Entrevista

Andy Vila: la chica de moda

Apenas regresó de las paradisíacas playas brasileñas, Andy Vila se zambulló en los preparativos del lanzamiento de su nueva colección Andy Vila by Saura que tuvo lugar esta semana. En medio de sus compromisos, la comunicadora hizo una pausa para tomar un té en el living de su casa y reflexionar sobre su momento personal y profesional para Sábado Show.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Andy Vila

Frente a su Premio Iris a Revelación 2013 que reposa en un estante como reconocimiento a su incipiente carrera, y junto a una manta que trajo de Brasil como recuerdo de sus vacaciones, la rubia habla de sus días de intenso trabajo y los de descanso. Además, abre el debate y dispara contra las despedidas de soltero.

—Después de dos años de incursionar en el rubro de la moda presentaste una nueva colección pero de la mano de la marca Saura, ¿sentiste la necesidad de asociarte para seguir creciendo? —Me di cuenta de que no podía hacer todo yo sola; el negocio es mucho más grande de lo que podía abarcar. Siempre cumplí con los pedidos pero a veces tenía que tenía que sacar prendas de la web porque ya no me quedaban disponibles y no las podía reponer. Es buenísimo saber que la idea gusta y que hay un lugar en el mercado, pero me desbordé. Necesitaba una infraestructura mucho mayor, y en la necesidad de seguir creciendo apareció la posibilidad de asociarme con Saura, que es gente que sabe mucho de la industria de la moda. Me encantó su propuesta y hace meses que venimos trabajando juntos. La nueva colección va a estar en sus locales, y eso es importante porque hasta ahora yo no tenía un lugar físico. Muchos clientes me decían "vi el vestido y me encantó, ¿dónde me lo puedo probar?", y la realidad es que no había un lugar para probárselo. Sentía ese problema.

—¿Has hecho dinero con este negocio?

—Con la ropa todavía no porque invertí mucho, pero tampoco perdí. Hasta ahora puedo decir que empaté. Sí gané con los perfumes, con los que seguimos, y eso fue una consecuencia del negocio de la ropa. Empecé de a poco y vamos creciendo, fue una apuesta a crecer.

Fotos: Daniel Ayala
Fotos: Daniel Ayala

—Pasó más de un año del estreno de Desayunos informales (Teledoce), ¿cómo definirías el rol que ocupás dentro de ese variado elenco?

—Me encanta que el equipo tenga características muy particulares y distintas entre sí. Yo siento que tengo un perfil muy diferente al de Lu (Brocal), por ejemplo, que somos dos mujeres jóvenes pero ella es más periodista y yo aporto más desde el arte y lo que sé de espectáculos. Eso sumado a que soy más relajada, improvisada y me siento en el living de casa durante el programa. Desayunos informales me gusta mucho, sería una televidente si no trabajara ahí.

—¿Qué aspectos considerás que le quedan al ciclo para mejorar?

—Pienso que está muy bien encaminado. Cuando algo no me gusta lo digo enseguida y siento una respuesta inmediata. Por eso no tengo reproches. Por ejemplo, si hay varios días en los que no entra la parte de espectáculos, voy y lo digo. Siento que si pasa eso perdemos la línea, y cuando voy a decir una noticia se perdió todo lo que pasó antes y no hay continuidad.

—¿Has hecho amistades en el equipo?

—Sí, con Lu y Cuca (Zangaro) nos hicimos amigas. Muchas veces vamos a almorzar juntas y nos contamos cosas íntimas. Pasamos la barrera de ser compañeras de trabajo. Tenemos una relación divina entre todos.

—Hace tres años sufriste una tuberculosis por la que contaste que tuviste que cambiar tus hábitos alimenticios, ¿cómo es tu dieta actual?

—Desde la enfermedad cambié totalmente mi relación con la comida. Antes me salteaba comidas y eso ya no lo hago más. Priorizaba mi trabajo por encima de mi salud y ahora ya no. Lo más importante es descansar, alimentarme bien y después viene el trabajo. Tampoco hago una dieta vegetariana como antes. Me gusta comer milanesas, pollo, pescado, pero porque cambié la mentalidad. Podría volver a ser vegetariana porque no me gusta que maten animales, pero la verdad es que no tengo los tiempos necesarios para cocinarme y llevar adelante una dieta como corresponde. Antes de la enfermedad yo hacía mal esa dieta porque no comía carne pero tampoco las semillas que hay que comer para sustituirla. Eso sumado a un desgaste emocional por mucho trabajo hizo que me terminara enfermando.

—¿Cómo fue el viaje a Brasil que hiciste con tu hermana semanas atrás?

—Hace tiempo que queríamos hacer un viaje juntas. Nos fuimos a Brasil que es uno de mis países favoritos. Nos quedamos unos días en Pipa, una playa cerca de Natal, y quedamos fascinadas. Yo amo la playa y este invierno me tiene re podrida. Además es una playa que está llena de delfines, es impresionante. Nadar con delfines fue lo mejor.

—¿Y de noche?

—Nada, porque aprovechábamos el día. Con mi hermana nos potenciamos la vida saludable porque es profesora de educación física entonces hace vida sana. Nos despertábamos temprano para caminar por la playa y yo aprovechaba a broncearme para la campaña de fotos que hicimos a la vuelta. Apenas salimos una sola noche a tomar algo hasta la una de la mañana, ¡eso no es salir! (Risas)

—Eran dos chicas solas paseando por la playa, imagino que se les deben haber acercado varios caballeros…

—No, de verdad que no. Nos encontramos con muchos uruguayos y argentinos. En un momento estaba negociando una reposera, pedía que me dejaran el mismo precio porque iba a subir a almorzar, volvía en un rato y ya había pagado todo el día. Mientras estaba tratando de comunicarme en portugués, me gritaron "¡vos sos Andy!". Era un grupo de uruguayos que me reconoció y me saludaba. Yo no podía creer que en Brasil no pudiera regatear una reposera (risas).

—Subiste a las redes un video bailando con un tal "Chocolate" en la playa, ¿quién era?

—Chocolate es un personaje de las playas de Pipa que vende hamacas paraguayas. Siempre va por la playa cantando la canción de La cucaracha en portugués. Fue el amigo brasileño que nos hicimos.

—¿Suelen emprender viajes por separado con tu novio?

—Sí, él se fue dos semanas a Cancún con el hermano. No pasa nada. Lo extraño, pero a veces está bueno extrañarse un poco y después reencontrarse. No hay que estar como pegote todo el tiempo. ¿O tengo que estar soltera para poder viajar con mi hermana? ¿O él tiene que estar soltero para poder irse a una despedida de soltero con amigos a Rosario?

Fotos: Daniel Ayala
Fotos: Daniel Ayala

—¿Y vos cómo te tomás que él se vaya a una despedida de soltero en Rosario?

—Yo me re caliento, obvio. Pero no le puedo decir que no vaya. Odio las despedidas de soltero. Las mujeres deberíamos cambiar y hacer más despedidas de soltera como hacen ellos. Nosotras nos vamos a Punta del Este con los cuernitos de luces, y ellos se van a la m... Hasta ahora se casó sólo una de mis amigas, pero ya dijimos que en la próxima nos vamos a avivar un poco más.

También actriz.

Andy protagoniza el capítulo estreno de la renovada temporada de Voces Anónimas que se verá en breve por Teledoce. Además revela que tiene dos propuestas para actuar en cine (una de ellas en Argentina), y anticipa que existe la posibilidad de encarnar a Delmira Agustini en teatro en 2017.

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