Leonel Briozzo 

"No pueden tildarnos de pro aborto

Entrevista con el exsubsecretario del MSP.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Subsecretario del Ministerio de Salud Pública, Leonel Briozzo. Foto: Archivo El País

—¿Qué opina del fallo del TCA?

—Se acata, pero no la comparto. Es una resolución que considero profundamente equivocada. Hay un error conceptual en no considerar lo que se estaba haciendo en Uruguay hace más de 10 años.

Ningún observador activo puede ignorar que acá se generó un modelo de trabajo totalmente original, que es el modelo de Iniciativas Sanitarias, cuya base no era ni es promover el aborto, sino el asesoramiento integral a las mujeres para ayudarlas a decidir en cuanto a las tres opciones que hay, que son continuar el embarazo, continuar y dar al hijo en adopción, o interrumpir el embarazo. Eso olímpicamente se ignora, ya que se plantea que el modelo de reducción de riesgos y daños no contempla esto.

—¿Le consta que se esté haciendo ese asesoramiento así?

—Por supuesto. Desde el primer asesoramiento que yo hice, en 2011, han tenido esas características. Siempre tuvo esa impronta. Y en el modelo de reducción de riesgos y daños es que se inspira la ley de salud sexual y reproductiva y luego la ley de despenalización del aborto. Tanto es así, que la palabra asesoramiento no está elegida al azar: podríamos haber dicho orientar o aconsejar. Pero asesoramiento implica la acción profesional de informar calificada y humanamente, constatar que la persona es responsable de sus decisiones, y que está libre de presiones. Cuando se corrobora que es una decisión conciente, desde mi punto de vista, la actitud correcta es alinear mis intereses a los de la paciente y acompañar su decisión aún cuando yo no esté de acuerdo con ella.

—Sé el caso de una mujer, Alexandra, a la que no le dijeron nada de eso.

—Por supuesto que puede haber algún profesional que no actúe correctamente, como lo hay en todos los roles y prácticas.

—Si se dan las tres opciones, ¿cómo se explica que las que continúan el embarazo sean tan pocas (solo el 9% de 9.300 consultas) y las adopciones sean tan escasas (109 en 2014)?

—La población que vemos muy, pero muy excepcionalmente, toma la opción de la adopción; no está instalado en nuestra consulta. Pero de ninguna manera se plantea que se promueva el aborto. La doctrina del modelo se opone al paternalismo médico, que quiere imponer sus creencias, y con igual vehemencia a quienes quieren banalizar el aborto. Es una situación que en lo posible debe ser evitada. Este modelo fue hecho para disminuir las muertes maternas y disminuir el número de abortos. En los dos temas resultó exitoso. Tan así, que es un producto de exportación no tradicional a toda América Latina y el Caribe, a países de África y Asia. Al TCA le falta información y esto deja una situación como de que se dudara de lo hecho.

—¿Cómo impacta en el servicio?

—No impacta en nada. Es más, creo que no cambia en nada la práctica. El Código de Ética Médica (que es ley) dice que el médico debe respetar la autonomía del paciente y nunca imponer sus convicciones. Para mí, lo primero es la ética. Después las leyes o los decretos administrativos.

—El fallo señala que hay distintas concepciones entre la ley y el decreto reglamentario, sobre todo respecto a objeción de conciencia.

—Sí, no sé por qué. La objeción es un derecho salvaguardado en la ley, y la reglamentación era garante. En lo personal, estoy convencido de que cuando la objeción de conciencia es genuina, nunca es un problema para el sistema sanitario. Lo otro es desobediencia civil. Yo creo que la labor de los profesionales es siempre alinearse y tratar de apoyar a las pacientes minimizando el riesgo. Yo puedo estar totalmente en contra del aborto, como lo estoy, pero debo entender que para algunas mujeres, en algunos momentos de su vida, es la única posibilidad.

—¿Qué cambia, entonces, en cuanto al asesoramiento?

—Nada. El término asesoramiento implica equilibrio en la información. Lo desarrollamos nosotros. Por eso aquí nunca pudo decir nadie que los que desarrollábamos la práctica profesional basada en el derecho a la atención de las mujeres, promovíamos el aborto. Y de hecho, no solamente no lo hicimos sino que hoy, a dos años y medio de implementada la ley, somos de los países con menor tasa de abortos del mundo.

—El hecho de que se haya extendido la posibilidad de objetar en distintas etapas de aborto, ¿no complica la asistencia?

—Yo creo que no, porque ya se sabe quiénes son. Y hoy hay equipos de trabajo consolidados en todas las instituciones. No me corresponde a mí, desde el lugar que hoy ocupo como académico, hacer un relevamiento de lo que ocurre en el país. Eso lo debe hacer la autoridad sanitaria.

—Los colectivos feministas salieron a decir que con esto "se aumentaban las barreras".

—Sí… Yo también digo que no estoy de acuerdo con el fallo. Pueden aumentar, pero creo que no está en riesgo en absoluto la marcha de este derecho consagrado a las mujeres uruguayas.

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