MODEM PARÍS

Amor a la mexicana

Se encontraron hace cuatro años y le dieron forma a Modem París, un dúo que lejos de parecer uruguayo tiene un sonido mucho más emparentado al pop latinoamericano. Y después de mucho enfrentar problemas y de buscar alternativas, encontraron una puerta que se abrió.

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Modem París. Foto: Darwin Borrelli

En días empiezan una gira de dos meses por México donde su música ya se empezó a escuchar, y sueñan con instalarse allá y jugar en las ligas mayores. ¿Su objetivo mayor? Trabajar a la par de figuras como Miguel Bosé, que para Martín Casao y Sabrina Moreira es “palabras mayores”.

Martín Caso tiene discos como solista, supo ser parte de un trío de rock y blues y también ser sesionista de Reytoro entre otras cosas, como para demostrar que versatilidad le sobra y que puede adaptarse a las circunstancias. Sin embargo, en ninguno de esos proyectos encontró lo que buscaba, en ninguno terminaba de sentirse completo. Por suerte para él, la historia cambió hace poco más de cuatro años, cuando se encontró con Sabrina Moreira y el camino empezó a enfocarse hacia un nuevo destino.

Sabrina venía de cantar en distintas bandas, de ser convocada por uno u otro grupo, y cuando Martín le planteó lanzarla como solista ella insistió para apostar a un dúo. Le gustaba cómo sonaban sus voces juntas, le gustaba la imagen de los dos, las posibilidades que podían aparecer a futuro.

Entonces empezaron a tocar en fiestas y boliches del circuito montevideano y canario, a interpretar canciones de otros, a componer temas propios y a mezclarlos en silencio en el repertorio. Tanteaban al público y el público respondía bien, dando la pauta de que el producto funcionaba. Y el paso siguiente fue, después de fracasar en la búsqueda de un estudio porque nadie entendía qué sonido estaban buscando, grabarse en sus casas y así darle forma a su primer disco, Vacaciones de la vida, inspirado en su primer viaje a México, un destino decisivo que les cambiaría la perspectiva.

A grandes rasgos, esa es parte de la historia de Modem París, este dúo pop nacido en Canelones que este lunes se vuelve a suelo mexicano para una gira de dos meses, que podría resultar definitoria para su futuro más cercano.

"El plan, si todo sale bien, es instalarnos allá", admiten Martín y Sabrina, que se van a hacer varios conciertos y a fortalecer el lazo con un equipo de trabajo de alcance internacional. "Conocimos a unos argentinos que trabajan hace 20 años allá en un sello importante, y nos ofrecieron trabajar con ellos pero nos dijeron que ahora depende de nosotros", avisan. "Nos interesa mucho el mundo de la composición, y hay gente en ese equipo que hace canciones para Reik, Alejandro Fernández, Ha*Ash, así que estamos muy contentos de poder hacerlo, y muy nerviosos porque dos meses no son dos días".

De cualquier modo, los Modem París ya probaron el terreno mexicano y saben que a su propuesta musical, con una estética cercana tanto a Reik como a Ha*Ash, la recibirán bien. De hecho, las plataformas digitales indican que su mayor público viene de ahí, y que Argentina y Chile son los otros mercados que los están conociendo; grabaron para un tributo indie a Juan Gabriel y una de sus canciones, "Me salvarás esta noche", logró colarse en un ranking radial. Acá el proceso es lento, porque no hay una tradición de pop uruguayo de este estilo, más allá de que las grandes figuras internacionales vengan y arrasen en cuanto a convocatoria.

"Yo siempre tuve la suerte de estar vinculado a otros lugares con otras músicas, sobre todo a Brasil y Argentina", explica Martín, "pero acá en Uruguay hay una estética de música que te das cuenta que es de acá. Es una identidad, y yo nunca me sentí cómodo con eso. No es que no me guste, es que no me sale; y a los dos nos salía más fácil esto". En ese sentido, asegura que con Sabrina la definición de un sonido propio se dio a base de "ensayo y error", y reconocen los dos que en su disco, Vacaciones de la vida, eso se puede ver: las canciones empiezan con una impronta y van yendo hacia otra, que responde a sus propios cambios.

"Acá hay una forma de hacer música y de escucharla, y el circuito es muy pequeño. Entonces es lógico que sea sectario, y el pop además es más individualista, es más de bancártelo solo. De hecho, para mí tiene más rock el pop hoy en día, que el rock en sí. el rock de hoy son jingles. Y además, ¿qué tiene de malo que a los demás les guste? To hago fuerza por eso. Hago música y no me pregunto mucho, me siento muy cómodo tocando blues con quien sea o haciendo esto", afirma Martín y Sabrina apunta a esa necesidad de no tener prejuicios, de apostar en grande y de tratar de hacer algo que, aunque diferente, les resulte auténtico.

Por lo pronto, aunque telonearon a Iván Noble en su última visita a Montevideo y se acercaron al que sería su público más objetivo, saben que las oportunidades que esperan tener las tienen que ir a buscar a otro lado. Y mientras cuentan las horas para partir rumbo a México, siguen pensando en que las letras y las canciones son su prioridad, la carta que quieren jugar cuando empiecen a escucharlos.

El objetivo hoy es "hacer canciones que se puedan escuchar en todos lados", y contar historias con las que el público universal se pueda identificar. "No es fácil contar una historia pero nosotros pudimos meternos en estos personajes y hacerlo, darle nuestro toque y hablar de cosas que le pueden pasar a cualquier persona", afirman.

De acá para allá.

En 2014, Modem París fue elegido para representar a Uruguay en el festival de octubre de Baja California, y así tuvo su primer contacto con México, un país al que vuelven ahora con la ilusión de echar raíces y quedarse definitivamente.

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