MIMI

"El Bailando es Tinelli"

Llegó a Buenos Aires para visitar a su hermana una década atrás con pasaje de ida y vuelta y no volvió más a su República Dominicana natal. Marielita “Mimi” Alvarado se anotó en la Universidad de Palermo y le faltó una materia para recibirse de periodista.Conoció a Luciano “El Tirri” en el cumpleaños de una amiga y llevan ocho años juntos. A Marcelo Tinelli le gusta la frescura y frontalidad de la novia de su primo y este año la sumó al Bailando.Mimi nunca estudió danza, los primeros ensayos parecía RoboCop pero le aportará una cuota picante y auténtica al certamen. Aquí la entrevista.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Mimi, la novia del Tirri, junto a Marcelo Tinelli.

—Hace diez años que vivís en Argentina, ¿te mudaste por Luciano "El Tirri"?

—Ya vivía acá. Estaba estudiando periodismo en Santo Domingo, tenía 20 años y mi hermana estaba haciendo una maestría en Buenos Aires. Le pedí a mis padres que me mandaran a Argentina: ‘Quiero ver a Natacha, quiero conocer el país’. Vine por un mes con pasaje de ida y vuelta y me quedé. Fue difícil al principio porque mis padres no querían. Mi papá es periodista deportivo, tiene un programa de televisión allá y yo tenía todo medio armado.

—¿Y qué hiciste?

Me anoté en la Universidad de Palermo, me cambié mil veces, no terminé Comunicación, me faltó un año y mi papá estaba indignado.

—¿Cómo conociste al Tirri?

—Me lo presentó una amiga en un cumpleaños de ella. Yo llevaba dos años en Argentina, veía el programa de Marcelo, pero no tenía idea de quién era Luciano.

—¿Cómo arrancó el romance?

—Pegamos onda y empezamos a hablar por MSN. Me pareció una persona inteligente. Al principio fue mucho por chat, a distancia porque él iba y venía de Miami, pero cuando volvió le dimos con todo. Yo creo mucho en los signos. Él es capricornio, yo soy virgo y hay una conexión increíble.

—¿Qué recordás de la presentación familiar con los Tinelli?

—Me presentó en el cumpleaños de 20 de Mica y después todo se dio.

—¿Qué tal es Marcelo? Vos has dicho que es tu "papá blanco"...

—Marcelo es como si fuera el papá de Luciano. Tienen un amor filial. Lo cuida y aconseja mucho. Luciano es un tipo muy inteligente, pero a veces tiene cosas de niño. Marcelo es una persona exquisita para escuchar cuando habla. Aprendo mucho de él.

—Vas siempre al piso del Bailando. En 2014 hiciste una suplencia, ¿cómo fue la propuesta para que te sumes como participante?

—Marcelo me había dicho en el verano, ¿querés ir al Bailando? Para mí deberías estar. Fue medio informal. No me lo esperaba. Y yo contesté, ¿en serio? Bueno. Me lo tiró un día, pasaron los meses y no me lo dijo más. A él le gusta sorprender. Nos quiere y cuida mucho a mí y a Luciano, pero también le gusta que uno se gane su lugar porque él hizo todo muy de abajo.

—¿Te lo habían ofrecido antes?

—No, igual no siento que sea la primera vez que estoy en el Bailando. Siempre que Luciano participaba la producción me llamaba para que lo fuera a acompañar y hacía mis cositas. Nada era armado: Showmatch es un reality y todo es espontáneo. Yo comparto momentos con Marce y nunca se habla del Bailando. Me he juntado después de la propuesta y no te pregunta nada. No arma nada, no quiere ver ni siquiera mis ensayos. Su programa es sagrado. Su cábala es no me digan nada, todo pasa ahí.

—¿O sea que no habla sobre el tema en una comida familiar?

—No, por ahí me pregunta, ¿y?, ¿cómo van con los ensayos? Un día le quise mostrar algo de la coreo y no quiso. No se habla de eso. Su programa es su programa, su vida es su vida.

—¿Te pone nerviosa el debut y estar en la pista del Bailando?

—No, cuando tengo una cámara encima me desinhibo totalmente. No le tengo miedo. Igual ese piso tiene mucha adrenalina. Marcelo tiene una energía especial, linda, fuerte. Es una persona imponente. Más allá del tiempo que llevo conociéndolo, lo respeto mucho en la pista y en la intimidad. Tiene una presencia muy fuerte y eso a uno lo intimida y quizá por el amor que le tengo me pongo un poco tensa, pero después seguro me afloje.

—¿Estudiaste danza?, ¿tenés experiencia como bailarina?

—No, cero. Cuando bailé me sacaron el mismo día. Tuve poco ensayo porque fue algo imprevisto. Ahora me aprendí una coreografía entera con algunos trucos. Cuando empecé era RoboCop: no me movía. Y no me quedaba nada en la cabeza. Pero es cuestión de práctica. No movía un pie y ahora muevo los dos.

—Más allá del baile, el show precisa una previa, ¿cómo será la tuya?, ¿tenés algo pensado o vas a lanzarte a la pista y ver qué pasa?

—Yo me lanzo así. Siempre viví Showmatch como algo que pasa en el momento. No tengo nada planeado. Marcelo sabe por dónde llevarlo. Él saca lo mejor de uno. Es un tipo muy intuitivo. Él irá llevándolo y yo se la seguiré como pueda.

—¿Qué le vas a aportar al show?

—No hago un personaje, soy lo que se ve en televisión. A veces se me va la boca, pero trato de no cruzar la línea de la agresividad. Siento que soy frontal pero auténtica. Lo mío es simpático. En algunos programas me he sacado pero no me gusta verme agresiva, eso se lo dijo a Yanina Latorre y a otras, no es mi perfil.

—Showmatch supone mucha más exposición mediática, ¿cómo lo encarás?, ¿te entusiasma?, ¿te asusta?

—Es mucha exposición pero no me cambió mucho nada. Desde que Marcelo le dio la oportunidad a Luciano de bailar explotamos los dos mediáticamente. No me incomoda. Me acostumbré. No me doy cuenta a veces de la magnitud, pero sé que si no hubiese sido por Marcelo hubiera sido mucho más difícil entrar a los medios. Él trataba de meterme porque le parecía divertida. Al primero que le agradezco es a Marcelo. Siempre digo que con él todo, sin él nada. Más allá de la mano que me dio sin siquiera pedírsela, Marcelo es un tipo muy generoso, a quien admiro mucho y toda la vida le voy a estar agradecida. No tengo palabras.

—Hay mucha gente que critica a Tinelli, ¿es solo envidia?

—Es complicado ser el número uno porque hay que mantenerse en ese lugar. Ahora con la apertura de Showmatch hubo mucha gente que habló mal. Critican pero no hay otro en Argentina que haga el número que hace Marcelo. Los detractores son gente mediocre, que no hace ni dos puntos de rating. Puede ser envidia o ganas de sonar. Tiene que ser intocable. Él se maneja muy bien en los medios.

—Te toca bailar con Maxi Diorio, ¿qué dijo el Tirri?, ¿es celoso?

—Él sabe que yo no soy una zorrita. No me voy a mandar una. Sé que Maxi es portador de un gran paquete. Puse en mi Twitter algo muy claro: cuando las mujeres tienen su tanga bien puesta y saben a quién le pertenece, no hay ningún roce que te moje. Luciano ha ido a mis ensayos y Maxi es un tipo muy respetuoso y ubicado.

—¿Y vos sos celosa?

—Yo sí. A Luciano le tocaron algunas bailarinas que eran típicas coqueteadoras. Las mujeres en general son terribles. No les importa que el tipo tenga pareja. Y por más que no hagan nada, el coqueteo ese a mí no me gusta.

—¿Vos ibas a los ensayos de Luciano?

—Fui dos veces: una cuando bailaba con Noelia (Marzol) y otra con Barbie (Reali). Con Barbie está todo bien, pero como yo no estaba muy acostumbrada a la exposición entré en el juego sin querer. Después me relajé. Pero al principio la pasé mal. En el Bailando hay mucho roce. Si las mujeres tienen la tanga bajita y sensible, caen. Hay gente que no sabe separar. Hay que ser profesional, valorar la relación y no dejarse llevar por un momento. Capaz que yo me voy en la primera gala y ya está. Quiero mucho a la coach, con Maxi (Diorio) está todo bien, pero hay quienes piensan que el Bailando es para siempre: hay mujeres que se enamoran de su bailarín, y viceversa, y dejan hasta la pareja.

—Laurita Fernández y Fede Bal fueron la primera pareja en bailar. Vos siempre estuviste del lado de Fede Hoppe y tuviste un enfrentamiento con ella, ¿crees lo de la separación o es parte del show?

—De esa pareja no sé qué pensar, no sé que qué es verdad y qué es mentira. Lo único que sé que es real es lo que tanto repetí: que ella tenía una relación con Fede (Bal) hace tiempo. Lo blanquearon porque no quedó otra. Malos manejos. A lo mejor la tanguita de Laurita estaba un poco sensible en ese momento. De la separación no sé, capaz que es verdad o quizá no. Ellos mienten muy bien. Son muy buenos estrategas. Más allá de todo, son muy talentosos. Laurita ha crecido mucho también gracias a todo lo mediático porque aquí hay mucha gente con talento pero no son populares y quedan ahí. Yo siempre digo medio en joda que Laurita debería cederme un 50% de lo que gana porque yo le metí muchas fichas y hubo muchas confrontaciones.

—¿Cómo quedó la relación entre ustedes?

—No tengo nada en contra de ella. Lo que tenía que decirle se lo dije en su momento y en la cara.

—¿Hablaste con ella fuera del show?

—No. Cuando ella era pareja de Hoppe hablé dos o tres veces, buena onda, pero hasta ahí, después nada. Como periodista debía decir la verdad cayera quien cayera. Yo tenía esa data, Laurita no era familiar mío, era una mina más. Dije lo que sabía. Obviamente no voy a revelar mi fuente. Lo dije porque la prensa quería saber.

—Laurita te mandó a trabajar en un twit y vos le pegaste más duro después de eso...

—Sí, ahí fui más violenta. Se metió con mi laburo. Me calenté. También me enojé cuando decía que yo era una mentirosa y que solo era la novia del Tirri. Yo escribo sobre periodismo puro para un portal de Puerto Rico hace seis años que se llama Precisión. No hay que quitarle mérito a nadie. Ella piensa que puede pisotear a cualquiera. Y no es así. Yo simplemente dije que ella era lo que era por lo que le hizo a Hoppe. Y hoy le quité el cartel de zorra a ella y se lo puse a Federico Bal. Él se maneja muy mal. Es muy mujeriego. Todo vuelve. Por ahí lo que le pasó a ella ahora es una cuestión de karma.

—Este año no está Charlotte Caniggia en el certamen, ¿es una baja importante?

—Para mí en Showmatch no hay ninguna baja ni subida importante. El único monstruo es Marcelo. Él es quien mide: hace rating con un bebé, con un dulce o con cualquier cosa. El resto es decorado. Yo soy un decorado, Laurita es un decorado, todos. Marcelo juega con lo que se le cante. O sea que nadie ahí es nada. Todos se van y Marcelo sigue quedando como el número uno.

—¿Qué cosas no estarías dispuesta a hacer por rating?

—No sé, no ando pensando qué haría o no por rating porque me manejo como soy. Si me sale decir una barbaridad la digo. Ando en piloto automático: me dicen algo y respondo. No pienso qué puede dar más rating.

—¿Qué personaje te resulta más atractivo del Bailando 2017?

—Ni siquiera me acuerdo de las parejas que están. Tengo mucha fijación con Marcelo en Showmatch. Es él, los otros no me interesa ninguno.

—¿Te gusta Peter Alfonso, el último campeón?

—Peter es figurita repetida. Pero está perfecto que esté porque ganó y es muy querido.

—¿Qué te parece la incorporación de Silvina Luna?

—Es gente que no me despierta nada. No me mata.

—¿Y Yanina Latorre?

—Más allá de mis diferencias con ella, pienso que le puede aportar al show por lo picante. Pero tiene que calmar un poco la violencia y la agresión. Marcelo ya no quiere eso. Un poquito de picante le garpa al show, pero las cosas extremas no le gustan.

—¿Cuál crees que es la opinión más calificada dentro del jurado?

—Todos tienen su cosita. Ángel (De Brito) me encanta. Al ser periodista está enterado de todo y es un tipo muy intuitivo. Moria (Casán) es mi favorita. Pampita sabe de baile y la admiro mucho como mujer. Pasó por mucha cosa tremenda y es muy admirable verla siempre con esa sonrisa que rompe todos los esquemas. (Marcelo) Polino es más de lo mismo: cara de piedra. Siempre igual.

—Tinelli dijo que se arrepiente de haber cortado polleritas en el pasado y que no habrá caño este año, ¿te hubieras animado a ese baile?

—No es mi perfil. No me gusta mostrar mucho, ni soy de esas que salen en pelotas. Lo hubiese hecho pero con ropita más cerradita y tomando los recaudos necesarios para sentirme cómoda.

—Guillermina Valdés dijo que Tinelli no descarta ser candidato a presidente, ¿cómo lo ves vos?

—No tengo data sobre eso pero si se da yo feliz. Marcelo tiene mucha gente que lo ama. Todo lo que toca lo arregla. Levantó a San Lorenzo. Es un número uno. Lo veo más allá de todo. Puede ser tranquilamente presidente.

—El Tirri te propuso casamiento pero él quería una fiesta donde los invitados levitaran y no prosperó, ¿tienen nueva fecha?

—Yo vivo con Luciano hace ocho años y un papel no me cambia nada. En un momento lo pensamos pero él se fue al carajo con la levitación. Llamaron de CNN porque se enteraron que había una persona que se casaba con levitación y querían cubrirlo. Marcelo le pidió que parara porque se iba a generar una bola de nieve incontrolable.

—En 2015 hiciste una broma en Twitter por el Día de los Inocentes y anunciaste que estabas embarazada, ¿tenés ganas de ser mamá?

—Sí, pero no ahora. Tengo 31 años, capaz que a los 36. Pienso en un hijo ahora y me vuelvo loca. Soy muy perfeccionista, fanática del orden. Y muy extremista: dejaría mi vida por atender a mi hijo. Ahora estoy con mucha cosa. Me quedo con mis cinco sobrinos.

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