AZÚCAR MORENO

Antonia: "Si no hubiéramos triunfado en la música seríamos dos amas de casa"

La primera vez que se subieron a un escenario temblaban de pies a cabeza. Las hermanas Encarna y Antonia soñaban con ser artistas desde muy pequeñas. Azúcar Moreno volvió a Uruguay de la mano de El Emigrante. El dúo conversó con Sábado Show antes de cantar en Enjoy Conrad el pasado 30 de setiembre.

Foto: Germán Tessore
Foto: Germán Tessore

—¿Quiénes eran Antonia y Encarna antes de convertirse en las Azúcar Moreno?

—Antonia: Éramos dos niñas muy pequeñitas con muchos sueños y objetivos, y con una familia que nos apoyaba muchísimo musicalmente. Y sobre todo éramos muy felices.

—Son hermanas, llevan más de 30 años de carrera a dúo. Casi no las llaman por su nombre sino las Azúcar Moreno, ¿cómo se siente?

—Encarna: A la gente le cuesta identificarnos. A ella muchas veces le dicen Encarna y a mí Antonia. Confunden a nuestros hijos. Se forma todo ese lío cuando hay un dúo pero nos llevamos muy bien.

—¿No hay rivalidad o lucha de ego?

—Antonia: En nuestro caso no. Hay cariño y respeto por la otra como hermana y como artista. No ha habido ningún problema. Ninguna de las dos es envidiosa de la otra.

—Antonia es la locura y Encarna la calma….

—Antonia: Por eso funcionamos. La mezcla es perfecta. Si fuésemos las dos iguales sería aburrido.

—¿Están unidas como hermanas, más allá del trabajo?

—Encarna: Claro, pero después de tantos años juntas también surgen roces. Es natural y normal. Luego pasa enseguida. La relación idílica no existe.

—No vienen del mundo del pop. Mezclan el flamenco con un sonido moderno. Han vendido millones de discos y sus temas suenan en el mundo, ¿les tomó por sorpresa el éxito?

—Antonia: Te sorprende porque es muy difícil hacerse un hueco en la música. El problema es poder mantener ese éxito y convivir con él después. Tienes que ser muy coherente para que no se te vaya a la cabeza.

—¿Es difícil manejar tanto éxito y popularidad?

—Antonia: Dar normalidad al mundo del espectáculo es muy difícil porque todos te conocen, se quieren sacar fotos contigo. La vida es más fácil en muchos sentidos, pero lo más complicado es saber asimilar el éxito.

—Encarna: Es complicado. La gente te quiere ver, tocar. Cambia tu vida de forma drástica. Si tu cabeza no está preparada lo llevas muy mal. Nosotras por suerte lo hemos tomado de una manera natural. El éxito forma parte de nuestro trabajo y nada más.

—¿Llevan una vida de estrellas?

—Antonia: En nuestra vida cotidiana no. Somos gente muy normal. Solo nos sentimos estrellas en el escenario. Ahí te lo tienes que creer porque la gente paga una entrada para ver a un artista. Ahí sí vendemos el show. Pero en nuestra vida diaria te diría que somos amas de casa.

—¿Cuánto de sus raíces gitanas han podido y querido reflejar en su música?

—Encarna: Las raíces están en todo lo que hacemos. Aunque haya un arreglo más moderno, cuando lo cantamos se da ese toque gitano.

—Antonia: Aparte la música no tiene idioma. Da igual que seas gitano, chino o moro. La música es universal. Todas las culturas se pueden fusionar.

—¿Qué han sentido al tocar en lugares como Japón, una sociedad totalmente distinta?

—Encarna: Quedamos un poco shockeadas. Estar entre los cinco primeros puestos junto a grandes mujeres como Cher y Madonna, llegar a conciertos llenos, la gente loca, decís, madre mía, si es una cultura tan diferente. Se te hace como imposible que estés ahí y con ese éxito. Pero nos pasó.

Bandido es la canción de sus vidas, ¿cuánto le deben a ese tema?

—Encarna: Con esa canción representamos a España en Eurovisión (1990). Yo creo que fue el despegue de Azúcar Moreno a nivel nacional e internacional. Nos colocó en el éxito. Y dentro de ese disco estaba Devórame otra vez que también sonó internacionalmente de forma brutal.

—¿Les llama la atención que después de tantos años la gente les siga pidiendo que canten Devórame otra vez y que suene en fiestas?

—Antonia: Nos llama la atención que la gente después de tantos años venga a nuestros conciertos. Hemos estado diez años paradas. El cariño que sentimos de parte del público es inmenso y ni nosotras mismas sabemos por qué la gente nos quiere, nos llama, nos escribe, van a nuestros conciertos. Creo que a pocos artistas les pasa de mantenerse de después de casi 40 años. Y nosotras todavía estamos ahí.

—¿Qué hubiera sido de la carrera de Azúcar Moreno sin ese Festival de Eurovisión?

—Encarna: Seguiríamos luchando en la música seguro.

—Antonia: Y si no hubiéramos triunfado en la música seríamos dos amas de casa con sus hijos y sus nietos. Pero podemos decir que conseguimos ese sueño.

—Se llaman Azúcar Moreno por la canción Brown Sugar, de los Rolling, ¿se han enterado ellos?

—Encarna: No sé si se han enterado pero me hubiera encantado que Mick Jagger nos llamara porque somos admiradoras suyas.

—¿Cuánto de esa vida que caracteriza a ellos y otros rock stars llevan ustedes en una gira?

—Encarna: Somos tranquilas. Creo que hay mucho marketing detrás de eso. Lo mayoría de las exigencias son mentira. Ellos seguramente van a cantar y pasarlo bien. Es un poco el mito que tienen que crear y mantener.

—Ustedes hacen las giras en coche, ¿no?

—Antonia: No soportamos los aviones, los trenes y los ascensores. Nosotras vamos en coche. Es más divertido. Paramos, tomamos un café, damos un paseo para estirar las piernas.

—¿Tienen fobia a los ascensores?

—Antonia: Fobia no, pánico. No podemos subirnos. En este hotel nos pusieron en el piso 16 y pedimos cambiar al tercero para poder subir por la escalera.

—Encarna: La habitación del piso 16 es mejor, es una suite, y nos da igual.

—Transmiten la fuerza femenina y eso trasciende la música, ¿son consideran fuertes en la vida?

—Antonia: El mundo de la música es duro. La gente ve lo bonito. No ve la realidad. En bambalinas pasan muchas cosas y tienes que ser una persona mentalmente muy fuerte porque sino no aguantas.

—¿Qué es lo más fuerte que les ha tocado sobrellevar del mundo del espectáculo?

—Antonia: Hemos tenido suerte. No hemos tenido que aguantar nada. Ha sido todo muy llevadero porque nosotras le hemos dado normalidad. El disco se vendió, la gente nos aclamaba y lo vivimos tal cual vino.

—Están súper pendientes del cuidado de la imagen, ¿la estética es tan importante como la música para ustedes?

—Encarna: Cualquier artista tiene que cuidar la imagen. Aparte somos mujeres. Seguimos los cuidados básicos. Pero no tenemos tiempo de ir al gimnasio. No estamos operadas todavía, pero no lo descartamos. No estamos en contra de las cirugías.

—Antonia: A la hora de hacer fotos cuidamos cada milímetro porque nos gusta ofrecer la parte bonita de nuestro mundo.

—¿Cuánto del éxito de ustedes tiene que ver con la belleza?

—Encarna: Es un 50 y 50. Nuestra música gusta mucho porque son canciones muy alegres pero también somos conscientes de que la gente espera ver qué llevamos puesto, cómo vamos maquilladas y peinadas.

—Antonia: Pero al final, después de casi 40 años, si la música no es buena desapareces.

—¿Disfrutan mucho más un show que grabar un disco?

—Encarna: Muchísimo más.

—Antonia: Hoy un disco lo puede hacer cualquiera porque hay muchísimos adelantos. El reto para un artista es el directo. Es como la belleza: maquilladas todas somos guapas pero a la mañana con la cara lavada se ve la realidad. En vivo no puedes engañar a nadie porque es lo que hay.

—¿Recuerdan el primer show?

—Encarna: Nos temblaba hasta el último pelo de la cabeza. Fue en un parque en Málaga.

—Estuvieron diez años separadas y el público no las olvidó, ¿por qué creen que pasó?

—Encarna: Lo que pasa con el dúo es algo que no entendemos ni nosotras. Tuve cáncer de mama y debí parar para recuperarme y hacer el tratamiento. Pensábamos que la gente se iba a olvidar. Pero hacemos una gira y no nos dejan salir de los conciertos, igual que hace 20 años. Cuando nos separamos la gente nos paraba por la calle, lloraba, nos echaban la bronca. Tienen que volver, por favor, los fans estamos con mucha pena, nos decían. Fue increíble.

—Antonia: No hay mal que por bien no venga. Hay una serie de historias de la convivencia que estaban como quemadas. Al separarte te das cuenta cuánto necesitas a esa persona y cuánto la quieres. La separación nos ha venido bien y ha reforzado al dúo. 

—¿Les hacía falta volver?

—Antonia: Yo creo que la música crea adicción. Terminamos la gira de verano, nos metemos en casa y no sabemos qué hacer con el tiempo libre. Sin la música no podríamos vivir.

—Compusieron una cantidad de hits, recorrieron el mundo, ¿en qué etapa están hoy?, ¿solo piensan en disfrutar de la música?

—Encarna: ¿Te parece poco disfrutar de la música? Después de tantos años que la gente venga a verte cantar, hacer giras... No se puede pedir más.

—Antonia: El otro día tocamos en un espacio más íntimo y la sensación es la misma. Da igual cantar en un estadio o en una casa pequeñita. Lo importante es ser felices y lo somos.

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