AEROPUERTOS BAJO SOSPECHA

La "ruta del dinero K" y la frontera de la corrupción

Las declaraciones de Leonardo Fariña sobre cómo ingresaba el dinero K que lavaban en Uruguay, deja al descubierto las falencias de los controles. Cada mes cae preso un funcionario de Aduanas o Migraciones por dejar ingresar a personas o bienes en forma ilegal.

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Aeropuerto de Melilla. Foto: Marcelo Bonjour.

Aquellos bolsos que supuestamente Leonardo Fariña ingresó a Uruguay como parte de lo que se ha dado por llamar "la ruta del dinero K", guardaban más que billetes provenientes de estafas. Más allá de los millones de dólares con los que, se cree, se lavó dinero comprando campos en Maldonado y enviando activos a paraísos fiscales, en esas valijas cabía un sistema de control corrompido. Un funcionario de la Aduana, un asistente de vuelo de una aerolínea, un militar que controla el espacio aéreo: cualquier eslabón de la cadena puede ceder ante la tentación de una suculenta recompensa por hacer la vista gorda en una operación que le implica un mínimo riesgo de ser descubierto y una nada despreciable compensación.

Esta vez parece que el delito está por quedar al descubierto y salpica para todos lados. Un funcionario del Estado es procesado con prisión por mes por permitir el ingreso ilegal de personas o bienes al país. Al menos eso viene ocurriendo en los últimos cinco años, según supo El País. El dato surge de sumar los 26 encarcelados de Aduanas y los 33 de Migraciones.

Fariña admitió ante la Justicia argentina que era uno de los encargados de transportar el dinero ilícito que Lázaro Báez, amigo del entonces presidente Néstor Kirchner, había obtenido de dudosas adjudicaciones del Estado y era blanqueado en Uruguay. Con parte de esos activos se obtuvo la estancia El Entrevero, en Maldonado, por US$ 14 millones.

El dinero, según declaró Fariña, ingresaba por aeropuertos internacionales, sobre todo en Melilla, al noroeste de Montevideo. Para las maniobras fueron utilizados al menos tres aviones. Uno de ellos fue el que se accidentó en la terminal porteña de San Fernando en octubre del año pasado, con matrícula LV-ZSZ. Solo esa aeronave hizo, al menos, 12 vuelos a Uruguay y transportó más de US$ 56 millones.

Si bien la Justicia uruguaya aún no tomó cartas en el asunto porque espera que haya un delito precedente al lavado de activos (que alguien sea procesado), las propias declaraciones de Fariña dieron inicio a una investigación de la Fuerza Aérea y otra de Aduanas.

Una fuente de inteligencia militar aseguró a El País que "los vuelos se realizaban a plena luz del día, cuando había funcionarios de Migraciones y Aduanas". Su apreciación coincide con el relato de Fariña, quien admitió que en el último lustro las aeronaves ingresaban a Uruguay más de una vez al día, y lo hacían con un plan de vuelo autorizado. Desde la Dirección Nacional de Aviación Civil e Infraestructura Aeronáutica (Dinacia) no facilitaron a El País esos planes.

El aeropuerto de Melilla, oficialmente Ángel Adami, está abierto de 7 a 19 horas. ¿Puede aterrizar un vuelo internacional luego del cierre de la pista? Ante esta pregunta, un trabajador de la torre de control respondió: "¿Usted pregunta si se debe o si se puede?". De hecho, uno de sus colegas aseguró que el martes ingresó fuera de hora una avioneta con matrícula estadounidense y piloteada por un argentino. Ya no había personal aduanero.

Son tres los funcionarios de Aduanas que prestan servicios en Melilla. Trabajan una jornada durante 12 horas y libran los siguientes dos días. En promedio reciben un salario de $ 70.000 nominales (en Aduanas, el sueldo mínimo es $ 43.0000 para "desestimular" cualquier intento de coimas). El empleado que está hace menos tiempo trabaja allí desde hace dos años; los otros dos llevan ocho años.

El director nacional de Aduanas, Enrique Canon, dijo que en el organismo no hay un sistema de rotación adrede, sino que ocurre cuando un funcionario pide el cambio o si se constata una infracción.

Según trascendió en la prensa argentina, Fariña y sus compinches ya conocían los días y horarios de los funcionarios aduaneros, aunque esta información no pudo ser comprobada. Desde el sindicato de trabajadores de Aduanas acusaron a las autoridades por la falta de personal para cubrir los turnos. Canon, por su parte, señaló que a Melilla "llegan en promedio cuatro vuelos internacionales por día y son de pequeño porte".

En el radar.

"Melilla es el aeropuerto de los amigos". Así definió un vecino de Colón a este aeropuerto que es un lugar de encuentro para los lugareños. Un alambrado —parte del mismo fue robado en 2003— separa a la pista de aterrizaje de hormigón de una placita y la calle en la que se congregan los curiosos. Para quienes están aprendiendo a volar, Melilla es un sitio clave para la formación, hay varias escuelitas de pilotos, clubes deportivos y taxis aéreos.

Tan familiar es la imagen, que el miércoles pasado el único visitante en la pequeña sala de embarque era un perro negro de la zona. Poco antes de las 19 horas, el funcionario de Aduanas seguía apostado en su lugar. No quiso siquiera decir su nombre. Se limitó a mostrar que el único escáner de valijas está roto.

El director Canon aseguró que el escáner es más importante para el control sanitario que aduanero. De hecho, los dos escáneres que hay en Carrasco son del Ministerio de Ganadería. En Melilla tampoco funcionan las cámaras de seguridad, dijeron los trabajadores, aunque esa es competencia militar. Ya en 2012 el Consejo Sectorial Industrial Aeronáutico advirtió que era necesaria una renovación en el aeropuerto Adami. Pero este Consejo que funcionaba en el Ministerio de Industria no existe más.

¿Por qué Melilla sigue teniendo su público? Más allá de que muchos concurren a los clubes deportivos y a las escuelas, al ser un aeródromo público las tasas son más bajas. Un avión pequeño aterriza allí por US$ 30, mientras que en Carrasco debe pagar cinco veces más.

El Adami es, además, uno de los tres aeropuertos internacionales que cuentan con oficinas fijas de Aduanas y Migraciones. Los otros dos son Carrasco y Laguna del Sauce. Entre estas tres terminales cuentan con 68 funcionarios aduaneros. Hay otros 10 trabajadores para los restantes siete aeropuertos, aunque el régimen es "a demanda": solo se los llama cuando llega un vuelo. La Dinacia tiene la obligación de avisar a los funcionarios.

En principio la cantidad de personal no es el principal problema, dijo Canon, salvo en Carmelo donde la situación es más crítica. Allí hay más vuelos que en otras terminales y poco control.

Las autoridades de la Fuerza Aérea realizaron una inspección el jueves en el aeropuerto de Zagarzazú, a seis kilómetros de Carmelo, y constataron que la falta de funcionarios y de medidas de seguridad adecuadas lo vuelven cada día más inviable para recibir aeronaves, al menos del exterior. Por eso pende de un hilo su carácter internacional, según informó El Eco de Carmelo. En caso de cerrarse, el aeropuerto más cercano es Laguna de los Patos, en Colonia.

En Zagarzuzú, algunos vecinos consideran que el aeropuerto de Carmelo es "tierra de nadie". Es un espacio aéreo no controlado, no tiene torre de control propia ni es captado por los radares de la capital, dijo Andrés Cabrera, presidente del sindicato de Controladores Aéreos. La falta de control en la zona quedó en evidencia cuando el periodista Jorge Lanata cruzó el río con una lancha, paseó por la zona sin ningún permiso, y luego regresó a su país.

Se estima que al menos 1.000 vuelos declarados aterrizan cada año en ese aeropuerto, aunque los lugareños aseguran que ven "hasta 10 por día". Pasando el balneario Zagarzazú están el hotel cinco estrellas y el predio de Eduardo "Pacha" Cantón, quien tenía vínculos con Laith Pharaon, hijo del magnate saudí acusado de haber lavado dinero proveniente del narcotráfico a través de la filial argentina del Banco de Crédito y Comercio Internacional (BCCI).

El polo turístico que construyó Cantón había sido criticado por la diputada argentina Elisa Carrió. En 2002, en el marco de un informe sobre narcotráfico, Carrió afirmó en el Congreso argentino que el empresario lavaba dinero en Carmelo.

En infracción.

"No hay fronteras inviolables, ni siquiera poniendo muros". Esta frase del director de Aduanas se suma al comentario que el director nacional de Policía, Mario Layera, realizó hace cuatro días: "No es difícil cruzar la frontera ilegalmente". Layera lo dijo en respuesta a cómo es posible que se haya fugado el presunto autor del asesinato de la pareja paraguaya.

Canon explicó que la frontera más difícil de controlar es la norteña, con Brasil, por la facilidad de pasar caminando de un campo al otro. Hace tres semanas El País consignó cómo llegaban barcos piratas al puerto de Montevideo. El propio ministro de Defensa, Eleuterio Fernández Huidobro, admitió la imposibilidad de "atrapar" a los infractores. Y ahora queda en evidencia que también son viables los vuelos clandestinos.

Pilotos profesionales explicaron que técnicamente es posible volar a baja altura sin ser detectado por los radares. Antes de partir, toda aeronave debe ingresar un código para que la torre de control haga su seguimiento. Entonces un avión puede salir legalmente de un aeropuerto brasileño, por poner un ejemplo, rumbo a una estancia al sur de Brasil. Al sobrevolar la zona de esa estancia puede que apague el código "respondedor" y siga el viaje hacia Uruguay. De hacerlo a menos de 160 metros de altura no existiría manera de que fuera atrapado. Luego podría aterrizar en una pista fuera del espacio controlado o bien en cualquier campo que permitiera la maniobra. De ser interceptado saldrían en su búsqueda los aviones de la Fuerza Aérea, como suele suceder unas tres veces al año.

Pero los propios pilotos señalan que es más fácil hacer un vuelo legal, ingresar con documentos verdaderos y, en todo caso, "arreglar" con los funcionarios de turno. Según Giselle Robles, la abogada de Fariña, si eso ocurrió realmente en el caso de la "ruta del dinero K", se sabrá cuando haya un procesado en Argentina y se abra la causa en Uruguay.

Investigan ingreso de dinero a través de Pluna.

Cuando asumió su cargo como director de Aduanas, hace seis años, Enrique Canon recibió cartas anónimas en su casa. El paso del tiempo fue disipando las amenazas. El motivo era el interés del jerarca en crear una fuerza destinada a combatir al gran contrabando. Esa es la razón por la que hayan sido procesados con prisión 26 funcionarios del organismo en seis años, afirmó Canon.

En ese intento de medir el riesgo y "atacar" a los peces gordos, los controles en aeropuertos pasaron a tener un rol central, tanto por la magnitud del tráfico aéreo como por el valor de la mercadería que circula por allí.

En agosto del año pasado se incautó en Carrasco más de US$ 730.000 en éxtasis y otros estupefacientes. En 2013 se desbarató un tráfico ilegal de más de US$ 6 millones. Estas operaciones fueron parte del control de riesgos al que ha apuntado Canon, intentado cruzar datos informáticos para saber dónde y cuándo actuar.

Pero las altas cifras que se manejan en los aeropuertos hacen más tentador cualquier intento de soborno. En las investigaciones que están en curso se pretende develar si Leonardo Fariña y sus colegas lo sabían.

Fariña era un hombre de la farándula que estuvo casado con la modelo Karina Jelinek. Tenía emprendimientos en Punta del Este y se cree que alquiló dos aviones de Pluna el 29 de enero de 2011 para hacer fiestas privadas.

Desde la ex Pluna confirmaron que eso pudo suceder, porque era viajero frecuente, pero que es imposible saber si en esos vuelos también se traía dinero para ser blanqueado.

Alquilar un avión de Pluna costaba al menos US$ 100.000 para el tramo más corto desde Aeroparque, en Buenos Aires, hasta Carrasco.

El argentino Carlos Molinari, jefe de Fariña en la empresa Real State Investments, fue quien financió el casamiento con Jelinek. Es el mismo empresario que en octubre de 2012 llevó una propuesta a Presidencia para reflotar a Pluna. También realizó negocios con el Instituto Nacional de Colonización y se lo vinculó a la compra de la estancia El Entrevero. En 2014 se lo procesó por lavado de activos. El juez a cargo de iniciar el procesamiento fue Sebastián Casanello, el mismo que investiga la trama de la "ruta del dinero K".

¿CÓMO ESTÁN LOS AEROPUERTOS URUGUAYOS?

¿Un aeropuerto binacional?

Las autoridades de Uruguay y Brasil trabajan para convertir al aeropuerto de Rivera en un espacio binacional. El objetivo es que desde allí operen vuelos domésticos para ambos países. El año pasado hubo 15 vuelos.

La puerta al gran público.

Por el aeropuerto de Carrasco pasa la inmensa mayoría de los viajeros: 1.671.234 lo hicieron en 2015. Es el que cuenta con más controles, aunque sus inspecciones no son del todo favorables, dijo la OACI en 2014.

Con escaso movimiento.

En lo que va del año el aeropuerto de Salto recibió solo 17 vuelos. Junto a la terminal de Rivera son las únicas del norte que pueden operar en la noche, pero no cuentan con oficinas fijas de control.

Terminal de paso en el Este.

Punta del Este recibe unos 200.000 pasajeros al año. Sirve como entrada a muchos turistas. Hacen allí el ingreso y luego estacionan en El Jagüel. Leonardo Fariña dijo que hacía esa maniobra para ingresar.

En busca de reparación.

Hay cuatro aeropuertos internacionales que solo trabajan de lunes a viernes de 8 a 16 horas. Son los de Melo, Artigas, Durazno y Paysandú. Este último está en reparación. La Dinacia quiere cambiar su luminaria.

"Tierra de nadie" y sin horario.

Carmelo recibe más de 1.000 vuelos al año. El alto tránsito no coincide con el número de habitantes de la localidad, pero la llegada de argentinos los fines de semana explica parte de la movida. El resto es un misterio.

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