De boca somos todos cracks, pero la plata hay que ponerla.

—Tenfield mandó a Pablo Londinsky a cubrir el penúltimo partido de la Sub 20 y muchos se ensañaron con él, lo trataron de mufa, ¿qué opinás de eso?

Con Diego Forlán.
Con Diego Forlán.

—Le hicieron un bullying mediático encabezado por colegas. No miden las consecuencias, pero como es Tenfield vale pegarle. Me pareció triste y bajo. Pero habla más del que ofende, que del que lo recibe. Se destaca eso y no que los derechos del Sudamericano los tenían los canales privados y ninguno quiso pasarlo. Ninguno y VTV lo pasó para todo el país, pagando a ultimo momento por esos derechos. Pero ahí nadie dice nada. Se la agarran con Londinsky, que no es mi amigo, pero me dolió cómo lo expusieron.

—¿A vos te tocó sufrir por trabajar en Tenfield?

—A mí no me afecta en nada trabajar para Tenfield. Agradezco el lugar que me dan, muchos de los que critican fueron a hacer pruebas para entrar a trabajar en la empresa. Es muy difícil que me entre algo de lo que me pueda decir gente que no conozco. A mí me importa la opinión de mis compañeros, mis amigos y mi familia.

—Se fue Alberto Sonsol de la 890 y ahora relata Roberto Moar, ¿pudiste haberte ido vos también a El Espectador?

—Los primeros que tuvimos la oportunidad de irnos fuimos Martín Charquero y yo. Nos llegó una propuesta de El Espectador. Nos convocaron a una reunión, fuimos de forma independiente, yo no sabía que se habían juntado con Martín, ni él conmigo. Los escuchamos pero enseguida lo trasladé a la radio como algo natural. Yo entré soltero a la Sport, me casé, tuve dos hijos, me divorcié, me volví a casar, volví a tener dos hijos y sigo en la misma radio. Mi vida está ahí. Hoy trabajar en Sport 890 es el mejor lugar para un periodista deportivo porque es la radio deportiva por naturaleza. Es un sello, una marca. Entendíamos que no era el momento de irnos. Nos costó tener nuestro lugar. Cuando se fue Jorge Da Silveira la radio optó por quedarse con gente de la casa. Apostaron por nosotros y lo valoro. No todo es plata, ni ser primera figura, me parecía que la radio nos precisaba y estoy feliz por haber decidido quedarme. Después se dio la salida de Sonsol y fue un golpe. Trabajo con él hace veinte años, es un amigo, es mi mejor socio al aire, pero ya en otra época se tuvo que ir y después volvió. Hoy recibimos a Roberto Moar de brazos abiertos. Es flor de relator y estamos jugados a que la rompa.

También hubo charla con Enzo Francescoli.
También hubo charla con Enzo Francescoli.

—¿En algún momento pensás que tu imagen se puede desgastar, que la gente se puede cansar?

—No me enloquezco pensando, pero sí, se va a acabar, como todo se va a acabar la vida. Como yo llegué por el Toto (Da Silveira), va a venir otro en mi lugar y así sucesivamente. Es la ley de la vida.

Yo sé que hoy estamos en un buen momento. Igual no pretendo trabajar hasta los 70 años. Me encantaría poder dedicarme a mi familia y viajar. Si hoy me decís que tengo que trabajar 20 años más sábado y domingo me vuelvo loco. Pero me encanta lo que hago. Soy un agradecido del trabajo que tengo.

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