SEBA GONZÁLEZ

Backstage en la otra Montevideo

El humorista Sebastián González es la voz y el alma del “Mono Pereira”, el personaje de humor que cada mañana hace de las suyas en Desayunos informales. Pero el mayor salto a la popularidad lo acaba de dar al protagonizar la campaña de Movistar en (la otra) Montevideo del estado de Minnesota.

Seba González
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González habla del backstage del comercial en aquel pueblo tan distinto y tan parecido a la capital uruguaya. “Básicamente hice de mí. Fue una experiencia increíble”, dice y cuenta anécdotas del pueblo estadounidense de unos 6.000 habitantes que debe su nombre a Uruguay y que tiene una estatua de Artigas en su plaza. 

—Estás en un momento muy prolífico de tu carrera, ¿cuánto hay de buscado y cuánto de suerte?

—La mayoría de las cosas las busco. No creo mucho en las casualidades. El humor me encanta y siempre le metí tiempo y dedicación. Yo trabajaba en una agencia de publicidad hasta que descubrí el stand up y supe que sería mi vida. Siempre tuve claro que quería trabajar en un canal de TV y que quería ser lo más popular que pueda. Eso permite que más gente conozca lo que haces y se generan más oportunidades.

—Como el protagónico en la campaña de Movistar....

—Sí. Ellos me conocían y vieron que la campaña iba a salirme natural. Básicamente, tenía que hacer de mí mismo. Respeté mi esencia. En mi monólogo, todo el tiempo jorobo con el español y mis problemas con el inglés. Perdí el First muy feo y a la larga terminó favoreciéndome. Pronuncio el inglés a la uruguaya.

—¿Cómo fueron las jornadas de rodaje en el Montevideo de Minnesota?

—Es un pueblo muy pequeño, de menos de 6.000 habitantes que queda prácticamente en Canadá. Muy al norte. Primero fueron dos integrantes del equipo y luego nos sumamos nosotros. Estuvimos nueve días y alborotamos el pueblo con los rodajes. Ninguna de las personas que participan de la campaña son actores. La chica que hace de camarera, es modelo pero los demás son todos oriundos de Montevideo: el bombero es bombero, el que maneja el tractor es un jubilado... Todos nos recibieron muy bien y sabían que estábamos haciendo un comercial para Uruguay. Fue muy bueno.

—¿Qué tanto sabían los habitantes de Uruguay?

—Tienen una idea general mucho más fuerte de la que nosotros tenemos de ellos. Saben bien del origen del nombre, que se debe a nuestra Montevideo, tienen la estatua de Artigas y el 19 de junio es la fiesta local. Eligen reinas y hacen un gran asado al estilo uruguayo. El celeste está muy presente en el paisaje. Es una zona muy tranquila, agrícola. La gente tiene un buen nivel pero vive de forma muy tranquila y humilde.

—¿Qué escena costó más?

—Salió todo muy naturalmente. En realidad, las 24 horas estábamos con la cámara prendida. Hubo cosas que surgieron en el momento. Descubrimos unos talentos increíbles en ese pueblo.

—De la interna, ¿qué anécdota se puede contar?

—Es un pueblo muy tranquilo. Lo único que hay para hacer es ir de compras a un Wal-Mart enorme en el que hay de todo y es muy barato. Así que cuando no estábamos rodando, íbamos. Compramos de todo y hasta terminamos haciendo una carrera de carritos. Está abierto las 24 horas. También hay un teatro enorme pero vacío: tienen dos espectáculos al año. Estuve a punto de hacer un stand up, pero no estoy tan ducho en el inglés. Otro día, terminado ya el rodaje, salimos con la cámara y sacábamos fotos de las casas, que son muy de película. A los 30 segundos apareció un patrullero y nos reconoció enseguida como "los del comercial" de Uruguay. No pasó nada, pero la seguridad no es problema allá. No hay rejas y la gente deja los autos sin tranca.

—¿Cómo se gestó la broma viral al futbolista Arturo Vidal?

—Al regreso del rodaje teníamos una escala en Miami. Allí lo encontré: saqué el celular y puse play. Al subirlo, recibí una lluvia de mensajes, lo habían reproducido en portales de todos lados: Argentina, España, Chile...

—¿Te sorprendió?

—Comprobé que estamos mal como sociedad. Fue un chiste de folklore de fútbol y me llegaron hasta amenaza de muerte. Cuando hago los videos o pongo chistes en las redes sociales, tengo que pensarlo dos veces. De fútbol no se puede hablar más. Me encantaría haber nacido 10 o 20 años para poder hacer humor con todo: con los gays, los gordos o poner mujeres desnudas. Ahora tenés que poner a las chicas vestidas, porque sino se te arma. Cuesta mucho más hacer reír. Pero de todos modos es un lindo desafío.

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