ENTREVISTA

Beth Suzacq: Itinerante

Un violento asalto precipitó la decisión que venía meditando: viajar y probar su talento musical fuera de fronteras. En agosto de 2013, con una maleta rosa como única compañía, la cantante y compositora uruguaya Beth Suzacq se instaló en Madrid sin amigos, sin dinero ni trabajo.Hija del pianista Rolo Suzacq, la vida de Beth dio un vuelco desde su estadía madrileña, donde una a uno va cumpliendo sus sueños en el mundo de la música. Acaba de sacar su primer disco que lleva su nombre y se ha transformado en una de las voces más dulces del jazz, blues y soul en aquellas tierras. Tiene una cargada de agenda de shows y presentaciones en festivales. Extraña el humor uruguayo y se declara como una “desesperada por el dulce de leche”. Conocé su historia.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Beth Suzacq.

—¿Cuál fue el detonante para emigrar?

—Siempre tuve ganas de viajar y conocer otras culturas, pero realmente el detonante fue un asalto a mano armada volviendo del gimnasio a las 5 de la tarde. No quería seguir viviendo con miedo. Eso sumado a las ganas de crecer en mi carrera artística hizo que me fuera a las dos semanas con un "one way ticket" (pasaje solo de ida)

—¿Cuáles fueron tus primeros pasos en España?

—Comencé por asistir a toooodas las jam sessions de Madrid, donde conocí cantidad de músicos. Así fui entrando en el mundo del Blues, donde realicé mis primeras actuaciones.

—¿En qué momento se dio tu primer acercamiento con la música?, ¿desde cuándo lo sientes tu vocación?

—Desde la cuna. Mi padre, "Rolo" Suzacq, es un gran pianista de jazz, por tanto en casa nunca dejaba de sonar el tocadiscos. El arte es mi vocación desde el vamos, empecé con el piano a los 7 años, dibujaba, bailaba... pero el interés por el canto en particular se desarrolló en mi adolescencia.

—Iniciaste tu carrera en Uruguay, ¿cómo era tu actividad aquí? ¿En qué te pareció más difícil continuar la carrera?

—Mi actividad era irregular, como la de cualquier músico que está comenzando por su cuenta. Por motivos personales me alejé unos años y al volver me di cuenta de que podía hacer más de lo que pensaba. Comencé a tocar más seguido, me sentí más segura y me plantee seriamente buscar nuevos horizontes.

—¿Ha cambiando en algo tu música desde que radicas en Madrid?

—Si, mucho. Antes me dedicaba al Blues y el Jazz exclusivamente; aquí entre en el mundo del Soul y en mi música realicé una mixtura de estilos (incluyendo ritmos latinos) que me ha resultado muy satisfactoria.

—Has grabado tu primer disco, ¿qué sensaciones te genera el producto terminado?

—Me encanta. La primera sensación es de satisfacción, de haber logrado una meta importantísima en mi carrera artística. En segundo lugar de agradecimiento, por tanto que he recibido de los excelentes músicos que me han acompañado en este proyecto y en especial del apoyo recibido por el gran trompetista Jorge Vistel como productor musical.

—¿Qué ha sido lo más difícil de adaptarte a tu vida en Madrid?

—El acento, los horarios y la mentalidad abierta (a mi gusto exageradamente abierta en ciertos puntos).

—¿Extrañas Uruguay?, ¿qué es lo que más extrañas?

—Extraño a mi familia, las costumbres y el humor. Lo que más extraño es sentirme en casa, uno cuando se va pasa a ser un extranjero y esa sensación no me ha abandonado aún.

—¿Qué contacto mantienes con Uruguay?

—Contacto poco, más que nada con mi familia allí que son mis padres. Todavía no he vuelto, quizás a fin de año.

—¿En qué crees que eres más uruguaya?

—En el humor, en mi forma de tratar a la gente y en intentar ahorrar unos pesos todo el tiempo. Y una cosa más: en desesperarme por el dulce de leche (risas)

—¿Qué proyectos tienes en lo inmediato?

—En este momento mis energías están enfocadas en la presentación de mi álbum debut y en darlo a conocer lo más posible. Más adelante vendrá un segundo disco para el cual ya estoy trabajando y componiendo.

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