PROMESAS Y MÁS PROMESAS

Proyectos en cautiverio: tres años sin hallar una salida para el zoo

La Intendencia sostiene que a partir del próximo año se liberarán US$ 2,8 millones para reabrir el zoológico de Villa Dolores. A partir de la semana que viene ya estarán listos los pliegos para la licitación de las obras. Es la cuarta vez en tres años que se anuncia un plan de reformas.

A tres años de su cierre, una recorrida por el zoológico de Villa Dolores. FOTOGALERÍA
La Intendencia destinará US$ 6,9 millones para el zoológico, el Planetario y el Parque de la Amistad. Foto: Fernando Ponzetto
El zoológico, pese a estar cerrado, sigue recibiendo animales por decomisos. En este año llegaron 120. Foto: Fernando Ponzetto
Recorrida por el Zoo de Villa Dolores. Foto: Fernando Ponzetto
La tendencia mundial es de abandonar las jaulas pequeñas y de asfalto y apuntar a recrear en grandes espacios el hábitat natural de los animales. Foto: Fernando Ponzetto
Hoy algunos de los 400 especímenes que siguen en Villa Dolores están en espacios reducidos o aislados.  Foto: Fernando Ponzetto
Planean construir un aviario -un ambiente para aves- de 6.000 metros cuadrados (el del bioparque Temaikén es de 1.000 metros cuadrados). Foto: Fernando Ponzetto
El zoológico proyectado tendría solo especies autóctonas y regionales. Las especies africanas y australianas quedarán en el Parque Lecocq.. Foto: Fernando Ponzetto
Desde su cierre, en la Intendencia se habló de crear un zoológico renovado, de construir un zoológico virtual y hasta de hacer un parque sin animales. Foto: Fernando Ponzetto
El zoológico cerrado le cuesta a la IMM $ 10,8 millones por año. Foto: Fernando Ponzetto
Recorrida por el Zoo de Villa Dolores. Foto: Fernando Ponzetto

En el zoológico de Villa Dolores las jaulas están casi todas vacías y son muy pequeñas. Recuerdan a una época donde esas cuestiones no preocupaban a nadie. Es fácil imaginarlas rodeadas de niños comiendo algodón de azúcar mientras escuchan, pavorosamente, el rugido del león. Los mismos niños que antes se habían mirado en los tres espejos que los hacían muy altos o muy gordos. Hoy no hay león ni niños y los espejos son añicos. Pero cuando la directora técnica, la doctora verterinaria Carmen Leizagoyen, muestra el predio, solo habla de futuro: qué jaula se va, qué animal se queda, dónde se va a instalar un aviario seis veces mayor al de Temaikén (el parque argentino que tiene más de 500 especies). Y esta vez, está segura de que la Intendencia cumplirá, y que la tan prometida plata al fin va a llegar.

Si todo sale como espera, en 2019 Montevideo volverá a tener un zoológico. Juan Canessa, director de Artes y Ciencias de la Intendencia de Montevideo (IMM), afirmó que ya están aprobados los $ 200 millones (US$ 6,9 millones) para todo el predio, y que estos serán entregados a partir de 2018. Unos US$ 2,8 millones son para el zoológico, el resto es para el Planetario y el Parque de la Amistad.

Canessa también aseguró que no solo conservarán a los 54 empleados que hoy trabajan en el predio, sino que se contratará a más a través de "llamados internos", o sea funcionarios que hoy se desempeñan en otras áreas de la IMM. El proyecto ya está en "fase ejecutiva" y espera que esta semana o la que viene entren en el Servicio de Compras los pliegos de las licitaciones necesarias para las reformas.

El zoológico proyectado tendría solo especies autóctonas y regionales. Las especies africanas y australianas quedarán en el Parque Lecocq. "Creemos que a los niños les va a gustar tanto ver a nuestra fauna como encontrarse con un oso panda", señala Leizagoyen.

Pero no es la primera vez desde su cierre al público que hay proyectos. Ya desde 2014 que se afirma que comenzarán las obras o que se destinará dinero para el que otrora fuera el hogar de las jirafas Sol, Luna, Estrella y Lucero. Los únicos rastros de obra que hoy se ven son reminiscencias de las que comenzó la exintendente Ana Olivera en 2014, al final de su período en la IMM y para las que planeaba destinar US$ 10 millones. Con el cambio de administración las obras se detuvieron y se volvió a estudiar el tipo de cambios que se iban a llevar adelante.

En 2016, la IMM anunció que el zoológico no volvería a abrir las puertas como tal, sino que sería transformado en un parque. Para ese plan, el intendente Daniel Martínez esperaba contar con US$ 12 millones de la tercera edición del Fondo Capital (un fideicomiso integrado por inversores privados y la comuna), pero esto nunca llegó a concretarse.

Desde su cierre, en la Intendencia se habló de crear un zoológico renovado, de construir un zoológico virtual y hasta de hacer un parque sin animales, pero no se avanzó en ninguna de las direcciones.

Agua verde y pasto largo.

El diputado Martín Lema, el concejal del Municipio CH Felipe Paullier (ambos nacionalistas), y la especialista en marketing digital Leticia Píriz —muy popular en las redes sociales—, hicieron a inicios de este mes "una recorrida sorpresa" por el zoológico. Los tres coinciden en que el estado del lugar es de "total abandono", pero que los animales están "bien alimentados y recibiendo asistencia veterinaria".

El zoológico cerrado le cuesta a la IMM $ 10,8 millones por año, en sueldos de los 54 empleados que persisten y en el cuidado y la comida de los animales, según informó en junio El Observador. Leizagoyen le explica a El País que hay cosas que hace muchos años que están en mal estado, como las piscinas de los flamencos —hoy de un verde musgo— que no tienen sistema de filtrado. O la piscina demasiado pequeña para la hipopótama. "No hay que olvidarse que el zoológico es del 1900", enfatiza.

Para hablar del futuro de los zoológicos en Uruguay, Lema convocó a la Comisión de Tenencia Responsable y Bienestar Animal (Cotryba) a la Cámara de Representantes y también la citó para hablar del tema de castraciones a perros. En tanto, el director de Cotryba, el subsecretario de Ganadería Enzo Benech, dice a El País que la comisión no tiene postura ni está involucrada con el destino del zoológico de Villa Dolores. Paullier, en tanto, señala que desde el Municipio CH va a convocar a las autoridades de la IMM. "Vimos muchas voluntades de lo que se va a hacer, pero ningún avance", puntualiza.

Organizaciones como Animales Sin Hogar no confían en que se vayan a hacer las tan prometidas reformas. "La realidad es que no tienen el dinero, y que invertir en un zoo es algo que no está bien visto por gran parte de la sociedad. Hoy por hoy no tienen una buena reputación", dice su vocero Juan Echeverría.

Al fondo que hay lugar.

Hay una mala noticia para los que quieren que no haya más animales en Villa Dolores: siguen llegando ejemplares. Pero no porque los compren, llegan por decomisos: monos, flamencos y loros. Este año llegaron a Villa Dolores y Lecocq unos 120 especímenes que iban a ser traficados. Desde Animales Sin Hogar Echeverría se pregunta: "¿Por qué no cierra?". Y una de las respuestas para esto es, justamente, que siguen llegando ejemplares. Además, cerrar un zoológico no es tan fácil como soltar a todos los animales y listo, asegura Leizagoyen. "Algunos están enfermos, otros están acostumbrados al cautiverio, otros no están en su hábitat. No es todo blanco y negro", remarca.

La discusión zoológico sí/zoológico no "es filosófica", agrega la directora, que se considera "conservacionista" y por lo tanto a favor de los "buenos zoológicos" (no uno "victoriano", con jaulas pequeñas y cruel para los animales, explica). Pero algunos animalistas se oponen a cualquier tipo de estructura que sirva para coleccionar y observar especímenes. Píriz, que suele militar por los derechos de los animales, opina que tiene "una diferencia conceptual" con la directiva del zoológico, ya que para ella —como para otros animalistas— lo importante no es preservar la especie, sino la libertad y calidad de vida del animal.

"Está por ejemplo Jaime, que espero que me sobreviva", dice Leizagoyen. Aunque el zoológico no quiere tener más monos, no les queda otra alternativa que aceptar a algunos como "Jaime", que fue rescatado hace unos meses de contrabandistas y al que están atendiendo porque resultó herido cuando era traficado. Queda una sola pregunta:

—¿Quién compra animales traficados?

—¿Y vos no me dijiste que tenías una tortuga? ¡Vos!

¿Qué pasa con los animales exóticos que quedan?

Algunos de los animales que aún están en Villa Dolores pasarán al Parque Lecocq. Tal será el caso de la cebra, que se unirá a las otras 12 que ya están allí. La hipopótama no puede ser trasladada y vivirá en Villa Dolores hasta el día de su muerte. Permanecerá en el actual espacio, que no es el ideal para su subsistencia. El tigre, que fue el protagonista de una puja de tres años con la organización Animales Sin Hogar, tampoco será trasladado (ni se traerá otro luego de que este fallezca). Hoy está en una jaula pequeña, pero proyectan construir un espacio más grande que pueda ser utilizado luego de su muerte por otra especie. Villa Dolores solo tendrá especies autóctonas y provenientes de otros países de la región.

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